- Sabadell gana 1.775 millones, un 2,8% menos, y anuncia una recompra de 800 millones
- TSB, la filial británica que dirige Armengol, cierra 2025 con beneficio récord y 200 empleados menos
- González-Bueno: extraño relevo en Sabadell
González-Bueno deja un banco en la cumbre, pero con dudas a medio plazo.
César González-Bueno ha cerrado su etapa en Sabadell por todo lo alto. La acción se ha revalorizado más de un 1.000% desde que tomó las riendas en diciembre de 2020, los resultados son récord, al igual que la retribución al accionista, y la opa hostil de BBVA es historia con un rechazo sin precedentes.
Ahora lo que toca es demostrar que los accionistas acertaron en su elección y que hay carrera por delante, pero no será González-Bueno el que tenga que lidiar con ese futuro. El consejero delegado ha dado un paso al lado. Su sucesor, Marc Armengol, es quien asume el reto ante las dudas del mercado de que Sabadell sea capaz de mantener la trayectoria vertical de los últimos años, según señalan fuentes financieras.
A Sabadell se le han alineado los astros en el relevo. González-Bueno ha anunciado su deseo de salir del banco justo cuando un candidato claro a CEO se quedaba sin trabajo por la venta a Santander de TSB, la filial británica de la que Armengol es máximo responsable desde noviembre de 2024, después de una carrera en la entidad de casi 25 años en la que ha pasado por múltiples puestos, pero especialmente por los dedicados a transformación y digitalización.
Incertidumbres en el mercado
Son conocimientos que le resultarán claves en su nueva etapa, aseguran las mismas fuentes. González-Bueno ha puesto el listón muy alto y ahora hay dos incertidumbres fundamentales en el mercado, añaden.
La primera es conseguir un elevado ritmo de crecimiento con un negocio centrado ya exclusivamente en España. La segunda es mantener al alza la retribución al accionista, después de los desembolsos a los que se ha comprometido el banco en su defensa frente a la opa hostil de BBVA.
Los accionistas no las tienen todas consigo. Las acciones de Sabadell suben un 0,96% sin ajustar por dividendos desde que fracasó la opa y hasta el día del anuncio del relevo, frente a un alza del 27% de BBVA y del 22% de Santander y CaixaBank.
Fuentes cercanas al banco aseguran que Sabadell tuvo una revalorización excepcional el año pasado, muy por encima de sus rivales, y que ahora solo se está tomando un respiro, pero que los analistas siguen dando recorrido a la cotización y la ejecución del plan de negocio demostrará que el potencial no se ha agotado.
La diferencia es que ahora el terreno de juego se reduce a España, sin compensaciones de otras geografías y, sobre todo, sin la protección que ha dado el escudo de TSB al impacto en las cuentas de la bajada de los tipos de interés. Todo se apuesta a una carta y con las adquisiciones a corto y medio plazo descartadas, tras explorar y rechazar (o ser rechazado) las posibilidades el año pasado en su búsqueda de una salida a la opa.
A su favor, Sabadell tiene la economía española, que está creciendo al mayor ritmo entre los grandes países del mundo, explican fuentes del mercado. En contra, una comparación con un 2025 en el que se han forzado todas las máquinas para dar el máximo resultado ante la ofensiva de BBVA.
Remuneración al accionista
Especialmente en la retribución al accionista. Sabadell tiene un calendario de pagos que incluye el dividendo extraordinario en efectivo de 2.500 millones de euros por la venta de TSB prometido el año pasado, que se añade a otros 700 millones ya desembolsados y a 800 millones a cargo del beneficio de 2025 (365 millones) y del exceso de capital (435 millones) en forma de una recompra de acciones que acaba de comenzar.
Con todo su excedente de solvencia ya comprometido, la tarea del nuevo CEO de Sabadell es generar más cuanto antes para amortiguar el descenso de la retribución al accionista a partir de ahí.
Por ahora, el banco ha anunciado un dividendo recurrente de 2.500 millones entre 2026 y 2027, a una media de 1.250 millones al año que comparan con los 1.500 millones recurrentes de 2025 (sin contar el extra por TSB). Su promesa es que "espera" que "el dividendo en efectivo por acción en 2026 y 2027 supere el de 2024", según ha señalado Sabadell.
El banco tiene muy claro el sentir de los inversores, hasta el punto de que el presidente de Sabadell, Josep Oliu, ha puesto a Armengol los mismos deberes que el mercado: "Tendrá grandes retos por delante: continuar con los fuertes ritmos de generación de capital del banco, que permiten ofrecer una atractiva rentabilidad por dividendo a los accionistas; mantener y mejorar las dinámicas comerciales, y abordar una nueva etapa de transformación en un contexto de disrupción tecnológica", ha apuntado.
El próximo CEO ha aceptado el envite: "Mis prioridades se centrarán en la entrega de los objetivos establecidos para 2026 y 2027, mientras preparamos al banco para la transformación que necesita para avanzar al próximo nivel".
La prueba de TSB lo ha preparado para ello, añaden fuentes financieras. Armengol asumió la responsabilidad de la filial británica para sacarla de la crisis de reputación y resultados a la que condujo una problemática migración tecnológica. Lo consiguió hasta el punto de que fue capaz de atraer una oferta de 3.100 millones de Santander.
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