En la cafetería, mientras la mayoría se sitúa en la barra pidiendo, en un reservado, una mesa para dos fragua el menú. Una vez consensuado, salen a la sala y lo ofrecen a los demás para que puedan disfrutar lo que ellos han cocinado. Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, líder de ERC, se reunieron ayer en La Moncloa para dar el último impulso a la llamada «financiación singular» para Cataluña. El político independentista, inhabilitado tras la condena por el procés, fue el encargado de anunciar en la puerta del complejo presidencial «un acuerdo entre ERC y el gobierno español, un acuerdo en el modelo de financiación», que cifró en 4.700 millones más al año para Cataluña. Pero tanto el Ejecutivo como los republicanos trazan la estrategia de ofrecer este pacto como una muesca de una reforma completa del sistema de financiación. Ofrecen el menú a los que estaban en la barra sentados.
La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, presenta hoy el nuevo sistema de financiación autonómica justo después de la visita del líder de ERC, con el que los socialistas pactaron en julio de 2024 una «financiación singular» como condición para investir presidente de Cataluña a Salvador Illa, y en una situación de debilidad política y parlamentaria del Gobierno, que necesita de gestos a los independentistas vascos y catalanes para que se mantengan en el barco de la gobernabilidad.
«No es un modelo de financiación para Cataluña es para toda España», defienden fuentes gubernamentales. «No es un privilegio, es una mejora de la financiación de todas las comunidades. Va a ser un modelo justo y equilibrado». Pero en las filas socialistas cunde la expectación y en algunos sectores el desánimo, cuando no el malestar por lo que consideran una nueva cesión a los independentistas. A nadie se le escapa quién capitalizó este anuncio y por qué se hace. Hasta los más alineados con Ferraz y La Moncloa saben que van a pisar terreno hostil: «Está instalado que es un privilegio para Cataluña, es verdad», lamentan fuentes socialistas. En varias federaciones socialista existe preocupación por el daño que puede ocasionar esta medida y el hecho de ver si se logra contrarrestar el discurso del PP e incluso el de los independentistas, que sacan pecho.
La nueva financiación, antes incluso de que se sepan los números, ya ha generado tensión interna. Emiliano García-Pagecargó contra la «financiación singular» catalana al considerarla «mayor quebranto a la ideología socialista» y Diana Morant, ministra y líder de los socialistas valencianos, afeó su actitud: «Salen a protestar por protestar, como siempre. No saben más que protestar por un sistema que no conocen. A ver qué dicen mañana -por hoy-».
Y dentro del PSOE hay quienes muestran su sorpresa ante el hecho de que esta controvertida reforma, de un sistema que lleva caducado más de una década, se lance justo ahora en pleno ciclo electoral, con unos comicios no muy favorables, a priori, para los intereses socialistas -Aragón, Castilla y León y Andalucía-, y con dos candidatos claramente identificadas con el Gobierno como son Pilar Alegría y María Jesús Montero, ésta última arquitecta del nuevo sistema y candidata en Andalucía.
«Le va a ir bien tanto a Pilar como a María Jesíus», señalan fuentes del Ejecutivo. Existe la convicción de que cuando se conozcan en detalle los números, los socialistas -sus candidatas- tendrán argumentos para salir airosos del trance. Es más, está previsto que hoy además de Montero, comparezca ante los medios Salvador Illa y que incluso pueda hacerlo Alegría para exprimir como argumento esa mayor inversión en Aragón.
De hecho, en el PSOE andaluz consideran que si la ministra de Hacienda está dispuesta a defender personalmente el nuevo modelo es porque éste garantiza el equilibrio entre comunidades autónomas y, por tanto, los intereses de Andalucía. Algunas fuentes del PSOE-A consultadas por EL MUNDO apuntan, en esta línea, que la propuesta servirá para desmontar el relato del PP y de la Junta de Andalucía sobre la ruptura de la caja común. «Si María Jesús Montero asume un papel protagonista es porque hay un modelo que defiende los intereses de Andalucía», subrayan.
«El Gobierno pone sobre la mesa una propuesta que soluciona las carencias del sistema actual y cumple con lo prometido: garantizar más recursos para todas las comunidades», exponen en el Ejecutivo. «Un nuevo sistema, donde todos los territorios recibirán más transferencias, para reforzar el Estado del Bienestar».
La Moncloa sigue el mismo camino que trazó con la condonación de la deuda: se pactó con los independentistas catalanes tras plantearlo estos como exigencia y después se hizo extensiva al resto de territorios para difuminar el privilegio.
Ese mensaje del Gobierno contrasta, sin embargo, con la imagen de Junqueras anunciando el acuerdo y apropiándose el éxito. «Porque es un acuerdo difícil han sido pocos los que han asumido esta responsabilidad. En este caso, modestamente, pero hemos sido nosotros». El líder de ERC expuso también que el nuevo modelo respetará el principio de ordinalidad, otra de sus exigencias:«Si Cataluña es la tercera en aportar, también sea la tercera en recibir.
* Con información de Teresa López Pavón, Silvia Lorenzo y Noa de la Torre.