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Dedicar al menos cinco minutos al día a hacer ejercicio contribuye a alargar la vida

Dedicar al menos cinco minutos al día a hacer ejercicio contribuye a alargar la vida
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Añadir a la rutina diaria pautas de ejercicio físico moderado de cualquier tipo se asocia con menores tasas de mortalidad cardiovascular y por todas las causas. Tan solo dedicar cinco minutos más cada día a caminar a buen ritmo favorece que se viva más años y mejor, según revela un estudio publicado en The Lancet, mientras que una revisión de estudios concluye que resulta tan efectivo como la psicoterapia para tratar la depresión. Leer
Salud y CienciaDedicar al menos cinco minutos al día a hacer ejercicio contribuye a alargar la vida 14 ENE. 2026 - 00:30DREAMSTIMEEXPANSION

Añadir a la rutina diaria pautas de ejercicio físico moderado de cualquier tipo se asocia con menores tasas de mortalidad cardiovascular y por todas las causas. Tan solo dedicar cinco minutos más cada día a caminar a buen ritmo favorece que se viva más años y mejor, según revela un estudio publicado en The Lancet, mientras que una revisión de estudios concluye que resulta tan efectivo como la psicoterapia para tratar la depresión.

La actividad física de intensidad moderada, como caminar a una velocidad media de 5 km/h durante cinco minutos adicionales al día, se asocia con una reducción del 10% del riesgo de muerte en la mayoría de los adultos, según un estudio publicado en The Lancet.

La investigación concluye que cambios pequeños y factibles en la actividad física están asociados a menores riesgos de mortalidad. Revela que reducir el tiempo sedentario en 30 minutos al día se asociaba con una reducción estimada del 7% en todas las muertes si lo adoptaba la mayoría de los adultos, según este estudio que se ha basado en datos de más de 135.000 adultos de Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo medio de seguimiento de ocho años.

"Este estudio (...) se trata de un metaanálisis con datos individuales de varias cohortes prospectivas en el que la actividad física y el sedentarismo se miden de forma objetiva con dispositivos de acelerometría, lo que reduce sesgos del autoinforme y permite modelar la relación dosis-respuesta", señala Helios Pareja Galeano, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid especializado en Fisiología del ejercicio y Actividad física y Salud.

Ahora bien, subraya este experto en SMC España, el foco del trabajo no es demostrar cambios reales en cada individuo, sino estimar el impacto potencial en toda la la población: "por ejemplo, qué proporción de muertes podría evitarse si los menos activos acumularan 5 ó 10 minutos al día de actividad física moderada-vigorosa o si se redujera el sedentarismo en 30-60 minutos diarios". Esta lógica ayuda a comunicar que pequeños objetivos podrían tener un retorno relevante en salud pública.

En conjunto, "el trabajo refuerza un mensaje prudente: moverse un poco más y sentarse menos probablemente se asocia con menor mortalidad, especialmente en los menos activos, pero los porcentajes deben comunicarse como impacto potencial bajo supuestos, no como una prescripción individual causal".

Luis Cereijo, profesor ayudante doctor del Área de Educación Física y Deportiva e investigador en Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Alcalá en Madrid, califica este estudio liderado por el profesor Ulf Ekelund como "excepcional". "Evidencia que mayores niveles de actividad física moderada a vigorosa tienen un impacto significativo en la reducción de la mortalidad". Considera que consolidar la evidencia existente hasta ahora (...) en un contexto en el que las aproximaciones farmacológicas parecen estar recibiendo una mayor atención que la relevancia contrastada que tienen las condiciones de vida".

"Es, sin lugar a dudas, una investigación de alcance con una metodología de alto rigor que consolida la evidencia de la relevancia de los hábitos de actividad física moderada a vigorosa para mejorar los estados de salud de la población y, en última instancia, reducir la mortalidad prematura de la ciudadanía".

"Este trabajo presenta estimaciones actuales que proporcionan evidencia sobre resultados en salud con pequeños cambios en los patrones de actividad física y conducta sedentaria en países de ingresos altos, señala Olga Monteagudo Piqueras, médica titular de la sección de Medicina Preventiva del Hospital General Universitario Reina Sofía (Murcia) y profesora asociada del departamento de Ciencias Sociosanitarias de la Universidad de Murcia.

