Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, durante su intervención en Wake Up! Jesús Umbría
Wake Up Spain (2026) LA BARRA DEL WAKE UP De Guindos estrena el euro digital el día de la celebración de la derrota de Orbán (y de Vox)Daniel Ramírez Publicada 14 abril 2026 08:51hAbriendo la persiana de la barra del Wake Up esta mañana, algunos recordábamos el día que dio su conferencia Adolfo Suárez, que fue el mismo día que mantuvieron un diálogo Kohl y Adenauer, que fue el mismo día que se presentó aquí De Gaulle, Charles, vestido de uniforme.
Tanto nos encerramos en este auditorio subterráneo de Casa de América, tanto constitucionalismo en vena nos inyectamos, ¡tanto liberalismo!, que pensamos que el Wake Up ha existido siempre.
"Sexta edición", dicen los carteles. ¡Que se lo pregunten a los compañeros de organización de eventos! Algunos, con ojos febriles de poeta y temblores nerviosos de heroína, aseguran llevar preparando esta edición desde que murió Franco.
Wake Up, Spain! 2026: Crecimiento, cohesión e incertidumbre
Esta vez, hemos puesto al profesor Vaughan en manos libres mientras preparábamos la barra del día grande, la barra del estreno. Porque ya no es posible venir al Wake Up a hablar en castellano.
Debido a dos razones: los empresarios tienen la incorregible manía de utilizar palabras en inglés todo el tiempo; y lo que empezó como un foro sobre España, guerras mediante, bombardeos a través, se ha convertido en un foro sobre Europa.
65 fotosPrimera jornada del Wake Up, Spain! Wake Up, Europe! 'Crecimiento, cohesión e incertidumbre' (mañana)
Elena Isardo Sara Fernández Elena Isardo Elena IsardoSi no fuera por el flamenco que canta el presidente de EY, Federico Linares, o por el acento de Zumárraga de Josu Jon Imaz, el CEO de Repsol, esto ya sería como estar en Bruselas; y en Bruselas, por mucho que allí bebieran Rimbaud y Verlaine, los eventos ya no tienen barra.
Aquí, podemos decir, las cosas que suceden en el escenario son muy serias, pero en la oscuridad del auditorio, junto a la barra, que está al fondo, se va gestando lo que podríamos llamar –sin carácter delictivo– la trama del Wake Up.
Ha llegado Almeida nervioso perdido. Embalado. Parecía que iba a dar su discurso y el de los demás. Mañana tiene Champions contra el Barça y el sábado semifinales de Copa contra la Real.
En apenas un minuto, el alcalde ha amenazado a su jefe de prensa –de la Real– con el cese y le ha dicho a Josu Jon, ¡aúpa Josu Jon!, que con él no quiere hablar demasiado.
A Almeida le han ido saliendo canas a contrarreloj en el atril. Y no tiene que ver con la paternidad. Tanto ha hablado de los padres de la Constitución, de los valores del 78, que todo se iba poniendo en blanco y negro, que es la revolución pendiente de hoy.
Pedro J. Ramírez en el inicio de Wake Up: "España solo podrá levantarse y seguir de pie si lo hace con Europa y para Europa"A ver si se la aplica en el fútbol, lo del diálogo con el diferente, aunque conviene tener clemencia. Es un alcalde del Atleti en una ciudad donde la Champions y la Liga siempre las gana el otro.
Almeida ha hablado sin papeles, como el opositor que fue, en el Ayuntamiento y en la abogacía del Estado, y ha cargado contra "los populismos de uno y otro signo". Traducción simultánea: Podemos y Vox.
Ha descrito esos populismos como los causantes de las grandes desgracias y ha llamado a encarnar los valores constitucionales para "navegar esas turbulencias". Claro, Pedro J. y los editorialistas del periódico estaban levitando. ¡Había resucitado Joaquín Garrigues Walker!
Pero el PP en general, no el de Almeida, que gobierna en solitario, va a gobernar con Vox –con ese populismo causante de todos los males– en las Comunidades con elecciones ya celebradas y pendientes de resolverse.
Es la tragedia de la derecha que suele venir al Wake Up, la penitencia del padre Feijóo: que si quieren echar a Sánchez, tienen que abrazar un populismo similar al que él abrazó para ser presidente.
