- VIOLETA N. QUIÑONERO Madrid
La técnica de inversión de la principal criptomoneda ha evolucionado desde su creación. La institucionalización del activo ha ayudado a este cambio de táctica. La aparición de los contratos de futuros de bitcoin de CME, Strategy, la primera empresa que usó la 'cripto' para su tesorería, y los ETF de bitcoin en EEUU han cambiado el entorno.
En sus primeros pasos, los inversores, minoristas en su inmensa mayorista, utilizaron el bitcoin como un activo especulativo. Casi dos décadas después de su aparición, la estrategia de inversión de la principal criptomoneda del mercado ha cambiado radicalmente y cada vez más se considera como un activo tradicional a la hora de invertir .
"Hace diez años el mercado estaba dominado por el trading minorista y buena parte del bitcoin vivía en las plataformas de intercambio, listo para venderse. Hoy la foto es la contraria: una porción creciente del suministro está inmovilizada en manos de tenedores de largo plazo, tesorerías y vehículos de inversión", apunta Oriol Blanch, director de Bitvavo en España. Para Ignacio Santos, CEO de Fazil Crypto, el bitcoin se parece cada vez más a la forma tradicional de invertir en otros activos: comprar, mantener y, en muchos casos, ir haciendo compras periódicas en lugar de intentar acertar cuál es el mejor momento para entrar y salir.
Para Javier Pastor, director de Formación de Bit2Me, hay cuatro fechas clave que marcaron el cambio de narrativa del Bitcoin. En 2017, con la aparición de los contratos de futuros de CME, el bitcoin entró en una infraestructura financiera regulada y aparecieron herramientas tradicionales de precio, cobertura y gestión del riesgo. En 2020, apareció Strategy, la compañía con la mayor tesorería de bitcoin del mundo. "Probablemente fue el mayor punto de inflexión del segmento corporativo", opina Pastor. La compañía compró inicialmente 21.454 bitcoin por 250 millones de dólares y declaró bitcoin como su principal activo de reserva de tesorería. En 2024, Estados Unidos aprobó los ETF al contado de bitcoin, en el que fue, para Pastor, "el mayor cambio estructural porque convirtió al bitcoin en un activo accesible desde las mismas infraestructuras que utiliza un inversor para comprar acciones, bonos u oro". Por último, 2025-2026, "cuando esa infraestructura deja de ser una promesa y adquiere escala". En este tiempo, han aparecido más tesorerías corporativas y los ETF ya acumula miles de millones de dólares.
Ahora, la estrategia de comprar y mantener bitcoin en cartera se ha normalizado entre los inversores que emplean bitcoin como inversión y no como instrumento de trading. Este cambio refleja a su vez un reconocimiento creciente de su escasez y de su potencial como reserva de valor, opina Keith Grose, director general regional de Reino Unido y Europa de Coinbase, mientras que los inversores también se están volviendo más disciplinados en cuanto al tamaño de sus posiciones y la gestión de la volatilidad.
También ha ayudado la entrada de los inversores institucionales. Para Santos han sido "fundamentales", no solo por el capital que han aportado, sino también porque han cambiado la forma de analizar la criptomoneda. La entrada de los gestores y fondos de inversión en la criptomoneda "aporta un marco de inversión diferente", señala Thomas Perfumo, jefe economista de Kraken: "Un gestor de activos que estudia incorporar bitcoin a una cartera suele analizar factores como el riesgo, la correlación, la liquidez y las rentabilidades esperadas a varios años vista. Esto ayuda a que el mercado analice bitcoin desde una perspectiva similar y puede suavizar parte de la volatilidad que anteriormente podía frenar su adopción".
La propiedad institucional de bitcoin ha alcanzado niveles "que habrían sido difíciles de imaginar hace unos años", comenta Dovile Silenskyte, directora de análisis de WisdomTree. "En lugar de preguntarse si la tecnología blockchain es relevante, las instituciones están determinando cada vez más cuál es la mejor manera de incorporarla a las infraestructuras financieras existentes", añade.
"Además, su entrada ha profesionalizado mucho la infraestructura alrededor de bitcoin. Hoy existen soluciones de custodia institucional, mercados de derivados mucho más desarrollados y herramientas para gestionar riesgos que hace diez años apenas existían", añade a todo ello Santos.
Los ejemplos, importan, según Javier Molina, analista de eToro: BlackRock, la mayor gestora del mundo, lanzó IBIT y, a 8 de septiembre de 2026, el vehículo gestionaba aproximadamente 61.600 millones de dólares. Fidelity lanzó FBTC y ya tenía 10.170 millones de dólares bajo gestión en marzo de 2024, apenas unos meses después de su lanzamiento.Y el proceso ha seguido avanzando con Morgan Stanley ha dado un paso adicional lanzando su propio "Bitcoin Trust" y desarrollando capacidades de custodia, trading y productos digitales. La propia firma reconoce que los activos digitales están convergiendo cada vez más con los mercados tradicionales. Molina añade que grandes gestoras como estas estén creando sus productos específicos que los gestores empiecen a discutir qué porcentaje asignarle "ya es una señal importante de maduración"
El cambio en la conversación regulatoria y política también marcó un antes y un después. "MiCA fue un hito importante, ya que la UE se convirtió en la primera gran región económica en introducir un marco integral para las criptos, dando a la industria las reglas claras que necesitaba para crecer", añade Grose.
El principal riesgo, subrayan los expertos, es confundir instutcionalización del ecosistema con la ausencia de riesgo. "Que Bitcoin pueda comprarse a través de BlackRock no cambia las propiedades del activo ni impide caídas muy importantes como hemos visto en este mercado bajista, con un 54% de corrección desde máximos", concluye Pastor.
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