El juez de Instrucción de Villafranca de los Barros (Badajoz), que investiga el caso del homicidio de Francisca Cadenas en Hornachos, por el cual han sido detenidos dos hermanos, Juli y Lolo, que eran sus vecinos, ha llamado a declarar a las tres personas, que entonces eran vecinos de la localidad, que vieron por última vez con vida a la mujer de 59 años.
En concreto, se trata del matrimonio -el varón un guardia civil- al que acompañó Francis hasta su automóvil en compañía de la hija de ambos, a la que cuidaba cada tarde en su casa y por la que sentía un gran afecto. La otra persona es un vecino que se cruzó con ella en el pasadizo que comunica la calle donde vivía la mujer, Calle Nueva, y la vía donde estaba aparcado el coche de la pareja, calle Hernán Cortés. En ese túnel, iluminado y con buena visión a pesar de que eran las once de la noche, Francis se cruzó de regreso a casa a un hombre, de nacionalidad dominicana. Los tres ya fueron investigados después de la desaparición, ocurrida en la noche del 9 de mayo de 2017, y los tres decidieron abandonar la localidad debido a que se sentían incómodos por el hecho de que se conociera que estaban bajo sospecha. Nunca más regresaron a Hornachos.
El Guardia Civil pidió su traslado a otro cuartel fuera de Extremadura. "Ahora vuelvo, no prepares nada que ahora hago la cena", le aseguró Francis al pequeño de sus tres hijos, José Antonio, cuando cruzó la puerta de su casa junto al matrimonio y la niña. Ya nunca regresó al hogar donde también se encargaba de su madre, Ana, a esa hora de la noche ya dormida. Moriría poco antes de cumplirse el aniversario de la desaparición de su hija sin poder conocer su paradero. Su marido -Diego- y sus otros dos hijos -Diego y Javi- también habían llegado hacía unos minutos a casa después de presenciar en el bar 'Los Remedios 'el partido de fútbol de la Champions League entre el Real Madrid y la Juventus. José Antonio había regresado un poco antes que ellos tras acabar su jornada laboral de camarero en otro local, el bar La Parada.
Francis se encontraba vestida con unas mallas deportivas oscuras, una camiseta de manga corta y unas zapatillas de deporte (no se llevó el bolso ni ninguna documentación), Francis -delgada, con el pelo corto y 1.70 cm. de altura- anduvo por la empinada calle Nueva donde vivía -en el número 9- junto al matrimonio y la menor. Acompañarlos hasta el coche y regresar a casa en unos minutos era una rutina que se repetía cada noche.
Esta toma de declaración, previstas para el mes de abril, forma parte de las actuaciones que el juez instructor mantiene abiertas mientras la investigación de la UCO estaría únicamente pendiente de los resultados científicos de las pruebas practicadas, por ejemplo, a una motosierra hallada en una de las propiedades pertenecientes a los dos acusados por la muerte de Francisca durante los registros llevados a cabo en Hornachos. La investigación sobre el terreno de los agentes habría ya concluido tras encontrar el cuerpo y proceder a la
detención de los dos hermanos, uno de ellos, Juli, autor confeso de la muerte, aunque tanto la UCO como el juez no descarta la implicación activa de Lolo también en el homicidio de su vecina, aunque éste mantiene su coartada de que se encontraba en el Hospital de Mérida acompañando a su padre, ingresado, y que regresó a la localidad sobre la media noche.