El PP recurrirá ante el Tribunal Constitucional la decisión de la Mesa del Congreso de vetar su enmienda para instar al presidente del Gobierno a convocar elecciones. Los populares consideran que es «inconstitucional» hurtarle al Congreso la votación de una moción -sin efectos legislativos-. El recurso se interpondrá hoy mismo. Así lo ha sabido EL MUNDO a través de fuentes conocedoras de las conversaciones para materializar esta iniciativa. Aunque en público el PP no quiso confirmarlo y únicamente dejó la puerta abierta. Junts no puede presentar recurso porque hacen falta 50 diputados para tener legitimidad.
El episodio de las enmiendas tiene un calado institucional que va mucho más allá que la mera refriega política. El PP denuncia que la Mesa del Congreso ha actuado de manera «arbitraria» y antidemocrática, porque sólo ha frenado esa votación simbólica por un motivo: porque Sánchez «la iba a perder» y se escenificaría que hay una mayoría de los representantes de los españoles que quiere elecciones. Y no es lo mismo que los portavoces pidan urnas en una rueda de prensa a que la mayoría de la Cámara lo avale con sus votos. Porque PP, Vox y Junts suman 177 diputados de los 350 del Congreso.
El martes, tanto Ester Muñoz, portavoz de los populares, como Miriam Nogueras, portavoz neoconvergente, registraron sendas enmiendas a una moción del PP, en las que pedían a Pedro Sánchez que disolviera él -el único que puede hacerlo- las Cortes Generales y convocara elecciones. Pero el PSOE y Sumar, que forman la mayoría en la Mesa del Congreso, tumbaron ambas enmiendas argumentando que «invaden competencias constitucionalmente reservadas a la Presidencia del Gobierno».
El PP cree que ese veto es ilegal. «El día que se amordaza un Parlamento, muere la democracia», solemnizó Ester Muñoz ayer por la tarde, en el debate de la moción. «Nos encontramos ante una decisión arbitraria, incoherente y servil de la Mesa; una decisión que fulmina cualquier principio democrático» y que es «el recurso del cobarde y del autoritario».
Antes, Alberto Núñez Feijóo le dijo a Sánchez, en la sesión de control al Gobierno, que esa maniobra está fuera de nuestro orden legislativo: «Usted le tiene miedo a la democracia. No quiere que votemos en urna y no quiere que votemos en el Parlamento. Usted no es un demócrata».
Muñoz presentó un escrito de reconsideración, pero la Mesa mantiene su criterio. Sin embargo, la propia Mesa se pronunció en sentido contrario al menos en una decena de ocasiones, en esta legislatura, y aprobó que se tramitasen mociones o proposiciones no de ley (PNL) referidas a competencias exclusivas del presidente, o del Gobierno en general.
Por ejemplo, en febrero de 2025, Junts logró que la Mesa aceptase una PNL pidiendo que el presidente plantease una cuestión de confianza. Es importante reiterar una vez más este matiz que es clave y análogo a todos los ejemplos: Junts no planteaba una cuestión de confianza, sino que le pedía a Sánchez que la planteara él, que es el único que puede hacerlo. Ahí está la clave de la posible inconstitucionalidad del veto: que las enmiendas se rechazaron por algo que no dicen. Y por algo que no hacen, sino que piden.
Si se hubieran votado las enmiendas, habría salido adelante la petición de elecciones, pero luego Sánchez podría haber decidido hacerlo o no, sin obligación alguna. Sería tan sólo una petición. Pero una con un peso político indudable y difícil de soslayar, claro. De ahí el veto.