- CARLOS DRAKE
- Astara recorta un 50% su beneficio el año de su renuncia a salir a Bolsa
- Astara se hace con el negocio de Nissan en Chile y Perú
El grupo de distribución de automóviles ha virado su estrategia de convertirse en una plataforma de servicios de movilidad a apostar por mercados y marcas estratégicas.
Astara Mobility, filial del grupo español Bergé y Compañía, está reorientando su estrategia corporativa, con el foco en apostar por los mercados y los negocios con mayor recorrido y rentabilidad, lo que le llevó el año pasado a mejorar tanto sus ingresos como las matriculaciones.
La compañía de movilidad, que está presente en 18 países, cerró el pasado ejercicio con un volumen de negocio de 5.500 millones de euros, lo que representa una subida del 10% en comparación con 2024, cuando rondó los 5.000 millones, con un crecimiento del 4%.
Este incremento de los ingresos a cierre del ejercicio pasado se vio impulsado por una subida de las matriculaciones de las marcas que comercializa en los diferentes mercados, que también se elevaron un 10%, hasta alcanzar las 220.000 unidades.
Además, el alza de la cifra de negocio estuvo motivada por la mejora de la operativa de las diferentes marcas a las que representa y también al entorno inflacionista actual del mercado, que ha hecho que se incrementen los precios de los automóviles.
El grupo español representa en la actualidad a 40 marcas entre las que destacan enseñas como Nissan, Kia, Mercedes-Benz o Maserati.En el mercado español, la compañía distribuye Mitsubishi, KGM, Subaru, Maxus o Aiways, entre otras enseñas.
Astara, con una plantilla de unas 3.000 personas, concentra cerca de dos tercios de su negocio en Europa, donde está presente en trece países, mientras que el resto de sus ingresos procede de Latinoamérica, donde mantiene operaciones en cinco mercados: Argentina, Chile, Colombia, Perú y Bolivia.
En busca de la rentabilidad
La compañía, que desde agosto dirige Ignacio Enciso, ha reorientado su estrategia en los últimos tiempos, después de que paralizara sine die la salida a Bolsa, al no encontrar las condiciones adecuadas en el mercado. La intención de Astara con su debut bursátil era obtener unos 600 millones que le permitieran pasar de ser un distribuidor de vehículos a una plataforma de servicios de movilidad.
Tras esta intentona, el grupo español ha decidido volver a sus orígenes, apostando por lo que lleva haciendo décadas, que es la distribución de marcas en mercados en los que éstas no tienen suficiente estructura, asumiendo la comercialización de los vehículos nuevos y usados y también la posventa.
El foco se ha fijado en apostar por los modelos de negocio rentables, por lo que el grupo quiere reforzar el núcleo de marcas estratégicas y que le aportan mayor margen, en línea con su objetivo de lograr un crecimiento económico sostenible a largo plazo.
Según explican fuentes conocedoras a EXPANSIÓN, la intención es concentrar sus operaciones en marcas y mercados rentables, por lo que analiza su aterrizaje en nuevos países y está negociando con más fabricantes para asumir su distribución.
De hecho, a finales del pasado mes de enero, la empresa anunció la adquisición del negocio de Nissan en Perú y Chile, apuntalando su presencia en Latinoamérica, que supone más de un tercio de la cifra de negocio del grupo.
Las fuentes consultadas apuntan que en estos momentos Astara está haciendo una revisión estratégica de los negocios que están funcionando y de los que no, así como de las oportunidades de negocio que se pueden presentar, principalmente con el aluvión de marcas procedentes de China que quieren empezar a comercializar sus modelos en el mercado europeo.
Dentro de esta revisión estratégica, el gigante español también baraja su posible retirada de algunos mercados en los que opera en la actualidad y que no le aportan la rentabilidad a la que aspira.
Este enfoque de optimización, que se inició ya bajo el mando del anterior CEO, Jorge Navea -ahora responsable de Automoción del conglomerado saudí Al-Futtaim-, se está acelerando con Ignacio Enciso como primer ejecutivo, que apuesta por una distribución eficiente y por dar el máximo apoyo a las marcas.
La salida a Bolsa se aplaza 'sine die'
El grupo Bergé inició en 2023 el análisis de una eventual salida a Bolsa de su filial de automoción: Astara. Tras meses de negociación y análisis, la compañía de origen vasco decidió paralizar el salto al parqué, previsto para 2024, al considerar que las condiciones de mercado no eran las adecuadas para alcanzar la valoración a la que aspiraba, de unos 2.000 millones de euros.
Astara se puso entonces a buscar otras alternativas que le permitiesen lograr la financiación necesaria para llevar a cabo sus planes de convertirse en una plataforma de servicios de movilidad.
Entre las opciones sobre la mesa, se barajó encontrar un nuevo socio que le permitiera tener los recursos necesarios para acelerar su crecimiento e impulsar su transformación.
Ahora, dos años después, la operación sigue congelada, aunque no está descartada totalmente. Lo que es seguro es que 2026 no será el año del debut bursátil de Astara.
Nissan prevé unas pérdidas de 3.600 millones en su año fiscal 2025Mercedes-Benz reduce su beneficio a la mitad y suma su tercer año consecutivo a la bajaSeat y Gestamp instan a "no despistarse" ante la ofensiva china Comentar ÚLTIMA HORA