El Senado ha aprobado con 151 votos a favor frente a 103 en contra y siete abstenciones, la reprobación y la petición de dimisión del ministro de Transportes. Han votado a favor PP, Vox, ERC, UPN, mientras que Junts se ha abstenido. Con esta votación son ya cuatro las veces que Óscar Puente ha sido reprobado en el Parlamento: tres en el Senado y una en el Congreso.
El PP ha defendido su moción como un medio para tratar de evitar que Puente "siga inventando los hechos" convirtiéndose en el parapeto de "un presidente cobarde que ha pasado de ser el galgo de Paiporta a la avestruz de Adamuz". Para los populares, la crisis del transporte es "consecuencia de la degradación del PSOE" y la "dedicación del ministro a otras cosas". La senadora Belén López Zapata ha exigido la puesta en marcha de un plan de renovación integral del sistema para que "nunca más se produzca algo que era evitable" porque para los populares, el accidente de Adamuz, con 46 víctimas mortales, "no fue fruto del destino ni la mala suerte, sino el resultado de la negligencia de un ministro" y por ello consideran que la permanencia en el cargo de Puente "es una afrenta a las víctimas y una amenaza para el resto de los ciudadanos".
Los socialistas han calificado la moción del PP de "alarmista" para "buscar la confrontación". En opinión del senador Marcos Albadalejo es "injusto" arremeter contra la red ferroviaria porque lo que sucede ahora es "consecuencia de la gestión del PP". "No existe un colapso generalizado, sino una red que se está modernizando", ha afirmado. Albadalejo ha negado el "abandono" y la "improvisación". "El ferrocarril no necesita discursos catastrofistas ni exageraciones interesadas", ha defendido antes de asegurar que "España tiene un gran tren que está muy lejos de estar en colapso".
Vox también ha respaldado la petición de dimisión de Puente acusando al Gobierno de hacer pagar al ciudadano "con su tiempo, con su dinero, con su paciencia y hasta con su vida" el deterioro del servicio. "Lo responsable no es resistir, lo responsable es dar un paso al lado y dimitir", ha recalcado la senadora Paloma Gómez.
Pinocho y el "tren de la bruja"
Desde Junts se han lanzado pullas a izquierda y derecha. Su portavoz, Eduard Pujol, ha reprochado al PP su "demagogia" en relación con Rodalies y al PSOE, llevar ocho años en el Gobierno sin haber ejecutado ni la mitad de las inversiones prometidas. "Son ustedes unos pinochos", ha clamado. Pujol ha dibujado "el colapso y el caos" que padecen los transportes en Cataluña y ha culpado directamente a Adif y al Ministerio. "Esta crisis tendría que hacer caer al Gobierno. El ministro tiene que plegar", ha afirmado antes de vaticinar que el próximo sábado la protesta convocada en Barcelona por la situación de Rodalies será masiva y a los responsables "se les caerá la cara de vergüenza".
Desde Esquerra, Joan Josep Queralt, ha tachado al "Gobierno centralista" de ser "incapaz" de gestionar la red de Rodalies y se ha preguntado dónde van a parar los miles de millones que se asegura que se invierten en Cataluña. "Aquí pedimos dimisiones como en el Parlament de Cataluña", ha asegurado porque "esto es peor que el tren de la bruja".
El representante de EH Bildu, Josu Estarronda, ha cumplido con su papel de apoyo sólido del Ejecutivo pidiendo la dimisión de Feijóo por "mentir" en relación con la dana. Este grupo sostiene que lo único que busca el PP es "el acoso y derribo del Gobierno, cueste lo que cueste".
El PNV ha señalado el incremento, desde 2017 hasta 2024, de los accidentes por rotura de vías. Ha insistido en que la red ferroviaria está deteriorada y más aún en Rodalies y ha llegado a preguntarse si ello pudiera ser un "castigo por el procés". Los nacionalistas vascos han optado también por echar un capote al Gobierno sugiriendo que quizá habría que reprobar también a los Ejecutivos de Rajoy por no invertir lo suficiente en el mantenimiento de la red.
La moción de los populares, además de pedir la dimisión del ministro, insta al Gobierno a aprobar ya la primera fase del plan de choque extraordinario provincializado en el que se identifiquen todas las limitaciones temporales de velocidad existentes debido a incidentes en las infraestructuras así como detallar todas las actuaciones necesarias para solventarlas; emprender el diálogo con el sector y los grupos parlamentarios, previsto en la segunda fase del plan de choque, para identificar el resto de medidas necesarias tanto en media y larga distancia como en Rodalíes; actualizar los protocolos de seguridad y mantenimiento y adecuarlos a las actuales condiciones de infraestructura y densidad del tráfico; implantar sistemas efectivos de comunicación y localización de los trenes y un protocolo de incidencias en infraestructuras de la red que provoquen más de 20 minutos de retraso. También reclama un plan de atención urgente a los pasajeros en caso de incidencias extraordinarias y recuperar de inmediato la unidad de Emergencias, Seguridad y Gestión de Crisis.