Luis de Guindos, ahora vicepresidente del Banco Central Europeo, pese a su tradicional sobriedad, no ha podido manifestar públicamente su alegría por la derrota de Orbán, que es también una derrota de Vox.
Ha contado –para que nos hagamos una idea del peligro– cómo Orbán les bloqueaba en Europa un préstamo de tropecientos millones para ayudar a Ucrania frente a Rusia.
"Un partido conservador tradicional ha batido a un partido radical de extrema derecha", ha rezado Guindos. Y lo ha dicho, lo hemos visto detrás del bosque de sus cejas, más como deseo de futuro que como constatación del presente.
"Es una realidad muy positiva", ha celebrado. Qué se le va a hacer. Los economistas europeos celebran así.
Se le acaba el mandato a Guindos en Europa y Fernando Pastor, que se parece a Luis de Guindos más que el propio Guindos, le ha preguntado por su futuro: serán una cátedra y una escuela de negocios. Nada de bancos ni de política: "Ya está colmado mi grado de vanidad".
Los de la barra estábamos muy interesados en De Guindos porque es el único que puede explicarnos qué narices es eso del "euro digital". "Hay muchas teorías conspirativas", nos decía el exministro. Pues eso, oiga, haga el favor de contar.
Y ha dicho que va a ser como tener monedas y billetes digitales, que se podrá pagar con ellos sin comisiones, sin tipos de interés; que la privacidad estará garantizada y que –aquí lo más importante– no habrá controles de países ajenos a Europa.
El público en pie. Viniendo a la barra. Y nosotros, que somos pocos y tan descoordinados como la defensa del Madrid, hemos ido sirviendo como podíamos. Menos mal que Josu Jon nos iba trayendo barriles de Brent, que aquí, en el Wake Up de los empresarios encorbatados, gustan más que los barriles de pacharán.
No es fácil escribir al mismo tiempo que se atiende la barra. Llegan momentos de alucinación. Por ejemplo: Josu Jon ha dicho… "el país mejor preparado para resistir a lo que viene es España". Y lo han aplaudido. A Josu Jon, con su viva España, él, que era el líder del PNV. La centralita ha registrado una llamada de Kafka desde el otro mundo.
En otro rato, Enrico Letta, ex primer ministro de Italia, nos ha dado clase sobre el mercado único europeo, que es algo tan importante como aburrido. Existen dos mecanismos para que Trump, Putin y China no nos arrasen: los verticales y los horizontales.
De tanto cambio del uno al otro, del horizontal al vertical, Letta nos ha zarandeado y hemos estado a punto de salir a cantar al escenario como si lleváramos tres o cuatro botellas de Fundador encima, que es algo que sube más rápido que el brent.
"El mundo de hoy no tiene nada que ver con el de hace diez años", decía Letta, nuestro Darth Vader. Y Almeida se venía arriba porque había encontrado en un reputado economista italiano un valedor de su teoría: ahora, de pronto, el Atleti va a ganar Copa y Champions el mismo año.
La mesa que mejor ha reflejado el espíritu del Wake Up ha sido la que reunía a Fede Linares (EY), Carme Artigas (Harvard School), Paco Salcedo (Microsoft), Luis Furnells (Oesía) y Albert Triola (Oracle, gafas rojas de estrella del rock).
Porque han explicado que la tecnología es la clave para fabricar el elemento disuasorio que previene las guerras. Y ahí estaba todo: la colaboración público-privada, el despertar de Europa, la utilidad de España…
Por último, ha sido el turno de los Kennedys: Francisco Reynés (Naturgy) y Carlos Torres (BBVA). Torres nos ha aguado la fiesta a los de la barra porque ha dicho, muy serio, que "hay que pasar de las musas al teatro".
Y nosotros, sin duda alguna, preferimos las musas.
Menos mal que esperamos la participación del CEO de Exolum, que se llama… ¡Jorge Guillén!
Recitemos todos juntos:
Queda curvo el firmamento,
compacto azul, sobre el día.
Es el redondeamiento
del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa,
central sin querer, la rosa,
a un sol en cénit sujeta.
Y tanto se da el presente
que al pie caminante siente
la integridad del planeta.