Pedro Sánchez está decidido a, por ahora, no soltar más manos. Resistir pese a que las investigaciones judiciales que cercan al Gobierno y al PSOE cada vez provocan más asfixia. Las imputaciones hace ya tiempo que dejaron de ser una línea roja. El presidente del Gobierno pide aguantar. Ha sucedido con la presidenta de la Sepi, Belén Gualda, y sucede con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Pese a su imputación, el Ejecutivo "mantiene su confianza" y no contempla, a día de hoy, una salida de la máxima responsable de la Benemérita.
Pese a la imputación y las versiones contradictorias o rectificaciones que se han expuesto respecto a las reuniones de González con Leire Díez, conocido como la fontanera del PSOE, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sigue mostrando su respaldo a la directora general de la Guardia Civil, así como al director adjunto operativo, teniente general Manuel Llamas. Ambos, explican desde el Gobierno, "seguirán ejerciendo sus funciones como hasta ahora y mostrando la máxima colaboración con la justicia en todo lo que se les requiera".