El banco tiene planes activos para mejorar su rendimiento mediante herramientas y procesos respaldados por inteligencia artificial generativa.
La inteligencia artificial generativa se ha convertido en mucho más que una palanca con la que la banca puede mejorar los procesos financieros, automatizar y agilizar gestiones internas y mejorar los servicios para los clientes. La que es considerada por miles de expertos la tecnología más disruptiva de la historia reciente ya es una de las patas estratégicas de varias de las entidades financieras más importantes del globo.
BBVA entra en esa terna de bancos sistémicos. El grupo presidido por Carlos Torres entiende la inteligencia artificial como una de sus principales puntas de lanza para el negocio internacional y un instrumento para catapultar al banco al siguiente nivel de las finanzas. Tan importante es la inteligencia artificial en la cotidianidad de BBVA que se ha articulado en base a esta tecnología para extraerle todo su jugo.
El banco anunció a finales del pasado mes de mayo la creación de una dirección enfocada en la transformación que provoca la inteligencia artificial y, que con seguridad, provocará en un futuro reciente. La denominó AI Transformation, y está dirigida por Antonio Bravo, responsable global de IA y Data en BBVA.
El directivo explica en declaraciones a EXPANSIÓN que la creación de esta dirección no parte de cero, sino que es un proceso motivado por la pujanza de las nuevas tecnologías, donde el potencial del dato tampoco pasa desapercibido. "El racional de la nueva dirección es dar un impulso muy determinado hacia la industrialización de la inteligencia artificial y la creación de capacidades técnicas y de procesos que nos tienen que ayudar a escalar más rápido en el desarrollo de agentes inteligencia artificial", indica Bravo.
BBVA ya tenía previamente direcciones y subsegmentos especializados en las nuevas tecnologías. La diferencia es que la nueva dirección integra todo el talento de las áreas dedicadas expresamente a explotar el potencial de la digitalización.
"Hemos traído a la unidad de AI Transformation (antes denominada Data) a los equipos globales de arquitectura, encargados de diseñar las capacidades técnicas, lo que ahora llamamosAI Tech; también a los equipos globales de procesos, a cuya unidad hemos renombrado como AI Processes, porque pensamos que todos los procesos tenemos que rediseñarlos para ser AI Ready; y, también hemos traído a los equipos que gestionan las plataformas de datos del grupo", detalla el directivo
¿Objetivo? Catalizar el desarrollo de nuevas capacidades y procesos que permitan al banco industrializar la inteligencia artificial con control y buen gobierno.¿Cómo? Asentando la cultura inteligencia artificial en todo el grupo a sabiendas de los beneficios que puede suponer tanto para los empleados como para los clientes.
Planes
La entidad viene trabajando en los últimos años en tres planes, u olas, como las denominan en el ecosistema BBVA, con los que pretende abrazar las nuevas herramientas inteligencia artificial y capturar sus bondades; identificar las áreas en las que la tecnología puede ser realmente transformadora; y sistematizar y tener control total sobre los avances que se logren con el uso de la inteligencia artificial. Son planes acumulativos, no se superponen.
La primera ola, y la más elemental, es la adopción. Busca fomentar el uso de las herramientas respaldadas por la inteligencia artificial.
BBVA trabaja con un modelo multiproveedor, con herramientas de varias de las principales multinacionales tecnológicas, como Google, OpenAI o Anthropic, entre otras.
BBVA pone a disposición de más de 100.000 empleados herramientas de inteligencia artificial a la vanguardia. Según sus cálculos internos, el 70% de la plantilla ya utiliza diariamente la amalgama de herramientas de las que el banco dispone, como ChatGPT Enterprise, entre otras. "Los empleados declaran ahorros semanales de tres horas en tareas diarias", detalla Bravo. Aunque el directivo está satisfecho con los datos de adopción y penetración de las nuevas tecnologías en el grupo, cree que aún pueden mejorar y, por ello, la primera ola sigue activa.
La segunda ola, denominada Los ocho, abarca una estrategia global basada en un ecosistema con seis robots (herramientas especializadas) y dos pilares tecnológicos con los que BBVA busca identificar las áreas de la cadena de valor en las que la inteligencia artificial puede ser transformadora.
La tercera ola, nombrada El Marco, pretende escalar y sistematizar para ir más rápido en el desarrollo de nuevos procesos, pero siempre con control, que es una de las demandas de los supervisores. Bravo deja claro que los planes activos en inteligencia artificial están sujetos a cambios derivados de la propia velocidad con la que avanza la tecnología.
"Operamos en un entorno súper dinámico de transformación en el que los nuevos modelos y la forma de construir agentes cambian casi de forma semanal. Somos muy conscientes en el banco de la importancia de tener partners sólidos que nos lleven al estado del arte de la tecnología", afirma Bravo.
BBVA ya registra mejora de sus resultados gracias a la inversión en tecnología, que en 2025 rozó los 4.000 millones de euros.
Efectos de la IA
- La dirección de la entidad pone a disposición de los más de 100.000 empleados que BBVA tiene en todo el mundo diversas herramientas sofisticadas basadas en inteligencia artificial. Los casos de uso crecen progresivamente y los empleados declaran un ahorro de hasta tres horas semanales gracias al uso de estas herramientas.
- BBVA tiene un plan estratégico hasta 2029 en el que espera que la ratio de eficiencia (mide la relación entre gastos e ingresos y es mejor cuanto más baja) se ubique en el 35%. El banco incorpora en ese objetivo las potenciales ganancias de productividad derivadas de la aplicación de las nuevas tecnologías en todos los procesos.