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Creíamos que la imaginación era exclusiva de los humanos. Kanzi, el bonobo que toma "café invisible", acaba de demostrar lo contrario

Creíamos que la imaginación era exclusiva de los humanos. Kanzi, el bonobo que toma "café invisible", acaba de demostrar lo contrario
Artículo Completo 885 palabras
Durante décadas, la ciencia cognitiva ha trazado una línea roja firme entre nosotros y el resto de los animales que es la imaginación. Pese a que los animales pueden usar herramientas e incluso resolver problemas complejos, la capacidad para desconectar de la realidad inmediata e imaginar un escenario que no existe se consideraba algo exclusivo de los humanos. Hasta que llegó Kanzi.  Kanzi. Un bonobo que es famoso mundialmente por su dominio de los lexigramas para comunicarse y que ahora ha protagonizado un estudio publicado esta semana en la revista Science que podría reescribir los libros de la evolución. Y no es para menos, puesto que Kanzi no solo sabe pedir comida, sino que sabe fingir que la come cuando no está ahí aún, y siendo completamente consciente de lo que hace.  La fiesta de té. El estudio publicado a principios de este mismo mes presenta la evidencia más sólida hasta la fecha de la representación de objetos fingidos en un gran simio. Y es que para un humano fingir que está tomando un café imaginando que tiene una taza en la mano es algo muy sencillo de hacer. Pero hasta ahora en los simios era algo impensable.  Pero para demostrar que estábamos equivocados en nuestra cualidad exclusiva el estudio diseñó un experimento donde sentaron a Kanzi e interactuaron con objetos vacíos. En concreto fingieron verter zumo de una botella vacía en un zumo o comer "uvas" que en realidad no existían. Pero lo mejor es que no fue una simple imitación, sino que Kanzi siguió el juego con una precisión asombrosa como si de verdad lo imaginara.  En Xataka Acabamos de descubrir que el 20% de nuestro ADN procede de una desconocida población homínida: la Población B El truco del zumo. El objetivo aquí era descartar que Kanzi simplemente estuviera copiando movimientos sin entender el concepto de base, y para ello el equipo diseñó tres pruebas. La primera de ellas empezaba con el investigador fingiendo verter zumo en unos de varios vasos vacíos. Luego, se le pedía a Kanzi que interactuara con ellos cogiendo uno.  En este caso en el 68% de las 50 pruebas, Kanzi eligió el vaso que "contenía" el zumo imaginario, ignorando los otros vasos idénticos pero "vacíos". Realidad contra ficción. Aquí es donde está el punto crucial de la investigación, puesto que si Kanzi estuviera confundido, trataría el zumo real y el imaginario igual. No fue así, puesto que cuando se le dio a elegir, Kanzi prefirió el objeto real en el 78% de los casos. Algo que puede parecer insignificante, pero que demuestra que mantiene dos representaciones mentales simultáneas: la realidad física del vaso vacío, y la realidad fingida donde jugamos a que tiene zumo el vaso.  Lo mismo ocurrió cuando en lugar de zumo se usaron uvas imaginarias, donde Kanzi mantuvo un 69% de éxito al identificar la ubicación de la comida fingida. Desacoplando la realidad. El término técnico que se está analizando en este caso es la representación secundaria desacoplada, que es la capacidad del cerebro para sostener una imagen del mundo que contradice la información sensorial directa. Es decir, lo que se está viendo o escuchando.  Hasta ahora, se debatía si esta habilidad surgió con el lenguaje humano moderno, pero los resultados de Kanzi sugiere que esta "chispa" de la imaginación ya estaba presente en el ancestro común que compartimos con los bonobos y chimpancés hace entre 6 y 9 millones de años.  Esto es algo que también cambia nuestra comprensión del juego infantil, puesto que cuando un niño de dos años toma una banana y finge que es un teléfono, está ejercitando un músculo cognitivo que la evolución lleva refinando mucho antes de que existieran los teléfonos o las bananas cultivadas. En Xataka Creíamos que la guerra era una invención única y exclusivamente humana. Hasta que nos fijamos en los chimpancés Excepción o regla. Hay que tener en cuenta que estos experimentos no se han hecho con un bonobo cualquiera, sino que es un simio "enculturado" puesto que ha pasado su vida rodeado de humanos y entrenado en el uso de los lexigramas, haciendo que tenga capacidades extraordinarias.  Esto hace que surjan algunos críticos, como el psicólogo comparativo Daniel Povinelli, argumentan habitualmente que estos resultados podrían ser fruto de un entrenamiento intensivo que "humaniza" la mente del simio, más que una capacidad natural en estado salvaje. Aunque es algo que se trata de contrarrestar en la investigación con controles rigurosos para asegurar que Kanzi no estaba respondiendo a las pistas de los humanos.  Imágenes | Will Rust En Xataka | Los seres humanos están evolucionando en vivo y en directo en la meseta tibetana. Y comprender qué pasa allí será fundamental en el espacio - La noticia Creíamos que la imaginación era exclusiva de los humanos. Kanzi, el bonobo que toma "café invisible", acaba de demostrar lo contrario fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
Creíamos que la imaginación era exclusiva de los humanos. Kanzi, el bonobo que toma "café invisible", acaba de demostrar lo contrario

La ciencia ha quedado sorprendida con todo lo que ha podido hacer este bonobo 

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José A. Lizana

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Durante décadas, la ciencia cognitiva ha trazado una línea roja firme entre nosotros y el resto de los animales que es la imaginación. Pese a que los animales pueden usar herramientas e incluso resolver problemas complejos, la capacidad para desconectar de la realidad inmediata e imaginar un escenario que no existe se consideraba algo exclusivo de los humanos. Hasta que llegó Kanzi. 

