- ARTUR ZANÓN @artur_zanon Londres
El supervisor eleva la presión para que las firmas reconozcan antes las minusvalías. Las 'utilities', los centros de datos y la inteligencia artificial, en el foco.
La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) británica eleva la presión al sector del crédito privado por el temor a que una hipotética crisis pueda trasladarse a la economía general. El regulador, adscrito al Banco de Inglaterra, está investigando si las firmas están deteriorando los créditos que otorgan de acuerdo al valor real en el caso de que existan indicios de que no van a poder recuperar completamente los importes prestados.
Según las fuentes consultadas por The Daily Telegraph, no existe un sector particular sobre el que existan temores, pero sí que se está poniendo el acento en las utilities y el boom de los centros de datos y la inteligencia artificial. No figuran casos sobre los que se considera que podría haber malas prácticas, aunque los recelos de la FCA son crecientes, dado el papel ascendente del crédito privado, que algunos ven como una auténtica "banca en la sombra".
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey.NEIL HALLEFE"La FCA supervisa de forma rutinaria tras la revisión el año pasado de varias firmas en relación con las valoraciones en los mercados privados. Nuestro foco está puesto en asegurarnos de que tienen prácticas de valoración consistentes y oportunas", apuntó a este diario un portavoz del organismo.
Una de las principales críticas sobre el crédito privado consiste en que el sector suele contabilizar de forma rápida las plusvalías, aunque no se hayan realizado, pero no se afloran minusvalías en el caso contrario, a diferencia de lo que suele suceder con la banca tradicional, que debe contabilizar constantemente la mora de sus créditos. La primera fórmula tiene la ventaja de evitar turbulencias y altibajos, pero la segunda es más transparente.
Apollo, Ares, Blackstone...
Entre las firmas que protagonizan el boom del crédito privado, figuran Apollo, Ares, Blackstone y Carlyle, que son vistos en parte como competidores por la banca. Las firmas suelen cobrar intereses más altos, además del negocio que les generan las comisiones. Existen, no obstante, excepciones y algunas firmas comienzan a reconocer pérdidas, como es el caso de Blackstone, que la semana pasada rebajó en un 19% el valor de su vehículo cotizado de deuda privada BlackRock TCP Capital.
Otro de los aspectos que la FCA, dirigida por Nikhil Rathi, está investigando es hasta qué punto las firmas de crédito privado tienen en cuenta las notas de las agencias de calificación de deuda para dar créditos.
El temor sobre la falta de transparencia del crédito privado no es nuevo y se basa en la exposición que pudiera tener la banca tradicional, que a su vez también le presta dinero, y de ahí su posible transmisión al resto de la economía. Las quiebras de First Brands y Tricolor, en EEUU, despertaron las suspicacias.
El director ejecutivo de la FCA, Nikhil Rathi.BLOOMBERG NEWSEXPANSIONEl gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, advirtió el pasado martes, en un artículo en The Banker, sobre los riesgos de la banca en la sombra, sobre la que planteó la "urgente necesidad" de hacerla más segura ante la hipótesis de que pueda originar la próxima crisis financiera. La financiación no bancaria se ha disparado desde 2008 en paralelo con el endurecimiento de las normas para la banca.
Riesgos más allá de la banca
"El reto ahora radica en manejar los riesgos que están más allá del perímetro de la banca e identificar y comprender las nuevas interconexiones entre los bancos y los no-bancos. Existe una necesidad particular y urgente de elevar la resiliencia en las finanzas basadas en el mercado", escribió, en referencia a la banca en la sombra, donde se engloban a fondos de pensiones, aseguradoras y hedge funds, entre otros.
Según el Banco de Inglaterra, los activos bajo gestión en total en mercados privados ascienden a 16 billones de dólares (13,3 billones de euros) en todo el mundo, pero el crédito privado y el capital riesgo (PC y PE, por sus siglas en inglés, respectivamente) se han disparado de los tres billones de dólares a los 11 billones en la última década.
Por ejemplo, en Reino Unido se calcula que un 15% de la deuda corporativa y un 10% del empleo privado dependen de firmas de PE, lo que ha llevado al propio Banco de Inglaterra a elaborar un test de estrés para 17 firmas de capital riesgo, como Apollo, Ares, Bain, Blackstone, Carlyle, CVC, KKR y Permira.
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