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La oncóloga Bella Pajares. ÑITO SALASOncóloga del Clínico y responsable del proyecto Mueve Montañas
Bella Pajares: «El ejercicio físico regular disminuye el riesgo de recaída en el cáncer de mama»La doctora Pajares ha ayudado a muchas mujeres a vivir con más calidad de vida y consciencia tras una enfermedad gracias a la oncología integrativa
Domingo, 11 de enero 2026, 00:52
... enfoque de recuperación para las pacientes de cáncer de mama que no solo incide en lo farmacológico o puramente médico, sino también en el ejercicio físico, alimentación saludable y el bienestar emocional. Mueve Montañas está financiado por Novartis y, según explica la doctora Pajares, su equipo es fundamental. Está conformado por la fisioterapeuta Inmaculada Conejo, la técnico en nutrición María José de los Ríos, la psicooncóloga Lucía Vegas y el oncólogo radioterápico Jaime Gómez-Millán.«El requisito para entrar en Mueve Montañas es haber superado el proceso oncológico en el sentido de no tener enfermedad tumoral activa»
–¿Qué evidencias tiene sobre el impacto del ejercicio físico en pacientes con cáncer?
–El ejercicio físico es de alguna manera la piedra angular y de los tres pilares probablemente el que tenga mayor calidad de evidencia científica, estudios en los que se objetiva que el ejercicio previene del desarrollo de hasta 18 tipos de tumores con una magnitud importante, un 20-25% de riesgo de aparición. Pero lo que es más importante: en neoplasias o en tumores como cáncer de mama, cáncer de colon o cáncer de próstata, la realización de un ejercicio físico regular antes, durante o después del tratamiento, depende de cuándo es medido, disminuye el riesgo de recaída, sobre todo en cáncer de mama, y aumenta la supervivencia, con lo cual es una razón obvia para ofrecerlo a los pacientes. Por no hablar de otros beneficios que tiene no solamente en el pronóstico, sino que disminuye la fatiga, mejora la calidad de vida, mejora la funcionalidad. Es de las pocas cosas que tiene evidencia de que mejora lo que nosotros llamamos «chemobrain», que es el deterioro cognitivo asociado a la quimioterapia y a la terapia hormonal. Esa dificultad de concentración, dificultad en encontrar la palabra adecuada, de realizar multitareas, que es algo muy frecuente que le ocurre a nuestros pacientes.
–¿Qué pacientes se benefician del programa?
–El requisito para entrar en el programa es principalmente haber superado el proceso oncológico en el sentido de no tener enfermedad tumoral activa. Entonces las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama necesitan haberse operado. Una vez estén operadas ya pueden participar, es decir, pueden participar recibiendo radioterapia, o terapia hormonal, o alguna inmunoterapia, o terapia diana. Pero tienen que estar operadas, es decir, estar libres de enfermedad. Es verdad que no importa el tiempo que haya pasado desde su operación.
–¿Qué es la oncología integrativa y, sobre todo, qué no es?
–Es una visión que trata de empoderar al paciente en todo lo que sí puede hacer para mejorar su estado de salud y de enfermedad. El paciente oncológico no siempre es paciente, muchas veces acaba siendo un individuo sano. Para intentar mejorar ese estado de salud, para intentar sumar años de vida y de calidad de vida, la oncología integrativa tiene esa visión. Intenta empoderar al paciente para que use sus recursos y pueda mejorar su calidad de vida. Y, de alguna manera, haciéndose con las herramientas que tienen mayor evidencia científica. Está, como digo, el ejercicio físico, la dieta mediterránea, técnicas de control del estrés, de meditación, mindfulness, técnicas de relajación, apoyo emocional. Pero tiene otras muchas. También está la arteterapia, musicoterapia, acupuntura, etcétera. La oncología integrativa quiere empoderar al paciente para que tome las riendas de su proceso de salud sumando calidad de vida.
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Otra imagen de Bella Pajares. ÑITO SALAS–¿Y se están incorporando esas prácticas de forma estructural a la sanidad pública malagueña?
–Me consta que esto es algo que genera mucho interés en todo el país. La Sociedad Española de Oncología Médica tiene interés por ofrecer este tipo de opciones terapéuticas para el paciente y de herramientas de apoyo. Hay un proyecto para introducir este tema del ejercicio físico. Lo que pasa es que es verdad que está, de alguna manera, poco a poco desarrollándose. Nuestro centro es pionero, no solo con Mueve Montañas, sino también porque el Servicio de Rehabilitación de nuestro hospital está ofreciendo desde hace ya, creo que unos dos años, un programa de ejercicio físico que lo lleva una fisioterapeuta especializada en este tema, en Barbarela, no solo después del diagnóstico, sino antes de la cirugía, en el postoperatorio inmediato y después de la cirugía. Y este ejercicio físico ellos lo ofrecen con todos sus beneficios y muy encaminado, por ejemplo, a la mejora y a la prevención de la aparición del linfedema, que es una secuela del cáncer de mama, del tratamiento quirúrgico y radioterápico que afecta a la calidad de vida.
–¿Qué hábitos son más difíciles de modificar en Málaga y en Andalucía?
–Los hábitos más difíciles de modificar, con respecto a los hábitos de salud, estarían relacionados con el tema del movimiento. Aquí muy pocas mujeres de las que vemos en la consulta están acostumbradas a caminar para desplazarse. Normalmente vienen en coche, van en coche, entonces cuando se les dice «transporte público y bájate dos paradas antes, autobús y bájate tres paradas antes, o caminando simplemente, llegas en 25 minutos o 20 minutos a un sitio», pues quizá a lo mejor no está justificado coger un coche, porque sabes que esos 20 minutos van a sumar y que ese movimiento va a sumar. Y el segundo es una falsa creencia de que lo que comemos es dieta mediterránea. Es algo un poco difícil de cambiar, ya que creemos que la dieta mediterránea es comer carne casi todos los días, un dulcecito o cualquier tipo de cosa azucarada. La dieta mediterránea no es eso, la mayor parte del grueso van a ser verduras, legumbres, frutas y la carne de manera ocasional, dos veces por semana, y pescado tres, cuatro veces por semana.
«Me gustaría que el futuro estuviera acompañado de la oncología integrativa, de unidades que incorporaran estos elementos para que el proceso oncológico pudiera devolver a las mujeres a su vida en un estado óptimo de salud»
–¿Cómo imagina la oncología en el cáncer de mama dentro de diez años?
–Me gustaría pensar que dentro de 10 años vamos a seguir desescalando tratamientos, es decir, vamos a tratar a mujeres con bajo riesgo de recaída local y de recaída a distancia con terapias menos agresivas, que vamos a desescalar terapias sistémicas, quimioterapia, cirugía o radioterapia y que a la vez vamos a tener más herramientas para identificar a aquellas mujeres de alto riesgo que sí se van a beneficiar de intensificar esa terapia y, entonces, los avances científicos y todas las líneas de investigación nos van a permitir identificar a aquellas en las que hay que echar toda la carne en el asador y también a todas aquellas en las que no necesitamos ser agresivos, por lo que se van a beneficiar de que no haya no sobretratamiento. Y ese futuro me encantaría que estuviera acompañado de la oncología integrativa, de unidades que incorporaran estos elementos para que el proceso oncológico pudiera devolver a las mujeres a su vida en un estado de salud óptimo y, sobre todo, habiendo tomado conciencia del proceso pasado y con un aprendizaje potente.
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