- JUAN CARLOS CUBEIRO
- 'Tipping point' o cómo alcanzar el punto justo del éxito
- La filosofía del 'ubuntu': soy porque somos
El autoliderazgo requiere una comprensión y gestión adecuada tanto de las emociones propias y ajenas como de la forma en la que actuamos en sociedad.
Ante el fenómeno del unbossing, el hecho de que más del 70% de los jóvenes no desean ser jefes, porque entiende que esa responsabilidad "no les renta" y que dirigir es mandar y no tanto influir desde la credibilidad, la autoridad moral y el ejemplo cotidiano, se está imponiendo el autoliderazgo. Porque como decía John C. Maxwell: "El liderazgo es influencia. Y la primera persona a la que debes influir es a ti mismo".
Hoy sabemos que el autoliderazgo se concreta en seis conceptos culturales, provenientes de todos los continentes. El primero es eudaimonía, vivir de acuerdo con tu mejor versión. Es el ideal griego de plenitud, de felicidad, de bienestar, desde los tiempos de Aristóteles; actuar desde la virtud, el propósito y la excelencia personal. El segundo es whakapapa, el concepto maorí de propósito y legado. Es saber de dónde vienes para saber hacia dónde vas. La visión que conecta, para lo neozelandeses, identidad, raíces y legado.
El tercero, ikigai, en japonés sería "razón de ser". Encontrar la intersección entre lo que amas (pasión), lo que sabes hacer (misión), lo que el mundo necesita (vocación) y por lo que te pueden pagar (profesión). En resumen, su poderosa razón para levantarse cada mañana desde la automotivación.
Honor, el cuarto de estos conceptos culturales, es netamente hispano y alude a nuestros deberes de generosidad y solidaridad. Vivir con coherencia, integridad y responsabilidad. Ser fiel a sus valores incluso cuando nadie mira.
En Sudáfrica, ubuntu significa "yo soy porque nosotros somos". La filosofía africana, tan práctica, que nos recuerda que el liderazgo es relación, comunidad y contribución. Del quinto pasamos al sexto precepto, lo que los anglosajones llaman tipping point o el punto de inflexión. Es el momento en que un pequeño cambio genera un gran impacto. La noción de que el autoliderazgo crea puntos de inflexión personales y colectivos para lograr el éxito desde la escalabilidad.
En definitiva, autoliderarnos es ser capaces de integrar el propósito, las raíces y el legado, la coherencia personal, la comunidad desde la felicidad hasta el éxito.
Hace 30 años, un periodista del The New York Times especializado en divulgación científica llamado Daniel Goleman, que había hecho la tesis doctoral en Harvard sobre el poder de la motivación, divulgó un concepto de enorme éxito: inteligencia emocional. Goleman vino a demostrar que las habilidades emocionales explican mejor el éxito personal y profesional que el cociente intelectual, desafiando así la visión dominante hasta nuestra época, centrada casi exclusivamente en la inteligencia cognitiva, del poder del pensamiento, del "pienso, luego existo" de Descartes. Su libro del mismo título vendió cinco millones de ejemplares en todo el mundo.
Goleman abre su famoso libro con una cita de Aristóteles enormemente preclara: "Cualquiera puede enfadarse. Eso es algo muy sencillo. Pero hacerlo de manera idónea, con la persona correcta, en el momento justo, con la intensidad apropiada y por el motivo adecuado, eso es lo verdaderamente difícil". Es la diferencia entre dejarse llevar por lo visceral o saber controlarse.
Cinco dominios de la inteligencia emocional configuran un sistema práctico para entender y gestionar tanto las emociones propias como ajenas, entendiendo una emoción como "una reacción neurológica de corta duración, un estimulo que da lugar a una respuesta": miedo, ira, asco, vergüenza, sorpresa o alegría. Estos cinco dominios son:
- Autoconsciencia. Reconocer lo que sentimos mientras lo sentimos. Implica identificar nuestras emociones, entender su origen y saber cómo influyen en nuestro comportamiento y decisiones. Es la base de todo lo demás: no puedes gestionar lo que no conoces.
- Autocontrol. Supone saber gestionar nuestras emociones de forma constructiva. No se trata de reprimirlas, sino de canalizarlas: mantener la calma, pensar antes de actuar, evitar reacciones impulsivas y sostener la compostura bajo presión.
- Automotivación. Ser capaces de orientar nuestras emociones hacia objetivos significativos. Es la capacidad de mantener la energía, la perseverancia y el optimismo, incluso ante la frustración. Para Goleman, la motivación interna pesa más que las recompensas externas, que el palo y la zanahoria (premio y castigo).
- Empatía. Supone comprender las emociones de los demás. No es sólo "ponernos en su lugar", sino captar señales sutiles, interpretar necesidades y responder de forma adecuada. Es clave para liderar, para negociar y para colaborar.
- Habilidades sociales. Gestionar relaciones de manera efectiva. Incluye la comunicación, la influencia, la resolución de conflictos, la cooperación y el liderazgo. Es la capacidad de crear vínculos sólidos y generar entornos de confianza.
La inteligencia emocional, que obviamente se entrena, es el 90% del liderazgo. Pero ¿qué ocurre con el autoliderazgo? Si situamos la felicidad como el inicio de todo, dado que es el gran propósito del ser humano, sus seis conceptos conectan con los cinco dominios de la inteligencia emocional. La autoconsciencia conecta con la whakapapa de manera muy profunda, porque ambas describen dos formas complementarias de saber quiénes somos: una interna (emociones, pensamientos, patrones) y otra relacional (tu lugar en una cadena de personas, historias y responsabilidades).
La autorregulación emocional y el ikigai conectan en cómo gestionar nuestro mundo interior para mantener una vida con propósito, desde el mecanismo del autocontrol o el norte de nuestra razón de ser.
Tanto la orientación al logro (automotivación) como dominio de la inteligencia emocional como el sentido del honor conectan porque ambos describen una fuerza interna que nos impulsa a actuar con excelencia, desde el ángulo psicológico y el cultural.
La empatía según Goleman y el ubuntu africano conectan por la forma de relacionarnos con los demás, desde la comprensión profunda y la humanidad compartida, desde la dignidad del otro, aunque no piense como usted. La empatía es percepción emotiva y el ubuntu, consciencia social.
Tanto el dominio de las habilidades sociales de Goleman como el tipping point de Malcolm Gladwell explican cómo las relaciones humanas pueden desencadenar cambios desproporcionadamente grandes.
En definitiva, el autoliderazgo, con conceptos procedentes de raíces culturales antiguas y lejanas unas de otras, reivindica la inteligencia emocional que es clave para el talento.
Juan Carlos Cubeiro es autor de 'Autoliderazgo', Premio Nacional de Management y director de Estrategia y Liderazgo de Amrop.
Mahou revoluciona su negocio con la IACarlos Ezpeleta, nuevo CEO adjunto de MotoGP GroupEl balón de la 'Mano de Dios' de Maradona se vende por 2,9 millones de euros Comentar ÚLTIMA HORA-
01:26
California reabre la puerta a negociar con Paramount tras suspender la reunión del lunes
-
00:57
Lego gana un 32,3% más y descarta utilizar la IA para el diseño de juguetes
-
00:41
Revolut lanza una división para impulsar la banca inteligente
-
00:23
Pachá gana 14,6 millones tras disparar un 21% su facturación