La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores represalias iraníes han dejado a una treintena de españoles varados en Dubái, sin posibilidad de regresar a casa tras el cierre del espacio aéreo en la zona. Entre ellos se encuentran Grego y Juan, una pareja de Badajoz que debía volar este sábado de vuelta a España después de finalizar un crucero con la naviera MSC Cruceros.
Lo que parecía el final tranquilo de sus vacaciones se convirtió en una jornada de caos e incertidumbre. "Llegamos temprano al aeropuerto y todo estaba normal. Nuestro vuelo salía a las 14.45, pero sobre las 13.30 empezaron a avisar de que se cancelaban todos los vuelos por el cierre del espacio aéreo", relata Grego.
La pareja permaneció cerca de una hora en la terminal "sin saber muy bien qué hacer". Intentaron quedarse por si se reanudaban los vuelos, pero la respuesta fue tajante: debían abandonar el recinto y no había más información disponible.
Con el paso de las horas, comenzaron a encontrarse con otros españoles en la misma situación. Málaga, Madrid, Salamanca, Navarra, Mallorca o el País Vasco. Ante la falta de noticias oficiales, decidieron organizarse por su cuenta y crearon un grupo de WhatsApp para compartir cualquier novedad. "Algunos decidieron salir antes en taxi y se fueron por su cuenta, pero hoy dicen que ha sido un error porque están en hoteles muy lejos, en zonas muy alejadas", concreta.
"Para que nos dejaran ir juntos íbamos diciendo todo el rato que éramos familia, y así conseguimos ir todos juntos en el mismo autobús y que nos realojaran en el mismo hotel, que es bastante bueno", explica.
El grupo se encuentra alojado en el Canal Central Hotel Business Bay Dubai, un establecimiento que, según explican, les ha sido facilitado por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos. Allí permanecen a la espera de novedades y con la recomendación expresa de no salir del recinto.
La noche fue especialmente tensa. "Estuvimos muy nerviosos porque se escuchaban explosiones bastante fuertes", admite Grego. Este domingo la situación es algo más calmada, aunque la incertidumbre persiste.