- BEATRIZ TRECEÑO
España es una potencia mundial en renovables ya que cuenta con los recursos naturales para ello, compañías punteras, talento y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) como marco normativo. En cambio, falta seguridad jurídica para atraer la inversión. Esta fue una de las conclusiones de la mesa redonda dedicada a las Renovables durante el IV Encuentro EXPANSIÓN Energía.
Para Guillermo Negro, CEO de la filial de energías renovables de Ence, empresa especialista en biomasa, "se ven señales positivas pero en temas de seguridad de suministro y electrificación e infraestructura queda mucho camino por recorrer".
Negro estima necesario el desarrollo de la red e inversiones en infraestructuras que permitan introducir más renovables en el sistema. Asimismo, potenciar la digitalización de la red, introducir mejoras y contar con un mercado real de control de tensión. Y, como dificultad añadida, aseguró, se encuentra el hándicap de que la tramitación sigue siendo muy compleja, "existe un laberinto administrativo".
En relación a las plantas de biomasa que están llegando final vida útil regulatoria considera que "hay un marco incierto" ya que aún no hay perspectiva de extensión ni un mecanismo que permita que se extienda su vida útil. "Estamos pendientes de que salga la pieza regulatoria para las nuevas subastas de cogeneración renovable, por tanto, quedan muchos temas regulatoritos pendientes". Su importancia, asegura, radica en su capacidad como fuente renovable como vector de descarbonización pero también como vertebrador rural. Por otro lado, e CEO de la filial de energías renovables de Ence resaltó el papel de los biocombusitbles y combustibles sintéticos para sectores de difícil descarbonización como el transporte marítimo.
Implicación real
Otro de los participantes en la mesa, José Melo, CEO adjunto de Veolia España , quiso recalcar no sólo el "enorme potencial" de España en el negocio de las renovables sino la alta implicación de todo el tejido industrial, administrativo y social en términos descarbonización y por el cambio climático. "Más del 80% de los españoles está dispuesto a pagar más por energía local descarbonizada y por tecnología de agua que reduzca el estrés hídrico. Eso es muy positivo".
De hecho, recordó que además de la eólica y solar, hay otras tecnologías que deben tenerse muy en cuenta como la geotermia y la biomasa, así como las diferentes soluciones de eficiencia energética, todo ello con el cambio climático como desafío de fondo. "Hay dificultades, pero el objetivo que hay detrás es mucho mas elevado y nos obliga a hacer todo lo posible para llegar a él". Alcanzarlo, aclaró, "sólo es posible si existe una colaboración entre las empresas, las administraciones y los territorios".
Seguridad jurídica
También participó en la mesa Luis Castro, socio de Energía y Servicios Públicos de Osborne Clark España, quien se refirió al negocio de las renovables desde el punto de vista del riesgo. Destacó que se trata de un negocio que requiere mucha seguridad jurídica, "y aunque en España está garantizada en el marco global, la historia reciente en renovables ha dado algunos sustos". En concreto, ensalzó el reto que supone la tramitación de los proyectos ya que, a su juicio, "se tramitan de forma muy lenta". Además, se refirió a otras cuestiones que no sólo afectan al riesgo del desarrollo sino también a los riesgos por retorno de la inversión.
"Las renovables tienen ahora un problema de retorno por la canibalización de precios. Esto significa que la implantación de soluciones hay que bajarlas a la tierra y ponerlas en práctica o tendremos problemas para seguir instalando". El socio de Energía y Servicios Públicos de Osborne Clark celebró que ya no sólo se habla de generación, también de demanda, donde ve una "oportunidad enorme". "Pero ahora hay que agilizar los proyectos y explicar muy bien los beneficios para el territorio, conectar con la sociedad".
La energía "como jugador central"
También participó en el debate María Couto, CEO de Xeal, empresa industrial y también energética, quien se refirió específicamente a la energía como "jugador central" de la autonomía estratégica en Europa. "Los retos son las redes, posicionar almacenamiento como estratégico, la seguridad jurídica y la demanda".
Couto señalo que ya se han implementado 96 GW de energía renovable desde el inicio de la transición energética pero, señaló, "además de para el cambio climático, tenemos que conseguir que la industria europea sea capaz de darnos esa autonomía estratégica".
De negocio inmobiliario a eléctrico
En palabras de Eduardo Barros, managing director de Inversiones de Grupo Negratín, quien cerró el debate sobre renovables, "es impresionante lo que ha evolucionado en última década. Antes era un negocio más inmobiliario que eléctrico, tenemos que estar orgullosos".
Como cuestiones pendientes destacó necesaria una mayor integración técnico y económica de estas energías en el sistema eléctrico y la transferencia de valor económico real de la generación al cliente final. "Tenemos unos costes de generación bajísimos, en cambio el coste eléctrico que ve un generador intensivo es de los mas altos de Europa".
La cogeneración es para Barros uno de los eslabones clave, y es preciso exigir más dinamismo y velocidad para adecuar los ritmos del mercado a las necesidades del sector, "para servir a la demanda y generar valor económico y social".
Sobre la posición de España, considera que" el interés y compromiso de los inversores sigue estando ahí, pero con un perfil razonable de retorno. Hay clientes que han parado inversiones por la subida de precios por la incertidumbre".
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