Vicente Fernández, el ex presidente de la Sepi y prominente miembro de la trama de Santos Cerdán, llegó a tener firmado un contrato con la empresa vasca Tubos Reunidos por el que cobraba una «remuneración de éxito» con el dinero del propio rescate estatal.
Así figura en un contrato intervenido por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil al que ha tenido acceso EL MUNDO. En el documento, firmado por el consejero delegado de Tubos Reunidos, Carlos de las Heras, y el propio Vicente Fernández, se estipula que, además de su trabajo habitual como asesor del grupo vasco, debía acometer «la consecución de una operación de negocio concreta». ¿Cuál? «La firma de un acuerdo de novación o similar con el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE) en virtud del cual se obtenga una reducción de los intereses que actualmente está obligado a pagar un cliente».
Fernández daba así un paso más de hacer negocio gracias a sus contactos con el Gobiermo. Él mismo, junto Leire Díez y el resto de la trama de Santor Cerdán, ya había ayudado a Tubos Reunidos a conseguir que el Consejo de Ministros aprobase en 2021 un rescate de esta empresa, por valor de 112,8 millones. Pero, tres años después, el grupo vasco quería suavizarlo pagando menos intereses y evitando la obligación de ir devolviendo ya lo que fuera obteniendo por la venta de activos.
La trama se veía con capacidad de suavizar lo que ya antes había conseguido. Y fue el propio Fernández el que propuso al grupo vasco esta misión y esta forma de cobro, un mecanismo propio de comisionistas.
Documento intervenido por la Guardia Civil que recoge la actuación de la trama delictiva.E.M.«Buenas tardes Carlos. ¿Te parece que acometamos la formalización del success fee [prima de éxito] para la consecución de ahorros en el préstamo Fasee? ¿Fijándolos en el 2% del ahorro que se consiga, tal y como comentamos en Villoldo la semana pasada?». Así lo escribió Fernández al CEO de Tubos Reunidos el 9 de febrero de 2024. Tres días después, De las Heras le informó que debía someter al consejo de administración esa comisión, pero era optimista: «No espero grandes problemas».
Al final, algunos problemas tuvo, no obstante, la comisión quedó «en el 1,5%», con una serie de condiciones que incluían convertir el préstamo participativo estatal, más oneroso, en un ordinario y conseguir que lo que se obtuviera por la venta de terrenos en Sestao y Pamplona no tuviera que ser abonado a la Sepi en concepto de devolución de deuda, como se preveía en el rescate con toda venta de activos.
«Por mí de acuerdo. Comenzamos y firmamos cuando quieras», le respondió Fernández el 22 de febrero de 2024. Éste trabajaba también en Servinabar, la empresa navarra participada por Antxón Alonso y el propio secretario de Organización del PSOE entonces, Santos Cerdán, según un acuerdo secreto entre ellos.
Fernández y Cerdán participaron activamente en conseguir suavizar el rescate con sus contactos en el Gobierno y movilizando también al PNV. Finalmente, Tubos Reunidos recibió «dispensa» para no tener que pagar 10 millones de euros a la Sepi en el plazo previsto, aunque la UCO no ha detectado que la trama cobrara tanto como el 1,5% de esta cantidad, sino, entre el rescate de 2021 y su suavización, un total de 247.459 euros.
En Tubos Reunidos había convicción de que Cerdán y Fernández tenían capacidad para ayudarles y, según la UCO, el ex presidente de la Sepi tenía incluso mando durante bastante tiempo después de dejar el cargo antes de la pandemia.
«Pese a su dimisión el 04.10.2019, habría seguido ejerciendo como Presidente de facto de la Sepi, representándola ante terceros, tomando decisiones e incluso impartiendo instrucciones a sus principales directivos», redacta la UCO. Pone como ejemplo que movilizaba y daba órdenes al actual vicepresidente de la Sepi y entonces presidente en funciones, Bartolomé Lora. «Le llegó a decir: 'Hay que llamar a este hombre mañana. Le he dicho que tú te encargarías'», era uno de los mensajes del teóricamente cesado Fernández a Lora. Se refería, según se desprende del informe de la UCO, a que el entonces presidente de Tubos Reunidos, Francisco Irazusta, necesitaba ayuda financiera a la espera del rescate estatal, así que Lora debía telefonear al Instituto de Crédito Oficial. El vicepresidente de la Sepi cumplió el encargo y habló con el presidente del ICO de la época, José Carlos García Quevedo, según comunicó raudo a Fernández. «Ya he hablado con el presidente del ICO. Si quieres hablamos ahora», le respondió Lora avanzada la noche del 2 de diciembre de 2020.
El ex presidente de la Sepi contaba con el respaldo de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que había dejado claro a la cúpula de la Sepi que estaba dejando vacante la presidencia de la sociedad estatal esperando que Fernández fuera desimputado del llamado Caso Aznalcóllar. Esperó ese desenlace durante año y medio hasta que tuvo que cubrir finalmente la plaza en marzo de 2021 con Belén Gualda, la presidenta de la Sepi actual.
Uno de los episodios que, según la UCO, retratan el poder de Fernández en la época es precisamente con Tubos Reunidos y el Banco Santander. El grupo vasco necesitaba el rescate y, mientras la Sepi lo preparaba, necesitaba «un crédito puente» con la garantía de que el Estado terminaría dando ayuda. Lo que hizo Fernández fue ayudar al grupo vasco con el Banco Santander para que le otorgara ese crédito con la garantía de que pronto cobraría ya que el Gobierno le iba a conceder rescate. Para dotar de más credibilidad a la gestión se hizo acompañar por el propio Lora, según el informe de la UCO.
«El día 27.11.2020 Vicente ofreció a Bartolomé, vicepresidente de la Sepi, asistir el lunes siguiente (presumiblemente el día 30.11.2020) a una reunión con el Director del Banco Santander. Bartolomé respondió a esto que quizás podría». Finalmente el encuentro se produjo «en un restaurante del barrio madrileño de Chamartín» fijado por Fernández. Allá fue Lora, aunque, según la UCO, estuvo poco tiempo con el ex presidente de la Sepi y el entonces director territorial del banco cántabro en Madrid, Alberto Delgado.
El informe muestra también una exhibición de cómo Fernández obtenía información interna en tiempo real de lo que sucedía en la Sepi con mensajes continuos con altos directivos de su confianza y a los que había promovido él mismo como Rosario Martínez Manzanedo y Miguel Ángel Figueroa. Le tenían al tanto de, por ejemplo, el rescate de Tubos Reunidos.
En cuanto a Leire Díez, hoy celebre como la Fontanera de Ferraz en las cloacas, pero entonces negociador del máximo nivel, Fernández la llegó a presentar a Tubos Reunidos como «del gabinete de presidencia», aunque ella se encontraba en realidad en la Empresa Nacional del Uranio en aquel 2020 y Lora no tenía formalmente a ésta en su equipo.