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Política

El PNV quiere pactar con Sánchez la fecha de las generales: "Tiene pánico a que coincidan con las municipales"

El PNV quiere pactar con Sánchez la fecha de las generales: "Tiene pánico a que coincidan con las municipales"
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"Están acordando el adelanto electoral tras la caída de los Presupuestos por los intereses coincidentes del PNV y los socialistas en el País Vasco y Navarra", apuntan fuentes nacionalistas Leer

Que Pedro Sánchez sólo haya abierto una vez la puerta a avanzar las elecciones generales y que esa concesión se produjese un día después de que el PNV le hubiera señalado desde el Congreso la vía de escape a esta agónica legislatura (presentar los Presupuestos para 2027 y convocar los comicios si sus socios de investidura se negaban aprobarlos) evidencia la relación estratégica y de conveniencia que el PSOE y los nacionalistas vascos mantienen, a pesar de sus últimos desencuentros y de la comedida crítica que los jeltzales vienen lanzando contra los socialistas para no ser acusados de complicidad con su probada corrupción.

Bajo ese entendimiento subyace la voluntad del PNV de controlar los tempos del adelanto electoral, para acompasarlo a sus intereses políticos. Fuentes nacionalistas señalan a EL MUNDO que «el PNV quiere elecciones, pero que no coincidan con las municipales porque Aitor Esteban tiene pánico a que se celebren a la vez», añaden las mismas voces.

En ese contexto, se gestó la excusa de ligar el eventual avance electoral a un intento frustrado de dotar al Estado de unas nuevas cuentas, con la pretensión de que las generales tengan lugar antes de mayo de 2027, fecha en la que están fijados los comicios locales.

La hipótesis de un superdomingo -descartada públicamente por Sánchez- sigue preocupando, y mucho, al PNV por miedo a que la polarización castigue a sus candidatos en los ayuntamientos y las diputaciones forales. «Están pactando la fecha del avance electoral por los intereses coincidentes del PNV y los socialistas en el País Vasco y Navarra. Esteban está plegado a Sánchez», suman las mismas fuentes nacionalistas a este diario.

«Hemos sido muy claros y no voy a salirme de lo que he dicho», subrayó el líder del PNV el pasado 4 de junio en la sala de prensa del Parlamento Vasco mientras a apenas medio metro le observaba el secretario general del PSOE vasco Eneko Andueza. «Esta legislatura no puede prolongarse en 2027; si el presidente dice que va a sacar los Presupuestos vamos a ver qué puede suceder», reinterpretó Esteban.

Apenas dos semanas antes (24 de mayo), el líder nacionalista había denunciado la «irresponsabalidad institucional pretender alargar el mandato más allá de 2026» y, cuatro días más tarde, sentenció que la «legislatura estaba agotada» en ese momento. Entre el 24 de mayo y el 4 de junio, Esteban mantuvo un encuentro con Antonio Hernando en la sede de Sabin Etxea en Bilbao en el que, según fuentes nacionalistas, se hilvanó la relación directa del líder del PNV con el presidente Sánchez. Una prórroga en la confianza del PNV y del PSOE que retroalimenta los intereses de ambos partidos.

La cita de Esteban y Hernando se gestionó con discreción después de que fuera utilizada por el presidente del PNV para poner pie en pared en la estrategia de desgaste a la que le estaban sometiendo los socialistas vascos por la imposición del euskera en la administración. El meme del famoso piscinazo que el equipo de Andueza subió a sus redes oficiales el 28 de abril y que tuvo la inminente reacción de Sabin Etxea de suspender la cita que estaba prevista con La Moncloa un día después. La reunión prevista tenía como interlocutores a Esteban, Hernando y Andueza aunque el equívoco mensaje emitido por el PNV llegó a imaginar un mano a mano entre Esteban y el propio presidente Sánchez en el complejo presidencial de Madrid.

Tras celebrarse (sin Andueza), el reencuentro entre Esteban y Hernando el PNV ha suavizado su discurso y reencontrado un espacio de entendimiento en el que el ardid de los Presupuestos de 2027 aúna los intereses de Sánchez con el pasito hacia atrás de Esteban. El líder del PNV ya no exige elecciones ya y reconoce que será «muy difícil» que Sánchez logre en octubre de 2026 lo que no ha conseguido (ni intentado) en los tres años anteriores. Pero los socialistas vascos -sus socios en casi todas las instituciones vascas- creen que el PNV tendrá en la hipotética negociación presupuestaria un espacio para remarcar su perfil pragmático y negociador frente a EH Bildu que ha basado su respaldo a Sánchez en su compromiso contra el «fascismo» representado, según los de Arnaldo Otegi, por PPy Vox.

La prioridad del PNV está centrada en impulsar desde la trastienda la cesión de las transferencias más delicadas a Euskadi. La consejera de Autogobierno María Ubarretxena negoció ayer con el Gobierno un compromiso sobre la gestión del régimen económico de la Seguridad Social. Un traspaso esencial porque supondría que Euskadi llevará a cabo el pago de las pensiones a casi 540.000 jubilados vascos. Casi a renglón seguido, la encargada por Imanol Pradales para negociar con el Gobierno de España se reunió con el secretario de Estado de Trabajo Joaquín Pérez Rey para conseguir que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) también pase a manos del Ejecutivo autonómico.

Fuentes nacionalistas subrayan que el PNV «tiene un punto más de debilidad que Junts por esa relación de dependencia con los socialistas en el País Vasco y Navarra». «Junts está más libre. Hay contacto entre los independentistas catalanes y el PNV. Hay coincidencias estratégicas, pero cada uno va a la suya», suman las mismas voces.

Aunque Junts y el PNV coinciden en negarse a respaldar una moción de censura, la formación que lidera Míriam Nogueras en el Congreso no avala la argucia de los Presupuestos y ahora apuesta por la vía Starmer: que Sánchez abandone el cargo, como recientemente lo hizo el primer ministro británico, y que otro miembro del PSOE lo sustituya para agotar la legislatura.

Contrarrestar el auge de Bildu

El PNV de Esteban -un líder aún bajo la lupa del examen de propios y extraños- se maneja en una estrechísima franja del espacio político porque, además de su alianza con el PSOE vasco, con la que ha logrado minimizar su desgaste electoral, también se ve sometido a la mutación política de la izquierda abertzale, que ya se sitúa en espacios socialdemócratas en propuestas económicas o sociales como la vivienda mientras mantiene a su parroquia de militantes históricos sin que se cuestione el liderazgo de Arnaldo Otegi.

En Sabin Etxea se aborda desde el pasado mes de enero un encaje de bolillos de renovación de sus canditaturas para las elecciones municipales y forales de 2027 en el que se tiene muy en cuenta la imprescindible renovación para contrarrestar la tendencia que marcan los sondeos preelectorales. Estudios demoscópicos que constatan que EH Bildu es hoy más fuerte que en 2023 en Guipúzcoa (con 8 puntos de ventaja con el PNV), que en Álava hay un empate técnico entre ambas formaciones con un 28% cada una de intención de voto y que en Vizcaya la izquierda abertzale recorta la enorme ventaja electoral nacionalista que ahora se sitúa en los 11 puntos que era una brecha de 14 puntos en 2023.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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