La Asamblea de Madrid aprobó este jueves la ley del concebido no nacido, una de las normas estrella de Isabel Díaz Ayuso, que dos semanas atrás había sido paralizada por la izquierda al encontrar diversos defectos de forma.
Una jugada a la que el Partido Popular respondió usando su mayoría absoluta para convocar un pleno extraordinario este jueves, ya fuera del periodo ordinario de sesiones, para aprobar por vía de lectura única la medida antes del parón veraniego.
La norma reconoce al nasciturus, o concebido no nacido, como miembro de la unidad familiar a todos los efectos. Así, facilita a las familias el acceso a la concesión de ayudas que utilizan como criterio la renta de la unidad familiar, como las becas para el estudio de Bachillerato, para el primer ciclo de Educación Infantil en centros privados, de comedor escolar o ayudas al alquiler joven.
"No va en contra de nada ni nadie, ni colisiona con ningún texto legal. Sólo con los prejuicios de algún miembro de la izquierda", expresó el portavoz del Ejecutivo madrileño, Miguel Ángel García, después de que desde la oposición se haya criticado esta norma por ir contra la libertad de las mujeres e incluso ser tildada de antiabortista.
Más Madrid, de hecho, acusó a Ayuso de "contentar a los enemigos del derecho al aborto" y realizar "guiños" al electorado de Vox. La diputada Raquel Huerta calificó el texto como "una chapuza" elaborada con prisas para hacerla coincidir con la visita del Papa a Madrid. "Han legislado en base a batallitas ideológicas y no sobre lo que necesitan los madrileños", manifestó. "Si tanto le preocupan los concebidos, por qué no prestar más atención a los sí nacidos", se preguntó.
Por parte de los socialistas, fue Lorena Morales quien defendió su voto en contra. "Les dicen a los madrileños que tengan hijos, pero luego cuando los tienen, abandonan a las familias", criticó, en referencia a la falta de ayudas para la crianza, la educación o la conciliación. "Una cosa es hablar de natalidad y otra acompañar a las madres", reprochó en dirección a Ayuso. Para el PSOE, la ley no responde a las necesidades ciudadanas, sino a la "batalla cultural" en la que el PP de Ayuso está inmerso en su particular competición con Vox.
Fue precisamente Vox, a través de su diputada Belén González, el único partido que vio favorable la aplicación de esta ley, a pesar de que no se considera suficiente. González recriminó al Ejecutivo de Ayuso que se haya diseñado la medida sin tener en cuenta que pueda ser empleada para posibles fraudes a la Administración. De esta forma, solicitó una ley "más valiente y más humana", que además priorice a las madres españolas a la hora de obtener ayudas. En cualquier caso, Vox finalmente votó a favor de la norma.
Tanto la izquierda como Vox había manifestado su malestar con la decisión de convocar un pleno extraordinario para un único tema. Las tres formaciones habían solicitado que este jueves se realizara además la habitual sesión de control de todos los jueves para fiscalizar la acción de gobierno de Isabel Díaz Ayuso. Unas peticiones que fueron rechazadas por la Mesa. El control volverá en octubre, cuando arranque el periodo de sesiones de nuevo.