El arqueólogo Bryon Schroeder lleva dos años realizando excavaciones en la propiedad del ganadero Jeff Fort. Actualmente dirige el Centro de Estudios de Big Bend de la Universidad de Sul Ross, un programa de investigación dedicado a estudiar el legado cultural, histórico y arqueológico de la región. En cada excavación retira 10 centímetros de sedimento, sacando a la luz cerámica y adobe fundido que data de un periodo temprano, cercano al año 800 d.C.
Schroeder también ha encontrado turquesa y conchas marinas, ambos indicios de comercio con el exterior de la región. Las pruebas indican que el yacimiento está relacionado con Paquimé, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que se encuentra a 200 millas de distancia, en México.
El yacimiento de Schroeder, Canta Recio, se encuentra justo en el trazado del muro propuesto. Parte de él será destruído por excavadoras. Si se construye el muro, otras partes del yacimiento también quedarán inaccesibles.
Schroeder compara Canta Recio con la forma en que los egipcios se establecían a orillas del Nilo, y supone que el yacimiento fue poblado cuatro o cinco veces entre los años 800 y 1,400 por grupos que probablemente se sintieron atraídos por las tierras fértiles que proporcionaban las inundaciones periódicas. Estas inundaciones significaban que los grupos se veían obligados a marcharse cuando el Río Grande se desbordaba, y una vez consolidado el sedimento, otro grupo acababa asentándose. Era un patrón: un asentamiento, una inundación, una huida, y así sucesivamente.
"Hay algunos yacimientos más grandes e interesantes río arriba que son una auténtica locura. Tienen muchísima cerámica, campanas de cobre mesoamericanas, turquesas… Tienen todo tipo de cosas alucinantes", afirmó Schroeder.
WIRED.com.Adaptado por Alondra Flores.