El pronóstico sonaba tan descabellado, chocaba hasta tal punto con la tradición gastronómica de España, que generó un revuelo considerable. Hace justo un año, durante la presentación de las cuentas de Mercadona, Juan Roig sorprendió al vaticinar la muerte (casi) inminente de las cocinas domésticas. "Lo dije y lo mantengo: a mitad del siglo XXI no habrá cocinas", clamó el empresario.
En el futuro imaginado por Roig pasamos de elaborar nuestra propia comida en la vitro de casa a llevárnosla ya preparada de los supermercados, convertidos en referencia absoluta de la alimentación. Los datos del sector confirman que, por más distópica que suene la profecía de Roig, parece estar cumpliéndose.
Un porcentaje: 3,8%. España es un referente de la dieta mediterránea. Pero también, y cada vez más, un país de familias que ya no están dispuestas a pasarse horas y horas entre fogones. Así lo sugiere al menos el último balance de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre).
Según los datos del sector, en 2025 los alimentos precocinados "reforzaron su peso en la cesta de la compra", con un aumento del consumo del 3,8%. En total se vendieron 715.052 t de platos preparados, "un nuevo récord", recuerda Asefapre, que consolida la tendencia de la última década. Traducido en euros contantes y sonantes, las ventas se elevaron a 4.309 millones, con un alza anual del 5%.
Una cifra: 18 kilos al año. Para hacernos una idea de qué supone ese crecimiento, Asefapre calcula que el año pasado cada español ingirió de media unos 18 kilos de platos preparados. A modo de referencia supone casi la misma cantidad de productos de pescado que los españoles consumimos en nuestros hogares (otra cosa son los restaurantes) a lo largo de todo 2024.
La diferencia entre los precocinados y el pescado es que la demanda de este último lleva tiempo en horas bajas (tanto en fresco como congelado) mientras el primero crece a buen ritmo. El último balance de la patronal refleja un alza anual del 4,7% en el consumo de alimentos preparados, un ritmo de crecimiento que supera de forma holgada al del conjunto de la alimentación (0,6%).
¿Qué comemos? Asefapre segrega sus datos de ventas, lo que nos ofrece una visión interesante sobre qué consumimos exactamente los españoles. La palma se la llevan los "refrigerados", con un volumen de ventas de 330.602 t despachadas en 2025, un 5% más que el ejercicio anterior. En segundo lugar le siguen los "productos congelados", con ventas que ascendieron a 297.023 t (+2,5%).
Los "platos preparados a temperatura ambiente", muy frecuentes en algunas cadena de supermercados, se quedan a bastante distancia, con 87.426 toneladas comercializadas, pero dejan un dato interesante: su demanda creció un 4,1%.
En Xataka
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De la pizza a las patatas y la pasta. Si bajamos al detalle comprobamos que lo que más nos gusta a los españoles (al menos es lo que más demandamos) son las pizzas, el productor líder del sector con un volumen de ventas que ascendió a 131.600 toneladas. Le siguen las patatas congeladas, con 98.056 t, y los platos a base de pasta, que sumaron 72.405 t. Las tres categorías crecieron, con alzas de ventas que se mueven entre el 2,6 y 7,2%. Más allá del mercado español, una quinta parte (21,4%) de la producción de la industria acaba exportándose.
Algo más que estrategia. Llegados a este punto la pregunta es obvia: ¿Por qué compramos cada vez más precocinados? ¿Qué nos lleva a alimentarnos con platos elaborados, ya sean congelados, refrigerados o comida vendida a temperatura ambiente ya lista para consumo, como la que ofrece Mercadona en sus súper?
La respuesta es compleja. Por una parte está la estrategia del sector, que ha aumentado y perfeccionado su gama de productos, añadiendo platos extranjeros que apuntan en parte a la creciente población inmigrante que vive en España.
Más allá de los esfuerzos de la industria, el aumento de consumo de platos preparados responde también a cambios profundos a nivel social y cultural. Aumentan los hogares unipersonales, se complica la conciliación entre la vida profesional y la familiar e incluso cambia la estructura de cocinas en las casas. También nuestra forma de pensar, como recuerda la propia Asefapre: hoy ya no nos 'chirría' que nos sirvan un plato precocinado en Nochebuena o Nochevieja o que en las familias ya no haya gente dispuesta a encerrarse entre fogones.
De nuevas abuelas y hogares. "Las abuelas no son como las de antes y prefieren irse a caminar con las amigas, hacer pilates o viajar", reflexionó durante la presentación del balance el presidente de Asefapre, David Aldea. No es el único cambio cultural que citó. A él se suman otros, como que cada vez resulta más fácil encontrarse "hogares con menos miembros" o viviendas en las que directamente el espacio dedicado destinado a cocinar se ha reducido a la mínima expresión.
La tendencia parece confirmar el vaticinio de Roig, que hace un año ya confirmaba la buena marcha de la línea de negocio de Mercadona destinada a los platos listos para consumo, lanzada en 2018. "Es rentable y sigue creciendo".
Imágenes | Junta de Andalucía (Flickr), Mercadona y Asefapre
En Xataka | Mercadona ha crecido tanto en España que para EEUU ya no es solo una cadena de supermercados: es un "fenómeno cultural"
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La noticia
El dueño de Mercadona cree que en unos años las cocinas desaparecerán de los hogares. El consumo de precocinados le da la razón
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Xataka
por
Carlos Prego
.
