A 1.650 metros de altitud y en un entorno teñido de blanco por la nieve. Ahí se encontraba Santiago Abascal cuando, a primera hora del lunes, Javier Ortega Smith iba de la radio a la televisión dando cuenta de cómo es, o cómo ve él, la formación política que ayudó a impulsar y de la que hoy está expulsado. La que para el líder de Vox es la 14º semana de campaña en cuatro meses empezaba con el mismo telón de fondo que las anteriores. Sin embargo, esta vez Abascal no iba a responder solo con aquello de que "los partidos tienen que resolver los problemas de los ciudadanos y no mirarse el ombligo".
Mientras quien un día fue su mano derecha criticaba que en Vox "deciden cuatro, aunque luego hagan la apariencia de que hay un Comité Ejecutivo Nacional, un Comité de Acción Política y un montón de portavoces nacionales", Abascal reunía en el Parador de Gredos (Ávila) a los componentes de todos estos órganos y a sus líderes en los parlamentos autonómicos, en una cita sin precedentes que era en sí misma una respuesta a las críticas. Cierre de filas, vino a decir. Siguiente capítulo.
El enclave elegido para el encuentro desbordaba historia por todos los costados. Primer Parador de España y lugar que albergó, hace 48 años, una reunión de los padres de la Constitución para redactar la Carta Magna. Pasadas las 10 de la mañana, Abascal y los casi 40 dirigentes de Vox allí citados, sus más altos cargos orgánicos, posaron para una foto de familia que también tendrá algo de histórica. Diría luego Ignacio Garriga que el cónclave "demuestra" que en Vox "hay cuadros perfectamente preparados". Pese a los que ya están fuera.
Los dirigentes se reunieron a puerta cerrada durante más de dos horas para poner en común un análisis "de la situación internacional y nacional". A la salida, trasladaban mensajes de unidad y se respiraba cierto optimismo. Todos habían desayunado leyendo las últimas encuestas publicables de las elecciones en Castilla y León, que sitúan a Vox cerca de alcanzar el 20% del voto, lo que supondría marcar un nuevo techo histórico en la comunidad que ya vio dispararse al partido hace cuatro años. Al término del encuentro, llegaba al Parador la noticia de que la Mesa de la Asamblea de Murcia había admitido el escrito que desplazaba a José Ángel Antelo, su ex líder regional, al grupo de los no adscritos. Novena baja para Vox en una cámara autonómica en lo que va de legislatura, pero la formación sigue al alza.
Los máximos dirigentes de Vox posan, el lunes, en el Parador de Gredos (Ávila)VoxCerrado el capítulo orgánico, Abascal retomó su rutina de campaña. Lo hizo con una "parada breve" -como la definió en sus redes- en Candeleda (Ávila, 5.003 habitantes), localidad que paseó por sorpresa, pues no estaba en su agenda del día. Es uno de los formatos de visita que viene realizando en estas semanas, en las que el respaldo de sus simpatizantes en la calle ha sido el principal contrapeso a las crisis internas en las que está sumergido su partido.
A las 19.30 horas le esperaba la última cita del día. En la Plaza Mayor de Maldonado, a los pies del Palacio Ducal de Béjar (Salamanca, 11.993 habitantes), nevaba mientras un centenar de vecinos esperaba a Abascal. Resultarían ser casi dos centenares cuando, al llegar el líder de Vox a la zona, varios salieron de los soportales en los que se refugiaban para recibirle. No hubo pinchazo en la convocatoria, pese a las condiciones meteorológicas nada favorables.
Varios grupos de jóvenes -muchos no llegaban a los 18 años- habían quedado para asistir al mitin de Abascal. ¿Por qué? "Para mostrar nuestro apoyo a Vox, porque creemos que es el mejor partido que puede estar gobernando en España", decía uno -este sí, con la mayoría de edad cumplida, votará el próximo domingo por primera vez-. "Si hay algo importante para mí, es haber logrado conquistar la confianza de todos esos chavales a los que les han robado el futuro", proclamaría minutos después Abascal sobre la tarima instalada.
Tres mujeres de unos 60 años aguardaban su llegada y rememoraban la última vez que un líder nacional visitó Béjar: Mariano Rajoy, como presidente del Gobierno, en 2015. La cita del lunes, pues, había generado expectación en el pueblo, entre los afines y los no tanto. "Prefiero no hacer comentarios", se limitaba a afirmar una mujer que pasaba por la zona mientras intervenía Abascal. Otras eran más concretas: "No le creo nada". Mientras el líder de Vox hablaba del "grito de socorro de los autónomos" -se entiende que por la carga impositiva que soportan-, una joven, con negocio propio en la localidad, le afeaba: "Si bajas impuestos, ¿qué pasa con lo público?".
