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Protesta de apoyo a los manifestantes junto a la embajada de Irán en Londres. Afp El régimen de Irán se blinda con la Guardia Revolucionaria para sofocar las protestasLa amenaza de «mano dura» lanzada por Jamenei no surte efecto y miles de ciudadanos se lanzan a las calles
Estambul
Sábado, 10 de enero 2026, 19:10
... las comunicaciones, incluso la telefonía terrestre. En medio del apagón, emergieron los medios oficiales en los que los altos cargos del sistema islámico endurecieron el discurso para calificar los altercados en las calles de «terrorismo urbano», analizar la situación como una continuación de la guerra de doce días que lanzó Israel en junio y acusar al Estado judío y Estados Unidos de convertir en violentas unas movilizaciones que arrancaron como protestas por la situación económica. La Guardia Revolucionaria declaró que la «la seguridad interna del país es una línea roja», y que la continuación de la situación de protestas y disturbios es «inaceptable».La Guardia Revolucionaria se une a la represión en Irán en previsión de deserciones en la Policía y el ejército
Jamenei acusa a los manifestantes de intentar «complacer» a Trump
La amenaza de mano dura del líder supremo no surgió efecto y miles de iraníes desafiaron una noche más al régimen islámico en las calles para pedir un cambio. El régimen cuenta con la Guardia Revolucionaria y el ejército, que se pronunció por primera vez desde el inicio de las protestas. Las fuerzas armadas cerraron filas en torno a Alí Jamenei y pidieron a los ciudadanos «permanecer vigilantes y actuar con sabiduría nacional para frustrar las conspiraciones y, mediante la unidad y la cohesión nacionales, impedir que el enemigo logre sus objetivos siniestros».
El régimen se atrinchera tras la coraza de los guardianes y soldados y Alí Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre de peso en el régimen, describió a los saboteadores como parte de un «grupo urbano cuasi terrorista». Larijani denunció que «los asaltos a centros militares y policiales para adquirir armas indica que buscan una guerra civil».
A falta de balances oficiales sobre muertos y heridos. Organismos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch denunciaron que las autoridades iraníes han utilizado «fuerza brutal, incluidas armas de fuego, y detenciones arbitrarias» contra los manifestantes, y que hasta ahora la represión desde finales del mes pasado ha matado al menos a 28 manifestantes, algunos de ellos menores. Otros grupos de derechos humanos sitúan la cifra de muertos por encima de 51. Las autoridades también informaron de la muerte de «varios miembros de las fuerzas de seguridad» en los choques de los últimos días y de funerales por agentes del orden en Shiraz, Qom y Hamedán.
Desde que estallaran las protestas el 28 de diciembre, Donald Trump ha repetido que «si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, lo cual es su costumbre, Estados Unidos vendrán a su rescate. Estamos listos y preparados». Una amenaza que aumentó de peso tras conocer la intervención estadounidense en Venezuela.
«Traición a la patria»
Después de las llamadas al diálogo de los primeros días por parte del presidente reformista Masoud Pezeshkian, el aumento de la afluencia de manifestantes y de incidentes violentos hizo a la Guardia Revolucionaria dar un paso al frente. Antes del corte total de comunicaciones, el cuerpo paramilitar creado por el Imam Jomeini para proteger a la revolución islámica, a quien muchos iraníes consideran una especie de estado dentro del estado, envió mensajes de texto a todos los móviles del país solicitando que se denunciara a las personas «sospechosas y destructivas» a una línea directa, según informaron fuentes iraníes a 'The New York Times'.
El mensaje también alertaba que los enemigos de Irán tenían «un plan para aumentar la violencia» y pedía a los padres que prohibieran a sus hijos salir a la calle. «Adviértanles de las consecuencias de cooperar con agentes terroristas. Constituyen traición a la patria», se podía leer en el mensaje.
El diario 'The Telegraph', citando a un alto funcionario del régimen bajo condición de anonimato, aseguró que Jamenei habría ordenado a la Guardia Revolucionaria «mantener el máximo nivel de alerta, incluso más que durante la guerra de junio». Este funcionario apuntó que el líder goza de un contacto más estrecho con este cuerpo paramilitar que con ejército o policía, «porque cree que el riesgo de deserciones es casi inexistente, mientras que otros han desertado antes. Ha puesto su destino en manos de la Guardia Revolucionaria». Algo que ha ocurrido en cada oleada de protestas que ha sufrido el régimen islámico en sus 46 años de historia.
El hijo del Sha reclama una huelga general
Tras el video mensaje del jueves para pedir a la gente que saliera en masa a las calles, el hijo del Sha, exiliado en Estados Unidos desde hace 50 años, reapareció con una llamada a dos jornadas de huelga general en todo el país y pidiendo a la gente que mantuviera la presencia en las calles. «Nuestro objetivo ya no es simplemente salir a las calles; el objetivo es prepararnos para tomar los centros de las ciudades y mantenerlos», explicó Pahlavi en un mensaje difundido por redes sociales. En algunos de los vídeos que llegan desde las calles de Irán se pueden escuchar gritos que piden el regreso de la monarquía y ver banderas nacionales anteriores a la república islámica con el león dorado en su parte central. Pese al respaldo total de Israel, Trump no ha prestado hasta el momento demasiada atención a un posible retorno del rey a Teherán.
La escalada de tensión en la república islámica puede afectar a toda la región y el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan, declaró en una entrevista que «Irán necesita encontrar una solución diplomática a sus problemas con las potencias occidentales. No un acuerdo maximalista, sino justo. Lo apoyamos a puerta cerrada. Irán también necesita restablecer genuinamente su relación con los actores regionales y reconstruir sus lazos basados en intereses mutuos». La aerolínea Turkish Airlines mantiene todos sus vuelos cancelados a la espera de que regrese la calma.
En medio de las revueltas, Teherán recibió la visita del responsable de Exteriores de Omán, Sayyid Badr Al Busaidi, que se reunió con su homólogo, Abbas Araghchi. Los omaníes fueron los mediadores con Estados Unidos en las últimas rondas de diálogo nuclear, rotas en junio por el ataque de Israel. Araghchi recordó que «Irán no ha abandonado la mesa de negociaciones y está listo para dialogar con respeto mutuo e intereses comunes». Los analistas interpretaron esta visita como un posible intento de los iraníes de llegar a la Casa Blanca para rebajar la tensión. Trump exigía hasta ahora el final del enriquecimiento de uranio como paso previo a suavizar las sanciones, pero ahora podría plantear más exigencias.
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