El dueño de Mercadona cree que en unos años las cocinas desaparecerán de los hogares. El consumo de precocinados le da la razón
El consumo doméstico de platos preparados creció un 3,8% en 2025. Y no tiene pinta de que vaya a frenarse
El pronóstico sonaba tan descabellado, chocaba hasta tal punto con la tradición gastronómica de España, que generó un revuelo considerable. Hace justo un año, durante la presentación de las cuentas de Mercadona, Juan Roig sorprendió al vaticinar la muerte (casi) inminente de las cocinas domésticas. "Lo dije y lo mantengo: a mitad del siglo XXI no habrá cocinas", clamó el empresario.
En el futuro imaginado por Roig pasamos de elaborar nuestra propia comida en la vitro de casa a llevárnosla ya preparada de los supermercados, convertidos en referencia absoluta de la alimentación. Los datos del sector confirman que, por más distópica que suene la profecía de Roig, parece estar cumpliéndose.
Un porcentaje: 3,8%. España es un referente de la dieta mediterránea. Pero también, y cada vez más, un país de familias que ya no están dispuestas a pasarse horas y horas entre fogones. Así lo sugiere al menos el último balance de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre).
Según los datos del sector, en 2025 los alimentos precocinados "reforzaron su peso en la cesta de la compra", con un aumento del consumo del 3,8%. En total se vendieron 715.052 t de platos preparados, "un nuevo récord", recuerda Asefapre, que consolida la tendencia de la última década. Traducido en euros contantes y sonantes, las ventas se elevaron a 4.309 millones, con un alza anual del 5%.
Una cifra: 18 kilos al año. Para hacernos una idea de qué supone ese crecimiento, Asefapre calcula que el año pasado cada español ingirió de media unos 18 kilos de platos preparados. A modo de referencia supone casi la misma cantidad de productos de pescado que los españoles consumimos en nuestros hogares (otra cosa son los restaurantes) a lo largo de todo 2024.
La diferencia entre los precocinados y el pescado es que la demanda de este último lleva tiempo en horas bajas (tanto en fresco como congelado) mientras el primero crece a buen ritmo. El último balance de la patronal refleja un alza anual del 4,7% en el consumo de alimentos preparados, un ritmo de crecimiento que supera de forma holgada al del conjunto de la alimentación (0,6%).
¿Qué comemos? Asefapre segrega sus datos de ventas, lo que nos ofrece una visión interesante sobre qué consumimos exactamente los españoles. La palma se la llevan los "refrigerados", con un volumen de ventas de 330.602 t despachadas en 2025, un 5% más que el ejercicio anterior. En segundo lugar le siguen los "productos congelados", con ventas que ascendieron a 297.023 t (+2,5%).
Los "platos preparados a temperatura ambiente", muy frecuentes en algunas cadena de supermercados, se quedan a bastante distancia, con 87.426 toneladas comercializadas, pero dejan un dato interesante: su demanda creció un 4,1%.
De la pizza a las patatas y la pasta. Si bajamos al detalle comprobamos que lo que más nos gusta a los españoles (al menos es lo que más demandamos) son las pizzas, el productor líder del sector con un volumen de ventas que ascendió a 131.600 toneladas. Le siguen las patatas congeladas, con 98.056 t, y los platos a base de pasta, que sumaron 72.405 t. Las tres categorías crecieron, con alzas de ventas que se mueven entre el 2,6 y 7,2%. Más allá del mercado español, una quinta parte (21,4%) de la producción de la industria acaba exportándose.
Algo más que estrategia. Llegados a este punto la pregunta es obvia: ¿Por qué compramos cada vez más precocinados? ¿Qué nos lleva a alimentarnos con platos elaborados, ya sean congelados, refrigerados o comida vendida a temperatura ambiente ya lista para consumo, como la que ofrece Mercadona en sus súper?
La respuesta es compleja. Por una parte está la estrategia del sector, que ha aumentado y perfeccionado su gama de productos, añadiendo platos extranjeros que apuntan en parte a la creciente población inmigrante que vive en España.
Más allá de los esfuerzos de la industria, el aumento de consumo de platos preparados responde también a cambios profundos a nivel social y cultural. Aumentan los hogares unipersonales, se complica la conciliación entre la vida profesional y la familiar e incluso cambia la estructura de cocinas en las casas. También nuestra forma de pensar, como recuerda la propia Asefapre: hoy ya no nos 'chirría' que nos sirvan un plato precocinado en Nochebuena o Nochevieja o que en las familias ya no haya gente dispuesta a encerrarse entre fogones.
De nuevas abuelas y hogares. "Las abuelas no son como las de antes y prefieren irse a caminar con las amigas, hacer pilates o viajar", reflexionó durante la presentación del balance el presidente de Asefapre, David Aldea. No es el único cambio cultural que citó. A él se suman otros, como que cada vez resulta más fácil encontrarse "hogares con menos miembros" o viviendas en las que directamente el espacio dedicado destinado a cocinar se ha reducido a la mínima expresión.
La tendencia parece confirmar el vaticinio de Roig, que hace un año ya confirmaba la buena marcha de la línea de negocio de Mercadona destinada a los platos listos para consumo, lanzada en 2018. "Es rentable y sigue creciendo".