Béjar ha perdido el 28% de su población en los últimos 30 años. En las calles principales hay numerosos locales cerrados y, cuentan los vecinos, el campo tampoco es ya sustento suficiente. La estación de esquí de La Covatilla, y el turismo que atrae, es quizás su mayor empuje. Hizo un guiño el candidato por Salamanca, Carlos Menéndez, a aquel pueblo que un día fue puntero en industria textil -"en Vox queremos menos made in China y más hecho en Béjar"-, aunque de eso tampoco queda apenas nada. "Siempre han mandado PP y PSOE y no han hecho nada", dice un hombre que asiste al mitin. ¿Y Vox sí lo hizo cuando estuvo en la Junta de Castilla y León (2022-2024)? "Ha gobernado siempre en coalición con el PP. No le han dejado a lo mejor ser sus ideas al 100%", responde otro.
Santiago Abascal y el candidato de Vox en Castilla y León, Carlos Pollán, el lunes en Béjar (Salamanca)J. M. GarcíaEFECoinciden los vecinos en que, de las propuestas de Abascal, las que más les atraen son las relativas al campo -"por aquí hay muchas tierras y los agricultores lo están pasando bastante mal", afirma un joven con familia vinculada al sector primario- y aquellas contra la inmigración. "Que mire por España", sintetiza una mujer, preguntada sobre qué es lo que más le gusta del programa de Vox. En Béjar, sin embargo, solo el 9% de la población es extranjera. Tras una ronda de saludos y selfies con los vecinos, Abascal se va del pueblo entre aplausos y despidiéndose por la ventanilla superior del coche.
Pero la jornada siguiente vuelve a amanecer con la misma sintonía que la anterior. Antelo, en RNE, criticando a la dirección de Vox por su salida. Pasadas las 13.00 horas, Abascal llega a pie a la Plaza España de Astorga (León, 10.305 habitantes), acompañado en el último tramo por una treintena de vecinos que le pide fotos. Otras 200 personas esperan en la céntrica plaza y rodean al dirigente mientras él responde a los medios. Las polémicas internas de su partido vuelven así, por un momento, al foco de la campaña. "Todos estos ataques a Vox no son ataques internos, son ataques externos de aquellos que están fuera de Vox", dice preguntado por las críticas de Ortega Smith a la falta de democracia en la formación. Tampoco se extienden mucho más en su valoración los vecinos allí congregados: "Lo vi ayer en la televisión y tampoco sabía que no estaba ya en el partido [Ortega Smith]", dice una mujer. Una madre y la hija rechazan pronunciarse, como otra joven que, eso sí, suspira al mencionarle este asunto.
En lo que sí son algo más críticos los simpatizantes de Vox reunidos en el pueblo es en lo relativo a la relación con el PP. "Deberían llegar a un acuerdo", repiten unos y otros. "Sería un paso para las elecciones generales que llegaran a un acuerdo [en las comunidades]", desliza una mujer. "Me han parado en Astorga varias señoras mayores a decirme que hay que entenderse con el PP", afirmaría por la tarde Abascal -eran votantes populares, aclaró-. Sin embargo, el lunes, en el cónclave de su cúpula, Vox se reafirmó en su postura. Si el PP les acusa de "bloquear" Extremadura por su negativa -o veto- a investir a María Guardiola, el partido responde manteniendo el nivel de "exigencia".
Algo más de 40 minutos estuvo Abascal tomándose fotos con los vecinos tras responder a los medios. Había quienes ya estuvieron en La Bañeza (León, 10.195 habitantes) en otro acto de Abascal, y repetían. Y muchos de los que aguardaban la fila espontánea que se formó para saludarle eran jóvenes en edad escolar, que contaban que les habían firmado un justificante para faltar a clase ese rato. Ninguno se quedó sin su foto. "Hemos recibido un gran apoyo y un gran aliento en las plazas y en las calles", había agradecido Abascal al término de su comparecencia.
La Plaza Mayor de Benavente (Zamora), ayer durante el mitin de Santiago AbascalVoxAl líder de Vox aún le quedaba una parada más, que le llevaría a pisar la cuarta provincia en dos días -530 kilómetros sumaba-. A las 19.30 de la tarde, en Benavente (Zamora, 17.309 habitantes), aguardaba la concentración más multitudinaria de estas 48 horas. Unas 800 personas esperaban a Abascal -el candidato, Carlos Pollán, se ausentó de los actos del martes porque era el día del debate electoral-, que hizo lleno en la Plaza Mayor. Había algún curioso, pero la mayoría aplaudía las proclamas del dirigente. "Presidente, presidente", llegaron a corear. La historia se repetía, un día más. Solo quedan tres.