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Antonio Raphael Mengs: una figura clave y poco (re)conocida

Antonio Raphael Mengs: una figura clave y poco (re)conocida
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El Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Fundación BBVA, presenta 'Antonio Raphael Mengs (1728–1779)', la retrospectiva más ambiciosa dedicada a este artista, una de las personalidades más destacadas del Neoclasicismo, con una decisiva influencia dentro del panorama artístico y cultural del siglo XVIII. La exposición es una profunda y completa exploración de su obra, su pensamiento y su legado, manteniendo un atractivo diálogo con los grandes maestros del pasado. Acoge un total de 159 obras, entre pinturas, artes decorativas, dibujos, grabados y estudios sobre papel, procedentes de diversas instituciones internacionales y nacionales, y colecciones privadas. Noticias relacionadas reportaje Si El Prado exhuma a Mengs: de medirse con Rafael al mayor 'fake' de la historia Natividad Pulido estandar Si CrÍTICA DE: 'Historias de arte' en el Museo del Prado: Juan Muñoz, carambolas y bricolaje barroco Fernando Castro FlórezAntonio Raphael Mengs es sin duda una personalidad relevante dentro del neoclasicismo europeo, erigiendo con sus obras y su pensamiento artístico puentes entre el Rococó decadente y el nuevo espíritu clasicista que iba a imperar a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII. Es por ello mucho más que un pintor de corte al uso: fue fundamentalmente un renovador del universo artístico occidental y un fiel defensor de los valores clásicos que configuraron toda una época. Un cable fundamentalNacido en el seno de una familia alemana dedicada a la pintura, pareció ya tras su nacimiento predestinado a este noble arte –recibió sus nombres debido a la admiración de su padre, Ismael Mengs, por Antonio Allegri da Correggio y Rafael de Urbino –, y desde muy niño comenzó a formarse bajo la rigurosa tutela de su progenitor, pintor en la corte de Dresde. Siendo muy joven viajará a Roma –ciudad que llegaría a amar– para estudiar a los grandes maestros, entrando en contacto con importantes artistas y pensadores de la época, entre ellos, el arqueólogo y teórico del arte Johann Joachim Winckelmann, otro de los grandes impulsores del movimiento neoclásico. Aunque su presencia fue requerida en diversas cortes europeas, lo cierto es que el mecenazgo de Carlos III, entrando al servicio de la corte española en 1761, sería fundamental para la realización en nuestro país de sus principales obras, entre retratos, pinturas de cámara y decoración mural de palacios. Poses magistrales. En las imágenes, 'Apoteosis de Trajano'; 'Autorretrato' de Mengs y 'Carlos III, Rey de España y de las Indias' A. R. MengsEsta, digámoslo ya, espléndida muestra se ha estructurado en diez apartados que abarcan toda su trayectoria artística junto a las principales líneas de su pensamiento estético. El recorrido se inicia con una sección dedicada a su formación inicial en Dresde y Roma, guiada por el férreo control de su padre, que sentaría las bases de su posterior desempeño como pintor de la corte sajona a muy temprana edad. Su devoción por Rafael –y su deseo de emularle– quedan bien reflejadas en obras como 'La lamentación sobre Cristo muerto', mostrando además pinturas de otros artistas a los que admiró, como los Carracci o Giulio Romano. La importancia que tuvo en él la Ciudad Eterna, cuna espiritual y sustrato clave de la civilización clásica, aparece notablemente representada por los retratos del Papa Clemente XIII y el cardenal Zenda, junto a otros magníficos retratos, dibujos preparatorios, y diversas copias de esculturas antiguas que contribuyen a crear el ambiente necesario para este apartado. Otra de las secciones más interesantes es la que se ocupa de las luces y sombras de su compleja relación con Winckelmann, que derivó en el fin de su amistad tras la aparición de 'Júpiter y Ganímedes', un fresco supuestamente antiguo, que en realidad había sido pintado por Mengs, con la aparente intención de erosionar la reputación y credibilidad del erudito alemán. Un asunto algo turbio. Precisamente, su destacada vertiente teórica como referencia intelectual del arte ilustrado se recoge en 'Mengs, pintor filósofo', con presencia de abundante material bibliográfico. La importante labor de mecenazgo de Carlos III y la fértil ocupación del artista como pintor de corte aparecen reflejadas con especial significación en las dos siguientes secciones, que presentan retratos de la Familia Real y de figuras clave de la ilustración española así como ejemplos de su valía como pintor de frescos en los palacios reales de Madrid y Aranjuez, tal como atestiguan los numerosos estudios y bocetos presentes. arte_abc_0724No podía faltar su contribución a la pintura religiosa, influido por maestros como Rafael, Correggio, Guido Reni o incluso Velázquez, a quien consideraba el máximo exponente del realismo pictórico. Finalmente, 'El legado de Mengs' muestra la influencia de su magisterio en sucesivas generaciones de artistas, entre ellos Antonio Canova –de cuyo círculo se expone 'Venus y Marte'–, Jacques-Louis David o el propio Goya, con unos dibujos del torso de Belvedere (para Mengs, la máxima belleza en la escultura clásica) procedentes de su cuaderno italiano.Antonio Raphael Mengs (1728-1779) Museo Nacional del Prado. Madrid. Paseo del Prado, s/n. Comisarios: Javier Jordán y Andrés Úbeda. Hasta el 1 de marzo. Cuatro estrellas.En suma, una magnífica exposición, sustentada en una excelente labor de investigación y documentación, que supone una oportunidad única de conocer en profundidad la obra de Mengs y su impacto en la cultura europea del siglo XVIII.

