- ESPERANZA BALAGUER Nueva York
Menos de 24 horas antes de la Super Bowl, los dueños del restaurante de cocina española Macarena en la localidad de Palo Alto recibieron una llamada inesperada.
Una celebridad mundial quería reservar todo el local para celebrar una fiesta tras la final de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus galas en inglés) que disputaron los Seattle Seahawks y los New England Patriots en el estadio San Francisco Bay Area el domingo 8 de febrero.
La incógnita sobre la identidad del famoso dispuesto a arreglarles la noche se mantuvo durante unas horas, pero el secreto acabo revelándose. Se trataba del protagonista de la actuación del descanso del partido, el puertorriqueño Bad Bunny.
"Me quedé en shock. Al principio, no me lo creía", explicó David Linares, dueño del restaurante junto a Elizabeth Reviriego. "No sabíamos qué pensar, obviamente, pero luego todo empezó a ir rapidísimo", añadió el propietario en una entrevista con el medio local Sfgate.
Tras conocerse la identidad del comensal, el equipo del restaurante con capacidad para 180 personas se puso manos a la obra para tenerlo todo preparado para recibir a la estrella de la musica latina.
La noche fue larga. Lo primero que hicieron fue llamar a las personas que tenían una reserva para el día siguiente para cancelarlas con la debida disculpa. De inmediato, se apresuraron a preparar el menú especial que llamaron 'Edición Benito' para el grupo de 60 personas que esperaban y cubrieron los ventanales del local para esquivar las miradas curiosas.
El día de la celebración, para evitar filtraciones sobre la ubicación de Bad Bunny, Linares y Reviriego pidieron a todo el equipo que dejaran sus teléfonos fuera del restaurante antes de anunciarles quién era el invitado especial esa noche. Algunos de ellos, fans acérrimos del de Bayamón, comenzaron a llorar. "Diez minutos antes de que llegara, todos estábamos temblando", explicó Reviriego.
El menú, impreso en una elegante tarjeta con el título 'Edición Benito', contaba con una variedad de platos españoles como el jamón ibérico con pan con tomate, paella, chuletón curado, tartar de atún, cocktail de canelones, ensalada de variedad de tomates, ensaladilla de cangrejo y saquitos de crema de postre.
Tras el espectáculo de medio tiempo, que contó con una audiencia de 128,2 millones de espectadores en todo el mundo, Bad Bunny llegó al restaurante junto a su equipo con tanta discreción que no ha sido hasta ahora, una semana después, cuando el público se ha enterado a través de una publicación en Instagram del propio restaurante.
"Cuando recibes la llamada, tienes ciertas expectativas, pero eran un grupo de personas tan amables, corteses y humildes", explicó Reviriego. "Todos se estaban divirtiendo, disfrutando, y podría haber sido una familia normal llegando al restaurante". El cantante acudió al local acompañado de sus amigos y familiares, que también tuvieron pequeñas apariciones durante la actuación dedicada a ensalzar la cultura de Puerto Rico.
La celebración acabó con todo el grupo bailando reggaetón y salsa en el local. "Nos aseguramos de mantener el ambiente latino durante toda la noche", dijo el dueño del restaurante que abrió sus puertas hace un año en la localidad de Palo Alto, sede de la Universidad Stanford y centro de las mayores empresas tecnológicas de Silicon Valley.
Reviriego comentó que el cantante, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, se mostró relajado después de su exitosa actuación en la Super Bowl. Al final de la noche, estrechó la mano de cada miembro del personal de Macarena. "Estaba muy agradecido", reveló Reviriego. "Todavía no nos lo creemos", añadió Linares.