Kanzi. Un bonobo que es famoso mundialmente por su dominio de los lexigramas para comunicarse y que ahora ha protagonizado un estudio publicado esta semana en la revista Science que podría reescribir los libros de la evolución. Y no es para menos, puesto que Kanzi no solo sabe pedir comida, sino que sabe fingir que la come cuando no está ahí aún, y siendo completamente consciente de lo que hace. 

La fiesta de té. El estudio publicado a principios de este mismo mes presenta la evidencia más sólida hasta la fecha de la representación de objetos fingidos en un gran simio. Y es que para un humano fingir que está tomando un café imaginando que tiene una taza en la mano es algo muy sencillo de hacer. Pero hasta ahora en los simios era algo impensable. 

Pero para demostrar que estábamos equivocados en nuestra cualidad exclusiva el estudio diseñó un experimento donde sentaron a Kanzi e interactuaron con objetos vacíos. En concreto fingieron verter zumo de una botella vacía en un zumo o comer "uvas" que en realidad no existían. Pero lo mejor es que no fue una simple imitación, sino que Kanzi siguió el juego con una precisión asombrosa como si de verdad lo imaginara. 

En XatakaAcabamos de descubrir que el 20% de nuestro ADN procede de una desconocida población homínida: la Población B

El truco del zumo. El objetivo aquí era descartar que Kanzi simplemente estuviera copiando movimientos sin entender el concepto de base, y para ello el equipo diseñó tres pruebas. La primera de ellas empezaba con el investigador fingiendo verter zumo en unos de varios vasos vacíos. Luego, se le pedía a Kanzi que interactuara con ellos cogiendo uno. 

En este caso en el 68% de las 50 pruebas, Kanzi eligió el vaso que "contenía" el zumo imaginario, ignorando los otros vasos idénticos pero "vacíos".

Realidad contra ficción. Aquí es donde está el punto crucial de la investigación, puesto que si Kanzi estuviera confundido, trataría el zumo real y el imaginario igual. No fue así, puesto que cuando se le dio a elegir, Kanzi prefirió el objeto real en el 78% de los casos. Algo que puede parecer insignificante, pero que demuestra que mantiene dos representaciones mentales simultáneas: la realidad física del vaso vacío, y la realidad fingida donde jugamos a que tiene zumo el vaso. 

Lo mismo ocurrió cuando en lugar de zumo se usaron uvas imaginarias, donde Kanzi mantuvo un 69% de éxito al identificar la ubicación de la comida fingida.

Desacoplando la realidad. El término técnico que se está analizando en este caso es la representación secundaria desacoplada, que es la capacidad del cerebro para sostener una imagen del mundo que contradice la información sensorial directa. Es decir, lo que se está viendo o escuchando. 

Hasta ahora, se debatía si esta habilidad surgió con el lenguaje humano moderno, pero los resultados de Kanzi sugiere que esta "chispa" de la imaginación ya estaba presente en el ancestro común que compartimos con los bonobos y chimpancés hace entre 6 y 9 millones de años

Esto es algo que también cambia nuestra comprensión del juego infantil, puesto que cuando un niño de dos años toma una banana y finge que es un teléfono, está ejercitando un músculo cognitivo que la evolución lleva refinando mucho antes de que existieran los teléfonos o las bananas cultivadas.

En XatakaCreíamos que la guerra era una invención única y exclusivamente humana. Hasta que nos fijamos en los chimpancés

Excepción o regla. Hay que tener en cuenta que estos experimentos no se han hecho con un bonobo cualquiera, sino que es un simio "enculturado" puesto que ha pasado su vida rodeado de humanos y entrenado en el uso de los lexigramas, haciendo que tenga capacidades extraordinarias. 

Esto hace que surjan algunos críticos, como el psicólogo comparativo Daniel Povinelli, argumentan habitualmente que estos resultados podrían ser fruto de un entrenamiento intensivo que "humaniza" la mente del simio, más que una capacidad natural en estado salvaje. Aunque es algo que se trata de contrarrestar en la investigación con controles rigurosos para asegurar que Kanzi no estaba respondiendo a las pistas de los humanos. 

Imágenes | Will Rust

En Xataka | Los seres humanos están evolucionando en vivo y en directo en la meseta tibetana. Y comprender qué pasa allí será fundamental en el espacio

Fuente original: Leer en Xataka
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