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El Museo Nacional del Prado, con la colaboración de la Fundación BBVA, presenta 'Antonio Raphael Mengs (1728–1779)', la retrospectiva más ambiciosa dedicada a este artista, una de las personalidades más destacadas del Neoclasicismo, con una decisiva influencia dentro del panorama artístico ... y cultural del siglo XVIII.

La exposición es una profunda y completa exploración de su obra, su pensamiento y su legado, manteniendo un atractivo diálogo con los grandes maestros del pasado. Acoge un total de 159 obras, entre pinturas, artes decorativas, dibujos, grabados y estudios sobre papel, procedentes de diversas instituciones internacionales y nacionales, y colecciones privadas.

Antonio Raphael Mengs es sin duda una personalidad relevante dentro del neoclasicismo europeo, erigiendo con sus obras y su pensamiento artístico puentes entre el Rococó decadente y el nuevo espíritu clasicista que iba a imperar a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII. Es por ello mucho más que un pintor de corte al uso: fue fundamentalmente un renovador del universo artístico occidental y un fiel defensor de los valores clásicos que configuraron toda una época.

Nacido en el seno de una familia alemana dedicada a la pintura, pareció ya tras su nacimiento predestinado a este noble arte –recibió sus nombres debido a la admiración de su padre, Ismael Mengs, por Antonio Allegri da Correggio y Rafael de Urbino–, y desde muy niño comenzó a formarse bajo la rigurosa tutela de su progenitor, pintor en la corte de Dresde.

Siendo muy joven viajará a Roma –ciudad que llegaría a amar– para estudiar a los grandes maestros, entrando en contacto con importantes artistas y pensadores de la época, entre ellos, el arqueólogo y teórico del arte Johann Joachim Winckelmann, otro de los grandes impulsores del movimiento neoclásico.

Aunque su presencia fue requerida en diversas cortes europeas, lo cierto es que el mecenazgo de Carlos III, entrando al servicio de la corte española en 1761, sería fundamental para la realización en nuestro país de sus principales obras, entre retratos, pinturas de cámara y decoración mural de palacios.

Esta, digámoslo ya, espléndida muestra se ha estructurado en diez apartados que abarcan toda su trayectoria artística junto a las principales líneas de su pensamiento estético. El recorrido se inicia con una sección dedicada a su formación inicial en Dresde y Roma, guiada por el férreo control de su padre, que sentaría las bases de su posterior desempeño como pintor de la corte sajona a muy temprana edad.

Su devoción por Rafael –y su deseo de emularle– quedan bien reflejadas en obras como 'La lamentación sobre Cristo muerto', mostrando además pinturas de otros artistas a los que admiró, como los Carracci o Giulio Romano. La importancia que tuvo en él la Ciudad Eterna, cuna espiritual y sustrato clave de la civilización clásica, aparece notablemente representada por los retratos del Papa Clemente XIII y el cardenal Zenda, junto a otros magníficos retratos, dibujos preparatorios, y diversas copias de esculturas antiguas que contribuyen a crear el ambiente necesario para este apartado.

Otra de las secciones más interesantes es la que se ocupa de las luces y sombras de su compleja relación con Winckelmann, que derivó en el fin de su amistad tras la aparición de 'Júpiter y Ganímedes', un fresco supuestamente antiguo, que en realidad había sido pintado por Mengs, con la aparente intención de erosionar la reputación y credibilidad del erudito alemán. Un asunto algo turbio. Precisamente, su destacada vertiente teórica como referencia intelectual del arte ilustrado se recoge en 'Mengs, pintor filósofo', con presencia de abundante material bibliográfico.

La importante labor de mecenazgo de Carlos III y la fértil ocupación del artista como pintor de corte aparecen reflejadas con especial significación en las dos siguientes secciones, que presentan retratos de la Familia Real y de figuras clave de la ilustración española así como ejemplos de su valía como pintor de frescos en los palacios reales de Madrid y Aranjuez, tal como atestiguan los numerosos estudios y bocetos presentes.

No podía faltar su contribución a la pintura religiosa, influido por maestros como Rafael, Correggio, Guido Reni o incluso Velázquez, a quien consideraba el máximo exponente del realismo pictórico. Finalmente, 'El legado de Mengs' muestra la influencia de su magisterio en sucesivas generaciones de artistas, entre ellos Antonio Canova –de cuyo círculo se expone 'Venus y Marte'–, Jacques-Louis David o el propio Goya, con unos dibujos del torso de Belvedere (para Mengs, la máxima belleza en la escultura clásica) procedentes de su cuaderno italiano.

Museo Nacional del Prado. Madrid. Paseo del Prado, s/n. Comisarios: Javier Jordán y Andrés Úbeda. Hasta el 1 de marzo. Cuatro estrellas.

En suma, una magnífica exposición, sustentada en una excelente labor de investigación y documentación, que supone una oportunidad única de conocer en profundidad la obra de Mengs y su impacto en la cultura europea del siglo XVIII.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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