"Los resultados sirven para entender los beneficios generales para la sociedad, pero no deben usarse para dar consejos o planes de ejercicio personalizados a una persona concreta".

NICO RODRIGUEZEXPANSION

Como una terapia psicológica para la depresión

Otro de los conocidos beneficios de incorporar el ejercicio físico a la rutina diaria queda refrendado ahora en un una nueva revisión sistemática de la Colaboración Cochrane, que actualiza los datos de estudios y ensayos clínicos al respecto de esta cuestión que se publicaron por primera vez en 2008.

La investigación evaúa y compara datos de casi 5.000 personas y deuestra que el ejercicio físico de cualquier tipo muestra beneficios similares a la terapia psicológica para el tratamiento de la depresión en adultos. También encuentra un efecto similar, aunque algo más limitado, en comparación el tratamiento con antidepresivos farmacológicos a largo plazo.

"Esta revisión proporciona pruebas sólidas de que el ejercicio puede reducir moderadamente los síntomas depresivos en adultos en comparación con la ausencia de tratamiento o las intervenciones de control, con efectos que parecen comparables a los de las terapias psicológicas o los antidepresivos", señala Brendon Stubbs, investigador senior del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College de Londres en SMC Reino Unido.

"Esto concuerda con revisiones sistemáticas y metaanálisis anteriores, lo que refuerza el argumento a favor del ejercicio para el tratamiento de la depresión", continúa, y defiende que el ejercicio físico forme parte de las pautas terapéuticas de la depresión".

En última instancia el ejercicio puede ofrecer beneficios a corto plazo similares a los de la terapia o la medicación para algunas personas, pero las decisiones sobre el cambio o la combinación de enfoques deben tomarse en colaboración con los profesionales sanitarios, teniendo en cuenta las circunstancias individuales. Sin embargo, es hora de que los servicios sanitarios se adapten y garanticen que el ejercicio forme parte del conjunto de opciones estándar para las personas con depresión".

"Esta revisión proporciona pruebas sólidas de que el ejercicio puede reducir moderadamente los síntomas depresivos en adultos en comparación con la ausencia de tratamiento o las intervenciones de control, con efectos que parecen comparables a los de las terapias psicológicas o los antidepresivos en las limitadas comparaciones directas disponibles", señala Brendon Stubbs, investigador senior del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College de Londres en SMC Reino Unido.

Esto concuerda con revisiones sistemáticas y metaanálisis anteriores, lo que refuerza el argumento a favor del ejercicio como opción basada en la evidencia para el tratamiento de la depresión, aunque los datos a largo plazo siguen siendo limitados (algo que también es habitual en otros tratamientos).

En la práctica clínica, esto respalda la integración del ejercicio en los planes de tratamiento de la depresión, dado su perfil favorable de eventos adversos en comparación con los efectos secundarios farmacológicos.

En última instancia, para las personas con depresión, las pruebas indican que el ejercicio puede ofrecer beneficios a corto plazo similares a los de la terapia o la medicación para algunas personas, pero las decisiones sobre el cambio o la combinación de enfoques deben tomarse en colaboración con los profesionales sanitarios, teniendo en cuenta las circunstancias individuales. Sin embargo, es hora de que los servicios sanitarios se adapten y garanticen que el ejercicio forme parte del conjunto de opciones estándar para las personas con depresión".

Jeff Lambert, profesor asociado en Psicología de la Salud en la Universidad de Bath, agrega que "el ejercicio puede ser tan eficaz como la terapia psicológica o los medicamentos antidepresivos, pero esta conclusión se basa en un número reducido de estudios y, por lo tanto, conlleva una incertidumbre considerable". La revisión tampoco puede decirnos con certeza si el ejercicio funciona mejor para la depresión más o menos grave, si la eficacia varía según el tipo de ejercicio o si las personas deben pasar de la medicación o la terapia a solo ejercicio.

"Por ello, en la práctica real probablemente sea mejor considerar la actividad física como una opción útil o un complemento de los tratamientos existentes, en lugar de como un sustituto"

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Fuente original: Leer en Expansión
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