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A24 sabe que odias su acuerdo con la IA de Google, pero quiere decirte por qué lo hizo

A24 sabe que odias su acuerdo con la IA de Google, pero quiere decirte por qué lo hizo
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Los aficionados al cine independiente están molestos por la inversión de 75 millones de dólares que Google DeepMind ha realizado en el estudio, en un momento en que las empresas de IA están afianzando su influencia en Hollywood.
John SemleyPelículas y Televisión26 de junio de 2026DeepMind, el laboratorio interno de IA de Google. Tal y como informó The Wall Street Journal, la gigante tecnológica se ha asociado con A24 para crear nuevas herramientas cinematográficas, como parte de A24 Labs, supervisada por el cofundador Scott Belsky.

"Se trata de una colaboración de investigación. Estamos trabajando codo con codo con los investigadores de DeepMind para aprender, iterar y crear, participando activamente en el diseño de nuevas herramientas y flujos de trabajo", explica Sophia Shin, responsable de comunicación de A24, a WIRED en un correo electrónico.

concesión de licencias de personajes como Mickey Mouse, Goofy y C-3PO para el modelo de generación de video de la empresa, Sora. Meses más tarde, Sora se extinguió, al igual que el acuerdo. La amenaza que supone la IA para el cine, y para las artes creativas en general, puede parecer totalmente existencial: automatiza y acaba con los puestos de trabajo de nivel básico, pone en peligro las salas de guionistas y se instala en los multicines para exhibir obras generadas por IA que abarcan toda la gama, desde lo aburrido hasta lo abominable. Algunos estudios han demandado a empresas de IA por infracción de derechos de autor.

También existe una creciente preocupación de que la toma del negocio cinematográfico por parte de la IA tenga un efecto disuasorio, como en el caso reciente de los estudios que se distanciaron de la película biográfica de Luca Guadagnino sobre el fundador de OpenAI, Sam Altman, titulada Artificial.

El anuncio de la colaboración entre A24 e IA resultó especialmente desconcertante y polémico, precisamente por el lugar que ocupa A24 en la cultura cinematográfica contemporánea. La legión de fanáticos de A24 no parece haber recibido muy bien la noticia de su última colaboración. A principios de esta semana, A24 lanzó el tráiler del nuevo drama musical de Jesse Eisenberg, The Debut. En X, los comentarios bajo el tráiler se llenaron de críticas, desde fans que publicaban lápidas y declaraban la muerte de la compañía, hasta promesas de piratear el filme para reducir las ganancias de A24; pasando por comentarios sarcásticos como: "Es bastante irónico que The Debut sea la película que se estrena justo cuando A24 está a punto de desaparecer con la IA".

"Nuestra relación con nuestra audiencia es algo que valoramos enormemente. Esta colaboración existe porque queremos decidir qué herramientas se desarrollan para los artistas, para que tengan voz y voto en su creación, en lugar de que simplemente se las den. Preferimos participar activamente en el proceso que ser meros espectadores", subraya Shin, de A24.

Google DeepMind no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Factor cool

A24 es un gran referente en el ámbito cinematográfico. "Del mismo modo que Disney vende nostalgia, A24 ha vendido la sensación de ser muy moderna y vanguardista desde que existe", afirma la crítica de cine Esther Rosenfield.

Antes de Backrooms, A24 encabezó películas independientes estadounidenses de referencia como The Witch, Moonlight, Midsommar, Everything Everywhere All at Once y la reciente Marty Supreme. El estudio ha lanzado y apoyado el trabajo y las carreras de cineastas de renombre como Sofia Coppola, Denis Villeneuve, Ari Aster, Jane Schoenbrun, Celine Song y los hermanos Safdie. Ha cosechado docenas de nominaciones a los Premios de la Academia desde su fundación en 2012. El característico logotipo de A24 que aparece antes del tráiler de una película suele bastar, en una cultura cinematográfica dominada por lo general por tediosas superproducciones de franquicias, para generar expectación ante un nuevo estreno.

acuerdo con DeepMind, figuraba entre los nombres filtrados recientemente que vinculaban con Dialog, el club exclusivo del financiero de Silicon Valley Peter Thiel.

empresas de IA como Google.

Rosenfield considera que el acuerdo es una forma de relaciones públicas positivas, al menos por parte de Google. "Lo que están diciendo es: 'Queremos limpiar nuestra reputación a través de ustedes. Queremos dar la impresión de que los artistas serios crean obras con estas herramientas, cuando en realidad la mayoría no lo hace'". Al ser consultada sobre si el acuerdo con Google era una forma de limpiar su imagen, A24 prefirió no hacer comentarios.

Entre otros problemas, la IA parece carecer de buen gusto. Las imágenes que genera suelen calificarse de "basura" y, dado que los modelos de lenguaje y otros sistemas de IA no son humanos, carecen de la capacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo interesante y lo aburrido.

Sin embargo, eso es precisamente lo que muchas empresas tecnológicas intentan replicar: ese criterio sutil, sofisticado y profundamente humano. Lo hacen organizando exposiciones de arte "curadas" por IA en galerías de San Francisco o asociándose con empresas creativas cuya identidad está estrechamente ligada al buen gusto. Podríamos llamar a esta estrategia una forma de "apropiación cultural".

Un ejemplo es Taste Labs, una startup de IA que recientemente obtuvo 18.5 millones de dólares en financiación para desarrollar sistemas capaces de "eliminar lo mediocre" y dotar a los asistentes de IA de una supuesta sensibilidad estética.

WIRED.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Cultura
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