Los investigadores aclaran que Labrujasuchus no era un dinosaurio. En realidad, pertenecía a un linaje evolutivo relacionado con los cocodrilos modernos. Vista desde la actualidad, esta relación puede parecer contradictoria, ya que los cocodrilos contemporáneos son animales fuertes, cuadrúpedos y dotados de mandíbulas poderosas.
La descripción de Labrujasuchus fue posible gracias al hallazgo de un fósil encontrado en Ghost Ranch, un célebre yacimiento paleontológico de Nuevo México considerado uno de los sitios más importantes del mundo para estudiar el Triásico tardío. La región también conserva una antigua leyenda relacionada con los Archuleta, una banda de cuatreros y ladrones de ganado que, durante la década de 1880, supuestamente difundió relatos sobre fenómenos paranormales para proteger sus actividades ilícitas.
Esa historia inspiró el nombre del reptil recién identificado. El nombre en español de este sitio era “Ranchos de los Brujos”, por ende, “Labruja”, mientras que “suchus” significa “cocodrilo” en griego.
Nate Smith, director del NHMLAC y coautor de la investigación, explica que “queríamos rendir homenaje a esa fascinante historia y reconocer el papel fundamental que Ghost Ranch ha desempeñado en la ampliación de nuestra comprensión del Triásico. También queríamos destacar cómo funciona el registro fósil: encontrar un shuvosaurio de principios del Triásico y otro de finales del periodo indicaba que probablemente existieron muchas especies intermedias esperando ser descubiertas y descritas”.
La nueva especie, una de apenas cinco identificadas dentro de los Shuvosauridae, ayuda a cerrar una brecha evolutiva entre otros shuvosaurios hallados anteriormente en la misma región. Desde hace tiempo, los paleontólogos sospechaban que debía existir una forma intermedia, y este descubrimiento finalmente confirmó esa hipótesis. La segunda parte del nombre de la especie, “expectatus”, hace referencia al hallazgo esperado.
Más allá del componente legendario que rodea al hallazgo, los científicos sostienen que comprender las características y estilos de vida de la fauna triásica permite reconstruir cómo evolucionaron numerosos ecosistemas modernos y de qué manera ciertos patrones biológicos lograron persistir hasta la actualidad, información que también podría ayudar a comprender mejor los desafíos ambientales del presente.