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El populismo en el reino del Brexit

El populismo en el reino del Brexit
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Andy Burnham será nombrado hoy primer ministro de Reino Unido, sin haber sido votado por los ciudadanos. Leer
Ensayos LiberalesEl populismo en el reino del Brexit
  • TOM BURNS MARAÑÓN
Actualizado 19 JUL. 2026 - 23:45El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham.ANDY RAINEFE

Andy Burnham será nombrado hoy primer ministro de Reino Unido, sin haber sido votado por los ciudadanos.

Puede que lo que ocurre en Gran Bretaña sea la última oportunidad que le resta a la democracia liberal para recuperar la estima de la ciudadanía en estos tiempos de intrusivas redes sociales. Y la ironía es que en aquel paradigma que fue del parlamentarismo se emplean las mismas tácticas populistas que cuestionan las normas de todo sistema de gobierno representativo.

El Reino Unido ha cambiado su liderazgo político y la mudanza no ha sido el resultado de ese tradicional proceso legitimador de una élite gobernante que consiste en la presentación de programas partidistas, de campañas electorales, de un hombre/mujer un voto y del veredicto final que otorgan las urnas. No ha caído un gobierno por haber sido derrotado en una moción de confianza sino porque desde hace meses los sondeos le daban por perdedor a su líder.

A partir de hoy el poder en el Reino Unido lo ejerce un político que ha sido elevado al liderazgo por la aclamación de sus correligionarios en la Cámara de los Comunes sin haber siquiera sometido a la votación de ellos un plan de gobierno. Es el líder porque es inmensamente popular en el norte de Inglaterra donde ha sido el eficaz alcalde de Manchester, la segunda ciudad del Reino Unido. Y porque su discurso, tan cercano como parco de contenido, acumula muchísimos likes en las plataformas sociales.

Se dirá que el grupo parlamentario del Partido Laborista, que goza de una amplia mayoría en la Cámara de los Comunes, ha depuesto a un líder y entronizado a otro para salvar los muebles. Ha proclamado Prime Minister a quien cree capaz de tocar las teclas emocionales de un electorado que se muestra abiertamente desconfiado con los partidos del establishment político y se entusiasma con la insurgencia populista, tanto la de la extrema izquierda con la de la derecha extrema.

Y es así como el viernes Sir Keir Starmer, 63 años, renunció al cargo de líder del Partido Laborista británico que ostentaba desde el cuatro de abril 2020, y que hoy lunes acudirá al palacio de Buckingham donde presentará a Carlos III su dimisión como presidente del Gobierno, poder que ejercía desde el cinco de julio de 2024.

El rey le agradecerá los servicios cumplidos al Prime Minister saliente y acto seguido recibirá a Andy Burnham, 56 años, el exalcalde de Manchester que el viernes reemplazó a Starmer al frente del mayor partido en el Parlamento. El viernes Burnham, que le hizo la cama a Starmer, se desató en elogios a su predecesor en el acto político de su "coronación". Starmer no asistió.

Según la ancestral fórmula política que se emplea en el Reino Unido y tras el protocolario besamanos, el monarca le pedirá a Burnham que forme un gobierno "en mi nombre". Si este recambio no consigue recuperar la confianza de los británicos en sus instituciones y en su clase dirigente los súbditos de Carlos III lo tienen crudo.

Burnham es el séptimo Prime Minister desde que en el referéndum de Brexit hace diez años los británicos votaron por divorciarse de la Union Europea, su principal socio comercial. Brexit es el elefante en la habitación de la política británica que ningún miembro de parlamento quiere encarar. Ante la relación Reino Unido-Unión Europea Burnham es tan ambiguo como el que más.

Desde aquel fatídico plebiscito cinco primeros ministros conservadores, empezando por el apático David Camerón que lo convocó, pasando por el frívolo Boris Johnson que lo promovió, por dos lideresas, la indecisa Theresa May y la fanática librecambista Liz Truss, y acabando con el cerebral financiero Rishi Sunak que desde el principio apoyó la ruptura con Europa, han fracasado en sus intentos de hacer funcionar al Reino Unido.

Starmer, que tras una brillante carrera judicial ganó su acta de miembro de la Cámara de los Comunes en 2014 por un distrito electoral en el norte de Londres, lideró una contundente victoria laborista diez años más tarde que puso fin a un total de catorce años de gobiernos conservadores crecientemente caóticos. Su dramática caída en desgracia en el ecuador de la legislatura ilustra todo lo que se ha de explicar sobre la dificultad que supone hoy gobernar el Reino Unido.

Starmer triunfó en 2024 porque prometió "cambio" que es lo que en una democracia parlamentaria brinda al electorado todo partido que lleva un prolongado tiempo en la oposición. Y se estrelló ante la dura realidad que supone gestionar la inmigración y mantener el gasto social cuando se estanca la economía. Malo si se suben impuestos, peor si se aumenta la deuda.

Starmer, que comunicaba torpemente, aumentó el desencanto que heredó. Se apuesta ahora a que un buenista "populista" que maneja bien su relato en las redes sociales rescate la democracia liberal de las garras del irritado desengaño, de la fake news de una violenta polarización.

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Fuente original: Leer en Expansión
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