- DIEGO S. ADELANTADO
- Fin de la fase de pruebas: el 85% de las empresas españolas eleva su gasto en IA
- Crecen el empleo y la inversión, a costa de la productividad
Las diferencias entre las empresas que innovan y las que no se ensancha en el tejido productivo español ante la falta de recursos para financiarlas y el desconocimiento de las ayudas.
En un marco de aumento sostenido de los costes empresariales, la innovación como palanca para aumentar la productividad y la competitividad se ha convertido en un factor crucial para el mantenimiento del crecimiento económico en España. Sin embargo, las inversiones en esta área no se están tornando en un motor de ingresos para la mayoría de las empresas, a pesar de que el 98,4% de las que han finalizado una transformación de este tipo afirman que el resultado ha sido exitoso.
Así lo pone de manifiesto el Observatorio para la Competitividad Empresarial elaborado por la Cámara de Comercio de España, al que EXPANSIÓN ha tenido acceso en exclusiva, donde se identifican la falta de financiación y la escasez de personal cualificado como las principales barreras de las empresas para invertir en innovación. El problema afecta especialmente a las pymes, que en España suman alrededor del 99,8% del tejido productivo, y "ensancha la brecha" existente entre los pequeños negocios y las grandes empresas. Así, mientras el 94,7% de las segundas asegura haber participado en iniciativas de innovación durante los últimos tres años, esta proporción desciende hasta el entorno del 70% en el caso de las pequeñas y medianas e incluso hasta el 60% en el de las microempresas, aquellas con menos de diez empleados.
A pesar de ello, las empresas que "tienen experiencia innovadora la valoran más positivamente que las que no han innovado", explica a este diario Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de la Cámara de España. En su opinión, este factor muestra que "más allá de una suerte de mantra o de visión compartida, es una realidad para quien realmente ejecuta".
Los resultados del observatorio muestran que el 67,8% de las empresas ha desarrollado actividades innovadoras en los últimos tres años. Sin embargo, sólo menos de dos de cada diez mantiene proyectos en curso, algo que respondería a que, "sobre todo en empresas pequeñas que no están innovando continuamente, están poniendo en marcha sus proyectos ahora mismo", más que a una contención de las perspectivas por la moderación del crecimiento económico.
Prueba de ello, según el Observatorio, es que tres cuartas partes de las empresas que ya han innovado seguirán invirtiendo en esta área en el próximo trienio, mientras que un tercio de las que no lo han hecho lo harán de aquí a 2029. No obstante, las perspectivas empresariales en esta materia son inferiores a los números actuales. Sólo el 53,3% de las microempresas invertirán en actividades innovadoras, por el 64,9% de las pequeñas, el 71,4% de las medianas y el 84,2% de las grandes, alrededor de diez puntos porcentuales por debajo de las que lo han hecho en los últimos tres años.
Falta de innovación
Esta cierta paralización de la actividad innovadora respondería, en primer lugar, a la escasez de personal cualificado, un problema identificado por el 42,4% de las empresas que consiguieron invertir en esta área. Le siguen la falta de liquidez para financiar la innovación (36,2%) y la falta de organismos e infraestructuras de apoyo (28,8%). En el mismo orden, aquellas empresas que no han conseguido innovar en el último trienio identifican estos problemas, al que suman la falta de información tecnológica, nombrada por el 17% como una de las principales causas de su parálisis en este aspecto.
A pesar de la creciente brecha innovadora entre las empresas, que afecta especialmente a las pymes de la hostelería y la construcción, el 53,5% señalan la importancia de la inversión para reducir los costes operativos, por encima incluso de mejorar la calidad del producto. Sin embargo, existe la oportunidad de revertir esta tendencia en los próximos años, debido a que "el coste la innovación está reduciéndose por esa mayor democratización o acceso al mercado. Es un mercado cada vez mayor el de la innovación, con cada vez más empresas que proveen de servicios de innovación tecnológica y, por lo tanto, los costes también se pueden ir reduciendo", facilitando el acceso para pequeñas empresas "o algunos sectores que no han sido tradicionalmente tan innovadores", señala Mínguez. Por ejemplo, en el caso de la hostelería.
Ello, en un entorno donde la baja productividad es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la economía española, después de crecer un leve 0,8% respecto al mismo periodo del pasado año, lo que supone un 67% menos que en 2024, según el último Rastreador de la Productividad elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).
La diferencia en productividad con las grandes economías de la eurozona podría ser incluso mayor en el futuro si las empresas continúan teniendo dificultades para innovar en medio de la revolución que está suponiendo la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial. Por ello, la innovación tecnológica será la prioridad para casi el 70% de las empresas que invertirán en esta área en los próximos tres años, "también en ámbitos diferentes a la IA, como la industria de la robótica, el llamado Internet de las Cosas (IoC), los procesos que pueden interconectarse o los drones", concluyen desde la Cámara de Comercio.
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