- Cinco consejos para optimizar la fiscalidad de tu empresa antes de que finalice 2026
- Patrocinio o mecenazgo: la fina línea fiscal que determina el coste de las grandes iniciativas corporativas
Es necesario un análisis previo, riguroso y detallado antes de que concluya el ejercicio de 2026 en materia de impuestos.
Cada año, al aproximarse el cierre del ejercicio, se repite una escena habitual en los departamentos de administración y finanzas de muchas empresas: la preparación del Impuesto sobre Sociedades revela que se podrían haber optimizado significativamente los costes tributarios si determinadas decisiones estratégicas se hubiesen tomado unas semanas antes.
Sin embargo, para entonces, el margen de actuación ya es inexistente y las oportunidades de ahorro se han perdido. En la mayoría de las ocasiones, esta situación no se debe a la falta de herramientas legales o de incentivos, sino a la ausencia de una estrategia anticipada. Los mecanismos fiscales vigentes están disponibles para el tejido empresarial español, pero su aplicación requiere un análisis previo, riguroso y detallado que debe realizarse de manera coordinada antes de que concluya 2026.
En este sentido, Jordi Moliné, sénior manager del área fiscal en Allyon ETL, señala que "la planificación, por definición, empieza antes del cierre del ejercicio, no cuando el asesor ya está confeccionando la declaración". Una de las primeras áreas que conviene revisar en profundidad es la relativa a las deducciones por Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I+D+i).
Su aplicación práctica abarca actividades habituales en pymes de diversos sectores, como la mejora de procesos de producción, la implementación de inteligencia artificial en la gestión, la automatización logística o el desarrollo de nuevos productos, generando deducciones que, en determinados supuestos, pueden alcanzar hasta el 42% de la inversión realizada. "Cada vez son más las pymes que desarrollan proyectos susceptibles de acogerse a estos incentivos sin ser plenamente conscientes de ello", explica Moliné, quien aconseja analizar exhaustivamente la actividad anual con un enfoque fiscal antes de finalizar el ejercicio.
Producción audiovisual
Al mismo tiempo, la participación en la financiación de producciones audiovisuales o espectáculos en vivo se ha consolidado como una vía de optimización de gran interés para empresas de muy diversos sectores, más allá del ámbito puramente cultural. Bajo una estructura jurídica adecuada, formalizada a través de contratos de financiación y cumpliendo estrictamente los requisitos de la normativa vigente, esta modalidad permite a los aportantes beneficiarse de las deducciones fiscales transferidas por el productor, ofreciendo un retorno de hasta el 20% de las cantidades destinadas al proyecto.
El experto de Allyon ETL apunta que "todavía hay quien piensa que se trata de una herramienta reservada a grandes patrimonios o grupos empresariales. No es así", ya que cada vez más pequeñas y medianas empresas la incorporan a su planificación anual cuando el perfil de la compañía y sus necesidades de tesorería lo aconsejan.
Por otro lado, el compromiso social de las compañías también puede tener un reflejo positivo en su tributación a través de las donaciones. Las aportaciones destinadas a fundaciones, asociaciones de utilidad pública y entidades acogidas al régimen fiscal especial conllevan deducciones directas en la cuota del impuesto que, en ciertos casos y según la recurrencia, alcanzan el 50% de los importes aportados.
Frecuentemente, las empresas realizan estas contribuciones por motivos exclusivamente reputacionales y omiten su posterior tratamiento fiscal, por lo que resulta conveniente revisar estos movimientos antes de que termine el año para consolidar el beneficio de manera ordenada. Asimismo, las inversiones realizadas durante el año en digitalización, maquinaria o equipos de oficina deben coordinarse estrechamente con la política de amortizaciones de la empresa, que suele mantenerse estática por inercia durante años. "En nuestra experiencia, muchas empresas siguen aplicando criterios que nadie ha vuelto a revisar desde hace años. No porque sean incorrectos, sino porque nunca ha existido una razón para cuestionarlos", indica Moliné. Esta falta de revisión puede privar a la empresa de oportunidades para reducir su base imponible y mejorar su liquidez sin alterar su actividad ordinaria.
A todo ello se suma la adecuada gestión de los créditos fiscales pendientes, como las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores o las deducciones acumuladas no aplicadas. Mantener un control y seguimiento sistemático de estos saldos evita que se pierdan opciones de compensación antes del cierre de 2026, permitiendo reducir la factura tributaria final sin necesidad de realizar nuevos desembolsos de capital.
En última instancia, la diferencia entre una gestión fiscal eficiente y una meramente reactiva o de cumplimiento formal radica en la anticipación estratégica. Jordi Moliné concluye que "en el día a día vemos cómo muchas pymes empiezan a analizar su fiscalidad cuando el ejercicio está prácticamente cerrado".
Freno a Hacienda: no puede multar si falla el aviso por correo electrónicoEl límite del 1%: la encrucijada fiscal de las grandes campañas de posicionamientoMás de 55.000 renuncias a herencias: las deudas y el coste fiscal disparan el rechazo Comentar ÚLTIMA HORA-
08:34
eDreams reduce su beneficio hasta 200.000 euros por el aumento de los costes
-
08:32
Las acciones de Shein caen un 10% en su debut bursátil en Hong Kong
-
07:49
¿Cómo debo reordenar mi cartera a la vuelta de vacaciones?
-
07:48
El Ibex titubea al filo de los 20.000 puntos
-
06:40
La Primera de Expansión Azora, Stoneshield, Sabadell, Shein, Nvidia, Revolut y Ceuta