Desde el Congreso, Pedro Sánchez ha acusado a la oposición de pretender "extender la sensación de que la corrupción es algo generalizado" mientras, en el Palacio de Cibeles, el ex presidente del Gobierno José María Aznar ha hecho un "llamamiento de grandeza" al recordar que, en nuestra sociedad, ésta exige "moderación y magnanimidad, y no una vulgar autoindulgencia disfrazada de incercia".
Un mensaje con el que, de forma velada, ha apelado al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a "responder de la entera confianza social en el sistema". A juicio del histórico dirigente popular, esa es la "responsabilidad adicional" que hoy tiene el liderazgo político que "implica" una democracia. Así se ha pronunciado este miércoles durante el discurso de apertura de las jornadas Gobernanza y provisión de bienes públicos globales en un mundo fragmentado organizadas por el Club de Madrid con motivo de su 25 aniversario.
En esta línea, Aznar ha esgrimido que "comprender lo que significa el liderazgo en situaciones de crisis, no nos hace dueños de la fórmula para obtenerla en el momento que se necesita". Una clara alusión a la negativa del PP a presentar una moción de censura para desalojar a Sánchez de La Moncloa.
El Gobierno no hace más que "presumir de incompetencia"
El ex presidente ha lamentado que "en España se gobierne de espaldas a la honestidad desde hace ocho años" mientras la sociedad es testigo de la emersión de "fiscales condenados, mandos policiales investigados, ministros y altos cargos condenados, sentencias y registros de sedes políticas, Ministerios y dependencias oficiales".
La confrontación del Ejecutivo de "los retos importantes" se ve "obstruida con una combinación de cinismo absurdo y de partidismo estrecho", ha sentenciado el ex presidente. Una situación frente a la cual, ha proseguido, "el principal argumento para eludir el reproche de corrupción es presumir de incompetencia", en referencia al presidente del Gobierno cuando aduce que no conocía la actividad de José Luis Ábalos o Santos Cerdán, por ejemplo, o, directamente, no contesta a las preguntas parlamentarias.
Asimismo, Aznar ha censurado los "estados de alarma inconsistentes, la eliminación de competencias del Senado, la arbitrariedad hecha rutina y el desmontaje paulatino de los contrapesos". Todos estos puntos cardinales dibujan "un país que no funciona ni económica ni políticamente", en el que se normaliza "el coma presupuestario y la eutanasia del Parlamento".
Pese a todo, Aznar considera que debemos entender la política como "un escenario humanizador para moderar el conflicto y para perseguir el bien", combatiendo las anomalías democráticas desde la sociedad si esta "aprende a tomarse a sí misma más en serio". Y el camino, ha señalado , es "gracias al liderazgo de estadistas que empiezan por tomarse en serio a ellos mismos", vía "moderación" y evasión "de la corriente principal de su tiempo", en referencia al ascenso de la derecha populista que viene produciéndose a nivel global.