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José Ángel González Efe El exDAO acusa a la denunciante de actuar por «celos» y asegura que la grabación demuestra que no fue forzada«Lo que realmente se desprende del audio es una conversación propia de una relación personal» afirma la defensa del comisario
Melchor Sáiz-Pardo y Mateo Balín
Martes, 3 de marzo 2026, 17:31 | Actualizado 17:51h.
... su piso oficial del Ministerio del Interior, José Ángel González ha presentado un escrito de alegaciones al juzgado en el que trata de desvirtuar la piedra angular de la imputación de la supuesta víctima: la grabación de la presunta agresión sexual en abril de 2025. ese audio –base de la denuncia que le ha costado el cargo- lejos de demostrar que la policía fue forzada, apuntaría lo contrario: «complicidad, trato íntimo e interacción mutua verbal». O sea, que según el DAO, esa grabación «no sustenta el relato de la querella, sino todo lo contrario».En el documento de diez páginas -registrado este mismo martes, dirigido a la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid y al que ha tenido acceso este periódico- básicamente el exDAO acusa a su supuesta víctima de haberle denunciado por celos. La defensa del exmando del CNP reinterpreta esa prueba clave para concluir que «lo que realmente se desprende del audio es una conversación propia de una relación personal» marcada por «celos» y una «clara exigencia de atención» por parte de la mujer.
Según recuerda el propio escrito de quien fuera hombre fuerte de Fernando Grande Marlaska en el CNP, la acusación sostiene que en ese audio la denunciante «rechaza de forma verbal, expresa, rotunda y continuada» la actividad sexual, que se le «impide marcharse» e incluso que es «sujetada» y «amenazada con forzarla». Frente a ello, los abogados del despacho Fuster-Fabra, que representan al comisario jubilado, afirman que la grabación «no sustenta el relato de la querella, sino todo lo contrario».
Y es que, a juicio de la defensa de González, el audio revela en realidad «una relación personal previa de confianza» y una interacción marcada por «complicidad, trato íntimo e interacción mutua verbal», elementos que considera «incompatibles» con la imagen de una «negativa rotunda, expresa y continuada en todo momento». Los abogados de González arguyen que el verdadero «eje central» de la conversación no es la presión sexual, sino un episodio de «celos y control» por parte de la denunciante.
El escrito subraya que es ella quien insiste en acceder al teléfono móvil del acusado con expresiones como «déjame el teléfono» o «voy a hacer una técnica de investigación», y quien condiciona la conversación al advertir: «Quiero saber una cosa, si me mientes o no me mientes al final, de eso van a depender muchas cosas». Para la defensa, estas frases evidencian una dinámica en la que la denunciante «domina la situación» y dirige al investigado, llegando a indicarle: «Métete al contacto de ella. Ahí. ¿Dónde están los últimos listados de llamadas?».
En esa línea, González sostiene que el foco de la conversación es la sospecha sobre terceras personas y una demanda de exclusividad. La denunciante, según el audio transcrito en el escrito, afirma «te quiero demasiado» y «y no puedo compartirte», así como «no me gusta compartir mis cosas». Para la defensa, estas expresiones describen «una escena marcada por los celos» y no un contexto de coacción sexual.
Reproches
El texto también recoge reproches como «y que no me contestes ni al WhatsApp» o «fíjate que estás toda la semana aquí solo y no eres capaz de llamarme. Soy una desconocida», que la defensa interpreta como manifestaciones de «desatención» afectiva. A su entender, «en ningún momento se desprende del audio una situación de miedo, ni de imposibilidad de apartarse», sino un «malestar» por no ocupar el lugar deseado en la vida personal del denunciado.
Uno de los puntos que la defensa considera más relevantes es la supuesta contradicción entre la afirmación de que se le impidió abandonar el domicilio y lo que se escucha en la grabación. Según el escrito, el propio González ofrece en dos ocasiones la posibilidad de marcharse con frases como «Te puedes ir. (…) vete cuando quieras». Para su representación, ello desmiente la tesis de que existiera una retención o impedimento físico.
El escrito de alegaciones, más allá de los celos, cuestiona que el destino profesional de la denunciante en la sede de la calle Miguel Ángel de Madrid –donde se ubica la Dirección General y el lugar de trabajo de González hasta su destitución- pueda utilizarse como «elemento incriminatorio» sin respaldo documental. La defensa considera «llamativo» que se pretenda presentar ese traslado como fruto de una «supuesta imposición dirigida» por el excomisario sin aportar «el mínimo soporte probatorio objetivo» que lo acredite. Por ello, solicita que se libre oficio a la Subdirección General de Recursos Humanos de la Policía Nacional para determinar si dicho destino fue «solicitado, elegido o aceptado» libremente por la propia interesada o si, por el contrario, fue asignado en contra de su voluntad.
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