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Ceuta se ahoga en las mentiras del Gobierno

Ceuta se ahoga en las mentiras del Gobierno
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De la solución final que se dé a las consecuencias de lo ocurrido el pasado 30 y 31 de julio en Ceuta va a depender en buena medida el futuro de la ciudad. Leer
OPINIÓNCeuta se ahoga en las mentiras del Gobierno
  • IÑAKI GARAY
Actualizado 12 SEP. 2026 - 00:05Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta.EXPANSIONSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

De la solución final que se dé a las consecuencias de lo ocurrido el pasado 30 y 31 de julio en Ceuta va a depender en buena medida el futuro de la ciudad.

Si el Gobierno no es capaz de devolver a la inmensa mayoría de los que entraron, Ceuta será carne de cañón. Si el Gobierno los desvía hacia la Península habrá cedido al chantaje, alimentará el efecto llamada y Ceuta volverá a ser el eslabón más débil. Hace algunos días Marcos de Quinto proponía albergar a los asaltantes en un megacrucero y tenerlos en alta mar hasta lograr su devolución total. La medida podía parecer demasiado drástica, pero no es descabellada. Al menos es lo único que alguien ha propuesto hasta ahora para que Ceuta recupere de verdad la normalidad. Es lo único que apaciguaría los ánimos en una ciudad que está al borde del estallido social, con las consecuencias que eso puede tener. Cualquier incidente en el que pueda haber una víctima sería el detonante de una tragedia y la obligación del Gobierno es preverlo y evitarlo. Además, la propuesta de De Quinto es la única que impediría a los asaltantes acceder a la Península (cosa que ya está ocurriendo) y de ahí hacia el resto de Europa, lo que disuadiría a futuros interesados en violentar la frontera. Al margen de las soluciones, que es ahora lo más urgente, hay que dirimir también las responsabilidades.

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, se quitó de en medio y vino a decir esta semana que los mensajes que el CNI trasladó a la delegación del Gobierno no fueron una alerta formal sino un intercambio informal sobre presión migratoria que ya se conocía. El 29 de julio el CNI le había trasladado a su segundo en la delegación que había un llamamiento en redes para asaltar Ceuta por la valla y por el mar a las 20 horas y que la convocatoria había llegado a 180.000 personas. Para eludir cualquier responsabilidad, el delegado del Gobierno dijo que nunca fue informado. A la vista de lo ocurrido y teniendo en cuenta que la frontera con Marruecos es la principal preocupación de Ceuta y un tema prioritario para España, cabía preguntarse entonces qué diferencia hay entre tener una delegación del Gobierno allí o un puesto de pipas. Como el relato era tan insostenible han acabado por lanzar a la hoguera al ujier. Usar al jefe de gabinete de la delegación, Gonzalo Sanz, como chivo expiatorio les ha servido de poco porque se sabe que había muchos más mensajes que llegaron por diferentes vías y porque él mismo ha acabado declarando que no se guardó la alarma sino que la trasladó a otros ministerios. Se mire por donde se mire todos los caminos conducen a Sánchez, responsable final de un Gobierno a la deriva incapaz de defender la seguridad y la integridad nacional tanto ante los que la amenazan desde dentro como a los que atentan contra ella desde fuera.

El Gobierno sigue escudándose en que nadie habló de 70.000 u 80.000 personas, en que el término "masivo" lo mismo pueden significar 400, 4.000 o 40.000, en que nadie hizo sonar las trompetas de Babilonia y en que no existían antecedentes de lo ocurrido. Si la entrada a nado de 10.000 personas en Ceuta en 2021 no es un antecedente a tener en cuenta nada lo es. Lo terrible es que en un tema tan sensible nadie estableciera estrictos protocolos ya desde entonces. A lo mejor Sánchez tiene una explicación y no la comparte.

Es curioso que Marlaska y Margarita Robles se hayan tenido que esconder y que sea Óscar Puente el que dé la cara. Cualquiera que haya visto cómo se las gasta Puente en X se habrá extrañado en las últimas horas al descubrir que, detrás de tanta vehemencia tosca, hay un alma comprometida. Alguien al que le duele el sufrimiento de todos aquellos que al otro lado de la frontera están sumidos en la miseria. Un ser solidario y universal. Como creo que es incompatible ser ministro y comportarte como un fanático en las redes y a la vez albergar deseos universales creo que una de sus posiciones es pura impostura. Una mera pose para farmear aura y trasladar un carisma del que en realidad se carece.

Puente todo lo fía a la miseria y dice que hay que ayudar a los que sufren. No ha descubierto el Mediterráneo porque la miseria está ahí desde que tengo uso de razón y ya he superado la adolescencia, pero nunca había ocurrido lo que ocurre ahora. En 1995 se celebró en Barcelona la Conferencia Euromediterránea cuyo objetivo era ayudar a los países del sur del Mediterráneo a lograr un nivel de prosperidad para, entre otras cosas, reducir la presión migratoria. Se trataba de crear un marco político de cooperación económica que propiciara la paz, la estabilidad y la prosperidad. Para avanzar quedó claro que era necesario respetar la integridad territorial y la soberanía, trabajar en el desarrollo de los derechos humanos y la democracia y cooperar contra el terrorismo. Decir que la gente tiene derecho a una vida mejor, como dice Puente, o que todos los niños tienen derecho a la educación, como dice Alba Carrillo, es como decir que los dentistas prefieren chicle sin azúcar. No conozco a nadie que diga lo contrario. Otra cosa es que eso justifique que se abran las fronteras para que entren todos los niños y todos los que sueñan con una vida mejor en África. Para justificar la inacción del Gobierno.

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Fuente original: Leer en Expansión
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