«Este caso ha sido juzgado», rebate el exministro, que tilda de «éxito» la compra de las mascarillas e insinúa coacciones a su examante para implicarle
Regala esta noticia José Luis Ábalos durante su comparecencia en el Supremo este lunes. (R.C.)Melchor Sáiz-Pardo y Almudena Santos
04/05/2026 Actualizado a las 13:29h.«Esto es un caso mediático, juzgado hace tiempo y con condena clara». Y, a partir de ahí, lo que siguió fue un relato autoexculpatorio ... continuo con la supuesta mano negra del conseguidor Víctor de Aldama detrás de todo y las «inferencias» de su denostada Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. José Luis Ábalos se presentó como víctima, con su «intimidad reventada» y él mismo «dolido» y convertido en «carne de meme». Y, metido en ese papel, no admitió nada en su esperadísima declaración ante el Supremo. Nada de «fantasiosas» mordidas. Ni la más mínima irregularidad en la operación de los contratos millonarios de las mascarillas (32,5 millones de euros sin supervisión), que llegó a definir incluso como un «éxito». Tampoco, ni sombra de 'mea culpa' en el enchufe a Jésica Rodríguez, de la que insinuó —como ya hiciera Koldo García— que estaba conchabada de alguna forma con De Aldama para implicarle, quizás «coaccionada» por el comisionista.
En este segundo punto se volcó en poner tierra de por medio: «Yo no traté con nadie. No lo he hecho con ningún contrato del ministerio», objetó en varias ocasiones, insistiendo en que su papel fue meramente institucional y que las decisiones técnicas correspondieron a otros niveles administrativos. Y que, por supuesto, no trató de beneficiar a nadie. «Siempre dije que las mascarillas había que traerlas cuanto antes. Era una orden política. Ellos tenían que contratar a quien consideraran. No eran personas novatas. El problema es que las otras empresas (ajenas a Soluciones de Gestión) no le daban confianza». «Sé que hubo varias ofertas, aunque por mi mano no pasó ninguna. Más de una hubo seguro, según me dijo Koldo García». Y desmintió cualquier interlocución con De Aldama: «Yo no hablé con Aldama sobre la compra de material sanitario. Sé que iba a ver con frecuencia a Koldo y es más que probable que conociese de nuestra necesidad. Pero, en aquel momento, necesitábamos ayuda de todo el mundo».
En ese sentido, situó el foco en la urgencia que marcó el inicio de la pandemia: «Los trabajadores, en aquel momento, no querían trabajar. Los de Correos y los transportistas tampoco querían hacerlo si no contaban con material sanitario de protección. La desesperación nuestra era tremenda». Según relató, la prioridad del ministerio fue garantizar el suministro y la seguridad de los empleados esenciales; fue cuando se jactó de que el operativo fue un «éxito». Ábalos describió un periodo de máxima presión: «Fueron días muy intensos y acelerados». Pero subrayó que no se actuó sin control: «El dinero se depositó en una cuenta bloqueada. Una vez que se garantizó la calidad, se dispuso la liberación de ese dinero».
No hubo trato de favor a De Aldama y, por ende -sostuvo-, tampoco mordidas por parte del comisionista. Ni dinero, por supuesto. Ni inmuebles. Alegó que el piso de lujo en el Paseo de la Castellana que el empresario afirma que le iba a regalar en parte (por un precio de venta muy inferior al mercado) a modo de 'garantía' por sus servicios a la trama fue, en realidad, un intento de «estafa» porque el inmueble estaba ocupado. Y del famoso chalet de La Alcaidesa (Cádiz) insistió en que no fue una dádiva, porque él pagó el alquiler de las vacaciones veraniegas y no existió una operación real para adquirirlo.
«Yo no hablé con Aldama sobre la compra de material sanitario. Pero, en aquel momento, necesitábamos ayuda de todo el mundo»
La comparecencia también abordó su relación con Jésica Rodríguez, a la que situó entre octubre de 2018 y finales de 2019. «Fue una relación extramarital», reconoció, enmarcándola en un periodo «muy difícil con dos convocatorias electorales y el riesgo de un escándalo público». Según explicó, el vínculo terminó de forma «muy brusca», aunque sin conflicto por su parte.
Sobre las acusaciones relativas a un supuesto enchufe laboral, Ábalos rechazó cualquier intervención: «Ni se me planteó, porque, puesto a ser en Ineco, ¿por qué no en otra parte?». Aseguró que únicamente trasladó a Koldo García que ella «quería trabajar», pero «no pensando en lo oficial realmente, sino en el ámbito más bien privado». En esa línea, de nuevo el 'no' por explicación: «Yo no hablé con nadie para que la contrataran. No hay nadie que haya podido decir que yo le mandé nada».
El exministro defendió, además, que Rodríguez siguió los procedimientos habituales: «Si una persona quiere trabajar, tendrá que pasar por los procesos que tiene que pasar». Y negó haber tenido conocimiento de irregularidades en su desempeño: «Nadie dice que no va a trabajar cuando se ha preocupado de fichar todos los días, de aparentar que iba a trabajar».
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