- SANDRA ANDÚJAR
Es el precio de una de las camas de lujo de la marca sueca Hästens. Además de ser un producto de la más alta calidad, también se puede considerar un símbolo discreto de estatus.
En el proyecto residencial de Mark Zuckerberg, diseñado por Ferris Rafauli, la cama elegida para el fundador de Meta es una Hästens Grand Vividus valorada en 657.000 euros. El peso: 455 kilos, en su configuración de 180 por 210 centímetros. Y detrás, nueve maestros artesanos trabajando 45 días: unas 600 horas de oficio. En el lujo estamos acostumbrados a oír hablar de coches, relojes, mansiones, pero ¿qué sabemos de las camas de lujo?
También el cantante Drake posee una Hästens -de casi una tonelada de peso-, que le costó unos 600.000 euros y quiso mostrar en la revista Architectural Digest. Esta incluye 25 años de servicio de "volteo y masaje". Cinco años después, esa misma cama a medida está valorada ya en más de un millón de dólares. También el cantante Post Malone, a quien recientemente vimos actuar en el Mundial, menciona la Vividus en sus letras con el mismo tono con el que otros raperos presumen de coche deportivo. La serie Emily in Paris llegó a dedicar toda una trama (el episodio 5 de la primera temporada) a conseguir una "digna de Instagram". Por si fuera poco, la firma es, además, proveedora oficial de la Casa Real sueca desde 1952.
No es la primera vez que uno de los productos de Hästens protagoniza un titular memorable. Durante el rodaje de Oppenheimer, Emily Blunt declaró haberle regalado una de las almohadas de la firma a Cillian Murphy, que se sometió a una drástica transformación física para el papel -llegó a perder en torno a 13 kilos- alimentándose casi exclusivamente a base de una almendra al día: "sentí que necesitaba, más que comida, dormir", contó.
Un privilegio
Y sin embargo, dormir bien se ha convertido en una excepción cada vez más rara. Vivimos en un cuerpo que no ha evolucionado al ritmo de la vida que hemos construido. Necesita tiempo, del que apenas disponemos; oscuridad, cuando estamos más saturados que nunca de luz azul; y calma, en una sociedad con niveles de estrés disparados. También necesita llegar a la cama con el estómago ligero, y en España cenamos tarde. Mientras tanto, la agenda se organiza entre horarios imposibles, reuniones y la familia, que también reclama su parte de la noche.
En Estados Unidos y Reino Unido incluso se habla ya de "divorcio de sueño": parejas que, sin dejar de quererse, duermen separadas para no perder horas de descanso por los ronquidos del otro. Cameron Diaz lo defiende abiertamente: "Yo tengo mi habitación, tú la tuya, y el dormitorio de en medio para vernos", ha explicado en el pódcast Lipstick on the Rim.
Según la Sociedad Española de Neurología, el 48% de los adultos no tiene un sueño de calidad, y el sueño insuficiente está detrás de hasta un 30% de los accidentes de tráfico en España. La Alianza por el Sueño calcula que más de seis millones de españoles sufren insomnio crónico, lo que sitúa a España como líder mundial en consumo de benzodiacepinas. Dormir mal no es solo estar cansado: puede significar decidir peor y convertirse en un peligro al volante.
Durante décadas, el éxito se representó con lo que podía mostrarse -un coche, un reloj, una joya- y con estar tremendamente ocupado. Hoy el estatus se representa justo al revés: yendo relajado, descansado, con tiempo de sobra. El lujo se mueve menos hacia el mostrar y más hacia el vivir. Curiosamente, dentro del catálogo de Hästens, el modelo que más se vende no es el de funda blanca lisa, sino el del icónico estampado de cuadros azules y blancos. El propietario elige esa versión aunque quede tapada por las sábanas casi todo el tiempo: es una satisfacción que guarda para sí mismo, sabiendo simplemente lo que hay debajo.
Esto nos lleva a un asunto de patentes y propiedad intelectual. Introducido en 1978, ese estampado ha sido plagiado más de una vez, y Hästens lo ha protegido en los tribunales como una joya de la corona: tuvo que entrar en batallas legales contra otras empresas de colchones y muebles para el hogar por estamparlos emulando a la firma. Hästens tiene registradas 11 marcas distintas en Estados Unidos sobre este patrón, que incluyen albornoces, pijamas, ropa de cama y zapatillas.
No es un caso aislado en el mundo del lujo. ¿Recuerda el monograma floral de Louis Vuitton que decora sus bolsos? Pues la enseña libra un pleito similar, a mayor escala, contra Molly Tea, una cadena china de té de jazmín -muy instagrameable, popular entre la Generación Z- fundada en Shenzhen en 2021, que creció hasta las 2.300 tiendas usando en su logo una flor como la de Louis Vuitton.
La maison demandó, y un tribunal chino le dio la razón, condenando a Molly Tea a pagar cerca de 1,5 millones de dólares. El fallo desató una tormenta en redes: el hashtag "Molly Tea perdió el juicio pero ganó el corazón del público" superó los 30 millones de visualizaciones, con usuarios comparando el monograma de Louis Vuitton con la flor Baoxiang, un motivo arraigado a la cultura china.
La polémica pasa por alto dos cosas. La primera es que China funciona bajo el sistema first-to-file (quien registra primero, gana), así que Louis Vuitton, que registró su monograma hace décadas, tiene la exclusividad. Y la segunda es que, para que ese imagotipo llegara a ser reconocible en prácticamente el mundo entero, la maison ha tenido que invertir durante años en campañas millonarias, en ser digna del buen hacer que reclama, para lograr esa identidad y esa deseabilidad. La marca francesa puede considerar que Molly Tea se está apropiando de esa reputación gratis, generando una confusión que hace parecer a la cadena de té una extensión de la maison; de ahí que deba defender su legado.
Origen
Hästens tiene más en común con Hermès de lo que parece: las dos maisons nacieron como talleres de guarnicionería para caballos y, cuando el animal fue desplazado por el automóvil, las dos reconvirtieron ese mismo oficio del cuero en otra cosa completamente distinta.
Hermès fue primero: nació en 1837, cuando Thierry Hermès abrió en París un taller de arneses para la aristocracia europea, y desarrolló el "punto sillero", una costura a mano que la empresa sigue usando hoy en sus bolsos. Quince años más tarde, Pehr Adolf Janson se convirtió en maestro guarnicionero en Suecia con el mismo oficio, pero con el tiempo, ninguna de las dos familias protegió la montura: protegieron el saber hacer con el cuero y una lo trasladó a los bolsos mientras que otra a las camas.
Un colchón estándar tiene entre tres y cinco capas de acolchado; bajo una Hästens conviven quince. La crin de caballo se lava a 140 grados, se anuda y luego se desata a mano -un paso que parece absurdo, pero es el que le devuelve el volumen y la elasticidad-, antes de intercalarla en capas cada vez más finas con algodón y lana. Durante años, la familia llegó a comprar crin de caballos árabes en Egipto, considerada la de mejor calidad del mundo. Hoy, la fábrica ha prosperado hasta disponer de su propio helipuerto.
Sandra Andújar es presidenta de Elite Excellence-Federación Española del Lujo.
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