- ABIGAIL HAUSLOHNER Y JAMES POLITI
Aunque el aumento de la presencia militar estadounidense fue diseñado para coaccionar a Teherán, el plan ha fracasado.
Tras varias semanas en las que se ha instado a Irán a llegar a un acuerdo, Donald Trump publicó el lunes un video del presentador de Fox News, Mark Levin, argumentando que negociar con Irán ya no tenía sentido.
El video reflejaba la creciente frustración del presidente estadounidense ante el fracaso de sus amenazas a la hora de obtener concesiones de la República Islámica.
También puso de relieve la situación en la que se encuentra Trump mientras se plantea la mayor operación en materia de política exterior de su segundo mandato: un ataque a gran escala contra Irán.
"Creo que la realidad es que el presidente se ha metido en un lío", declaró Aaron David Miller, experto en Oriente Medio del Carnegie Endowment for International Peace y exnegociador de paz entre Estados Unidos y Oriente Medio. Trump se ha acorralado a sí mismo, dijo Miller, al prometer asistencia a los manifestantes de Irán y desplegar una serie de activos militares a una distancia de ataque de Teherán.
.
Además, la exitosa operación estadounidense para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela ha hecho que Trump confíe demasiado en sus posibilidades en Irán.
"Se ha colocado en una situación en la que, a menos que logre obtener una concesión importante de los iraníes para evitar una guerra que no desea, se verá obligado a entrar en ella. Se ha metido en una crisis que él mismo ha creado", declaró Miller.
Lo que comenzó como una promesa de "rescatar" a los manifestantes iraníes de la letal represión del régimen en diciembre se ha convertido en una táctica de presión, aunque los motivos de Trump siguen sin estar claros.
En los últimos dos meses, Trump ha citado una "serie de justificaciones" para atacar a Irán, según Rosemary Kelanic, politóloga y experta en Oriente Medio de Defense Priorities, un think-tank de Washington que advierte contra el intervencionismo. Las motivaciones pasan desde el imperativo de desmantelar un programa nuclear que Trump afirmó haber "aniquilado" hasta la desarticulación de las milicias proiraníes cuyo potencial, según funcionarios estadounidenses e israelíes, también se ha visto fuertemente debilitado.
Dañar los misiles balísticos iraníes está entre los objetivos, aunque no tienen el alcance suficiente para alcanzar Estados Unidos. Y durante las manifestaciones de la población contra el régimen en enero, la justificación, expresada a través de Truth Social, fue una promesa a los manifestantes de que "la ayuda está en camino".
"Creo que existen grandes interrogantes sobre por qué Estados Unidos está haciendo esto ahora mismo", declaró Kelanic.
Los seguidores de Trump más intransigentes, como Levin, han dejado claro que el objetivo debe ser un cambio de régimen y que Estados Unidos debe actuar ahora, mientras que Teherán estaba "más débil que nunca".
Estados Unidos no puede "dejar que la próxima generación" actúe. "Ese régimen debe ser eliminado", instó a Trump en su programa de Fox News, cuyo video compartió el presidente en su red social. En las últimas semanas, Trump ha llevado a cabo el mayor despliegue de efectivos militares estadounidenses en Oriente Medio desde la guerra de Irak. El lunes, un segundo grupo de portaaviones, el USS Gerald R. Ford, fue avistado frente a la costa de Creta, en el Mediterráneo oriental.
A pesar del aumento de tropas y las reiteradas amenazas de Trump de utilizar los activos, incluso para posibles ataques limitados, Irán aún no ha alcanzado ningún tipo de acuerdo, para desconcierto de las autoridades estadounidenses.
Witkoff también afirmó que Irán estaba "probablemente a una semana de tener material para fabricar bombas de grado industrial", aunque los expertos no comparten esa afirmación.
Trump ha sido claro en cuanto a que Irán no puede tener armas nucleares ni la capacidad para construirlas, y que no puede enriquecer uranio, declaró un funcionario de la Casa Blanca el lunes.
"Al presidente le gustaría que se negociara un acuerdo, pero ha sido claro en que o llegamos a un acuerdo o tendremos que tomar medidas contundentes como la última vez".
Sin embargo, a pesar de la rápida escalada, Trump también se enfrenta a los riesgos que conllevan nuevos ataques o una guerra declarada contra Irán. Expertos regionales y funcionarios de la administración le han advertido que Irán probablemente atacaría los activos militares, los aliados y la infraestructura energética de Estados Unidos en la región como represalia
El lunes Trump respondió a los informes de que el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, se había opuesto a atacar a Irán.
"Todo lo que se ha escrito sobre una posible guerra con Irán se ha escrito de forma incorrecta y a propósito", escribió Trump en Truth Social. "Soy yo quien toma la decisión; prefiero un acuerdo a no hacerlo, pero si no lo logramos, será un día muy malo para ese país y, lamentablemente, para su gente".
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también instó el lunes a Irán a llegar a un acuerdo, pero afirmó que cualquier ataque dependería, en última instancia, de Trump. "Nuestro trabajo es ofrecer opciones, y se las daremos al presidente si Irán decide no aceptar un acuerdo", declaró. "Todo está sobre la mesa; es decisión del presidente", añadió.
Pero la inteligencia israelí ha llegado a la conclusión de que, aun con la inminente llegada del USS Gerald R. Ford a finales de esta semana, Estados Unidos tiene capacidad militar para sostener un intenso ataque aéreo de tan solo cuatro o cinco días, o una semana de ataques de menor intensidad.
Las bajas estadounidenses también podrían tener consecuencias internas en el electorado de Trump y entre los votantes, en general, más recelosos de la guerra que de la falta de acción hacia Irán. Un 25% de los republicanos se opone a una intervención militar estadounidense en Irán en las circunstancias actuales, mientras que el 40% la apoya, según una nueva encuesta de la Universidad de Maryland. La gran mayoría de los demócratas se opone.
"¿Quién quiere esto? Nadie lo quiere. Nos encaminamos hacia una guerra, en busca de una estrategia", lamentó Miller, del Carnegie Endowment.
Pero Trump se ha envalentonado por su éxito en Venezuela y la respuesta discreta de Teherán a medidas que sus asesores también consideraron arriesgadas, según los analistas. Entre ellas se incluyen su retirada del pacto nuclear con Irán en 2018, el asesinato del comandante de la Guardia Revolucionaria Qassem Soleimani por parte de Estados Unidos en 2020 y el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes el año pasado.
En cada ocasión, Trump se arriesgó con Irán y salió reforzado, afirma Karim Sadjadpour, experto en políticas sobre Irán y Estados Unidos del Carnegie Endowment.
"Para él, las serias advertencias de que se desencadenaría una guerra regional resultaron exageradas. No creo que su resultado ideal sea la confrontación militar, pero si elige esa vía, probablemente confía en sus posibilidades de éxito", concluyó.
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
La carrera para evitar una guerra entre Estados Unidos e IránLa 'increíblemente significativa' fuerza militar estadounidense que rodea IránLa "hermosa armada" de Donald Trump subraya la amenaza de EEUU a Irán Comentar ÚLTIMA HORA-
14:08
La jueza de la dana pide al Tribunal Superior de Justicia Valenciano imputar a Mazón
-
14:08
Donald Trump sopesa otra guerra con Irán
-
14:02
La minería de bitcoin emerge como alternativa para las plantas solares
-
13:55
El Congreso vota hoy una ley de Sumar para prohibir los despidos a empresas que deslocalizan su negocio
-
13:54
El Constitucional admite el recurso del Senado contra el Gobierno por no presentar Presupeustos