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Economía

Arruñada y las culpas

Arruñada y las culpas
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OPINIÓNArruñada y las culpas
  • CARLOS RODRÍGUEZ BRAUN
19 ENE. 2026 - 00:33DREAMSTIMEEXPANSION

Hace más de 200 años, Joseph de Maistre sentenció que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. La idea seguramente sea más antigua y ha tenido variantes, como la de Malraux, que apuntó que gobernantes y gobernados se parecen. En esta inquietante línea se inscribe el notable volumen que el profesor Benito Arruñada ha publicado en La Esfera de los Libros: La culpa es nuestra. Cómo las preferencias ciudadanas frenan las reformas en España.

Las siguientes muestras ilustran su tesis, y podrían desencadenar campañas en su contra: "Los españoles preferimos ser representados por mediocres... [nuestras leyes] tienen una pobre calidad técnica, generan inestabilidad normativa y revelan impaciencia regulatoria... existe una demanda social para castigar el esfuerzo ajeno... Cataluña ha ido mejor cuando disfrutaba de menos autogobierno y había adoptado -a veces a la fuerza- instituciones exógenas, generadas fuera de Cataluña... regular menos puede resultar la solución más sencilla, económica y eficaz... lejos de corregir los fallos del mercado, los Estados pueden agravarlos... [proliferan comités independientes y planes estratégicos] en un país incapaz de dotar a su Tribunal Constitucional de un mínimo de independencia... con sus retenciones, nombres falsos y demás triquiñuelas, el sistema fiscal está diseñado para esconder al trabajador los impuestos que pesan sobre su trabajo... el modelo socialdemócrata no fracasa solo porque incumpla sus promesas, sino porque promete lo imposible, convenciendo al individuo de que todo lo merece y sin esfuerzo".

Mientras se precipita usted a comprar el libro, le destripo que Arruñada concibe un final feliz, aunque requiere algo de esfuerzo, empezando por la humildad de reconocer que los políticos no pueden darnos todo gratis, y, si se lo pedimos, acabaremos pagando facturas crecientemente onerosas. Reconozcamos que si los impuestos son altos o la vivienda escasa y cara es porque nosotros reclamamos más gasto público y más intervención en la economía. Todo esto deriva de nuestra propia fantasía, de creer que con nuevas leyes todo se arregla, sin consecuencias nocivas, y de ignorar que el intervencionismo es terreno abonado para la corrupción y el favoritismo que premia a los grupos de presión.

No es un tema de derechas o izquierdas. Arruñada, por ejemplo, aplaude que ponderemos costes y beneficios, "como hace la socialdemocracia danesa", y desconfía de aquellos liberales que terminan avalando el intervencionismo.

Sus recomendaciones valen para cualquier partido que quiera alejarse del "idealismo normativo" y acepte la conveniencia de separar mercado y política, y la necesidad de promover una complementariedad entre mercado y Estado que anime la creación de riqueza.

Todos podemos respaldar la igualdad ante la ley, la separación de poderes, y el equilibrio entre libertad y responsabilidad. Como concluye Benito Arruñada, "si la culpa es nuestra, la solución también".

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Fuente original: Leer en Expansión
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