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Política

Zapatero, el activo de Caracas

Zapatero, el activo de Caracas
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Sánchez, que tiene un imán para la atracción de cuatreros, sumó indisimuladamente al ex presidente a su corporación y lo erigió en su canciller Leer

Si un padre está dispuesto a involucrar a sus hijas en negocios sucios es porque se cree impune; está tan podrido que no repara en ello; está sujeto a chantaje, coacción y atrapado en una espiral delictiva y no es capaz de evitarlo o, por último, porque la inmundicia está tan varios palmos por debajo de donde aparecen sus hijas y de momento no alcanza el radar de la Justicia que, en el peor de los casos, en lo que a ellas afecta, pudieran final y difícilmente -la Udef las sitúa en el epicentro de la trama- colaborar con el juez y saldar sus cuentas. O sea, que si un padre empuja a sus hijas a incurrir en blanqueo de capitales lo intuitivo es creer que les reserva lo accesorio y superficial.

Zapatero fue presidente del Gobierno de España. Salió malparado. Negó la crisis de deuda varias veces y contribuyó insensible al hundimiento [lo llamamos «optimismo antropológico»]. Hasta bien entrado 2011 pretendió presentarse a un tercer mandato. Había perdido su aura y crédito. En mayo de 2010 arremetió en el Parlamento contra «los mercados» para justificar el mayor recorte social de la democracia. Un año después afloraron las acampadas y círculos del 15-M... contra Rubalcaba. Los jóvenes le habían dado la espalda. Trató de recuperarlos después, Podemos mediante, mesa y mantel en Miraflores. En Venezuela se vindicó. Iglesias lo excluyó del saco de la casta. Nos olvidamos de él. Reapareció para apoyar a Madina en 2014, cuando Sánchez dijo aquello de «me presento para evitar que el PSOE sea Podemos».

Zapatero no era un «activo del partido». Esta reconstrucción narrativa y alternativa es reciente. Ni siquiera apareció flamante en las campañas de mayo y julio de 2023. En las municipales acompañó a Sánchez la noche del cierre, en Barcelona. Las crónicas lo citan pero no le dedican ni una línea. En las generales se dejó ver en Gijón y algún otro sitio, pero nada significativo. Aunque ya entonces era el enlace con los separatistas -en abril, Sánchez ya contaba con Junts para su mayoría de rechazo-. Entre medias concedió una entrevista a El País. Expuso su doble propósito: «Animar a las tropas socialistas tras la derrota del 28-M y pinchar la burbuja del antisanchismo». Reconoció que no le costó «desengancharse de la primera línea»: «Hago deporte, participo en seminarios, viajo mucho y trabajo por el diálogo en Venezuela». Sánchez, que tiene un imán para la atracción de cuatreros, lo sumó indisimuladamente a su corporación y lo erigió en su canciller.

En el 41º Congreso del PSOE, en 2024, aunque tuvo una participación destacada -reconoció el trabajo de «Supersantos Cerdán»-, sólo las crónicas oficialistas subrayaron con fruición el carácter estelar y aglutinante de su contribución. Zapatero, por fin redimido y en el corazón del sanchismo. Zapatero, pacifista y libertador ocasional, a cubierto: se parapetó en el PSOE como Sánchez se parapeta en él.

Según la Udef, Zapatero lidera una red de blanqueo de capitales y tráfico de influencias que trató de interferir en el proceso judicial que investigaba el rescate de Plus Ultra, el tapón de la botella. Sus socios urgieron a montar un kitchen cabinet, expresión que se popularizó durante la Presidencia de Jackson, en Estados Unidos. Lo integraban urdidores en la sombra que influían, condicionaban y cocinaban las decisiones de los órganos competentes. Saltó el tapón. La botella verterá todo el origen viscoso de los capitales blanqueados, de Puebla a Caracas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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