Sucesos en Málaga
El ingeniero malagueño que encontró en Iznate su refugio rural y murió con su tractorAlejandro Pequeño Boter fundó empresas tecnológicas y desarrolló innovadores sistemas industriales en Málaga
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen del casco urbano de Iznate y en la parte superior, el ingeniero fallecido. (E. CABEZAS Y SUR) 22/05/2026 a las 23:42h.La tragedia ocurrida el pasado domingo 3 de mayo en una finca rural de Iznate ha dejado una profunda conmoción no solo en la Axarquía ... , sino también en el ámbito tecnológico y empresarial malagueño y sevillano. La víctima del accidente mortal con un tractor era Alejandro Pequeño Boter, ingeniero industrial malagueño, empresario y diseñador de maquinaria de precisión, considerado por quienes lo conocieron como «un genio», «un visionario» y «una de las mentes más brillantes y creativas de Málaga» en el ámbito del diseño de maquinaria industrial.
tal y como publicó SUR. El aviso se produjo poco después de las 19.00 horas y movilizó a bomberos, sanitarios del 061 y Guardia Civil. Sin embargo, pese a los esfuerzos de los equipos de emergencia, nada pudo hacerse por salvarle la vida debido a la gravedad de las lesiones sufridas.Natural de la barriada malagueña del Cerrado de Calderón y residente desde hacía años en Rincón de la Victoria, Pequeño Boter había desarrollado una sólida trayectoria profesional vinculada a la ingeniería industrial, la automatización y el diseño tecnológico. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Málaga (UMA) y posteriormente fundó su propia empresa relacionada con maquinaria industrial, robótica y sistemas de automatización.
Estudió Ingeniería Industrial en la UMA y posteriormente fundó su propia empresa relacionada con maquinaria industrial, robótica y sistemas de automatización
Su nombre llegó incluso a trascender internacionalmente hace más de una década gracias al desarrollo de un telémetro láser tridimensional diseñado por él mismo y cuya tecnología terminó siendo utilizada por el Ministerio de Defensa de Japón. El propio Alejandro relataba en una entrevista concedida a SUR en abril de 2012 cómo recibió un inesperado correo electrónico desde Japón interesándose por su invento.
«La patente la tengo registrada con la Universidad de Málaga porque el diseño original fue mi proyecto fin de carrera», explicaba entonces el ingeniero en declaraciones a este periódico. Su innovación permitía abaratar considerablemente los costes de los sistemas de medición láser tridimensional existentes en el mercado, abriendo aplicaciones en ámbitos como la arquitectura, la industria o incluso el sector militar de defensa.
Alejandro Pequeño Boter era además una persona muy conocida en determinados círculos tecnológicos y universitarios de Málaga, donde muchos lo recuerdan como alguien «adelantado a su tiempo». Su capacidad inventiva y emprendedora le permitió abrirse camino con recursos limitados en plena crisis económica de comienzos de la pasada década.
«Era un crack, un pionero»
En aquella entrevista publicada por SUR en abril de 2012, el propio ingeniero recordaba cómo tuvo que pedir un préstamo familiar de apenas 4.000 euros para iniciar su actividad empresarial, después de no encontrar apoyo financiero en los bancos. Apenas dos años después ya había conseguido facturar más de 100.000 euros anuales gracias a sus desarrollos tecnológicos y maquinaria de precisión.
El telémetro 3D tan solo fue el comienzo de su brillante carrera, Alejandro Pequeño Boter diseñó y fabricó muchas máquinas de precisión, como sistemas automatizados para corte industrial, maquinaria para tallar tablas de surf, automatismos para empresas alimentarias e industriales, almacenes inteligentes... Estando en los últimos años fuertemente vinculado a la fabricación de maquinaria específica para la industria aeronáutica.
Quienes trabajaron con él recuerdan su enorme capacidad para encontrar soluciones a problemas técnicos complejos y convertir ideas aparentemente imposibles en proyectos reales. Su última máquina patentada se llamaba UGF3, de alta precisión para el sector aeronáutico, innovadora y única en el mundo, se registró la semana anterior a su muerte, y él la consideraba «su obra maestra», según ha relatado a SUR su entorno familiar.
Su última máquina patentada se llamaba UGF3, de alta precisión para el sector aeronáutico, innovadora y única en el mundo, se registró la semana anterior a su muerte
«Era un crack, un pionero. Siempre estaba creando algo nuevo», explica una persona cercana a la familia. «Tenía una cabeza privilegiada, pero al mismo tiempo era una persona sencilla y cercana», añaden quienes compartieron con él proyectos profesionales y personales.
Alejandro, además tenía una gran capacidad didáctica, y compartía sus conocimientos adaptándolos a todo aquel que los pudiera necesitar y sin dejar de aprender él mismo cada día. También participó habitualmente en charlas de la Universidad de Málaga, como 'Espetos Industriales', para que su experiencia ayudara a otros.
Sin embargo, desde hacía algunos años, parte de su vida y de sus ilusiones estaban también ligadas al campo axárquico. Alejandro había adquirido una finca de secano en Iznate, con una antigua viña de uva moscatel, algunos olivos, almendros y aguacates. Junto a su pareja desde hacía 27 años, Ana Elena, pasaban gran parte de su tiempo libre dedicados a su nuevo proyecto de vida: crear una finca independiente energéticamente y ecológica, reforestar con especies poco demandantes de agua, con gallinas y un huerto para autoconsumo.
«Adelantado a su tiempo»
Aunque no se dedicaba profesionalmente a la agricultura, sí había desarrollado una enorme afición por el mundo rural y contaba con diversa maquinaria agrícola que utilizaba habitualmente en su propiedad. Amigos y conocidos destacan que disfrutaba especialmente trabajando en la finca, cuidando los árboles y proyectando nuevas mejoras para el terreno.
«Estaba muy ilusionado con aquello. Le encantaba el campo, desconectar allí y experimentar también con maquinaria y sistemas», relatan a este periódico personas de su entorno. La finca se había convertido en un refugio personal alejado del ritmo empresarial y tecnológico que había marcado buena parte de su trayectoria profesional.
La muerte de Alejandro Pequeño Boter ha causado una enorme tristeza tanto en Iznate como en Rincón de la Victoria y la capital
La muerte de Alejandro Pequeño Boter ha causado una enorme tristeza tanto en Iznate como en Rincón de la Victoria y Málaga capital. Su fallecimiento vuelve además a poner el foco sobre los riesgos asociados al uso de tractores y maquinaria agrícola pesada en terrenos rurales de la Axarquía, con fuertes pendientes, donde los accidentes de este tipo siguen dejando víctimas mortales.
Familiares, amigos y conocidos recuerdan estos días a Alejandro Pequeño como «una persona buena, generosa, brillante, inquieta y enormemente creativa», alguien que supo combinar la innovación tecnológica con su creciente pasión por el campo y la vida rural en la Axarquía.
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