Descartes buscaba la 'chispa divina', el punto de unión entre la carne mortal y el alma inmortal. Y creyó haberla encontrado en un misterioso 'ojo' en medio del cerebro. Obviamente, no era un globo ocular ni la puerta al más allá, sino la glándula pineal, pero ¿por qué ese 'ojo' sigue fascinando y alentando tantas quimeras esotéricas?
El tercer ojo existe (pero no sirve para ver)
Contenido del RSS disponible
Fuente original:
Leer en Diario Sur - Ultima hora