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Entre tinieblas, con Alexandra Ranner

Entre tinieblas, con Alexandra Ranner
Artículo Completo 844 palabras
He aquí un claro ejemplo de canibalismo contemporáneo. De cómo devorar al espectador a través de la obra de arte. De cómo absorberlo hasta hacerlo desaparecer. De cómo sacarlo del museo donde se encuentra, para arrollarlo a los suburbios del sueño y las sensaciones de confusión o angustia a través de escenarios, fundamentalmente, turbios. Esta es la primera individual de Alexandra Ranner (Alemania, 1967) en España. En la actualidad, trabaja como profesora de arte en el departamento de Arquitectura de la Universität der Kunste, en Berlín, trabajo que concilia con la creación contemporánea. En esta ocasión, la comisaria Piedad Solans selecciona fotografías, esculturas, vídeo-creaciones e instalaciones adaptadas específicamente al sótano del museo. Todas las obras, así unidas, dibujan la silueta de dos décadas de trabajo afilado como un sable. Noticia relacionada general No No ARTE Félix Fernández y la eterna juventud en la Fundación Granel María Peña LombaoSi bien es cierto que las piezas pueden leerse en clave de sarcasmo o ironía, prima el desasosiego. Y elaborado a fuego lento. Runner diseña los espacios interiores y, por lo tanto, sus atmósferas, los personajes y la arquitectura siempre al servicio del ánimo de las imágenes. El vídeo 'Vorhang' ('Cortina', 2022) nos sirve de ejemplo: una ventana abierta y un hombre descendiendo enroscado en una tela.Teneborsamente calculadoTal vez la obra más intensa de cuantas haya generado la artista alemana sea una de sus últimas vídeo-creaciones, 'Rumor', fechada en 2025. El decorado se elevó en el interior del estudio de la creadora y muestra un paisaje ruinoso, monstruoso, donde cada plano nocturno está tenebrosamente calculado.El corto lo protagoniza un hombre en esmoquin, un sujeto que evoca acciones terribles, una masa humana, un Gollum, un Frankenstein bajo una coreografía a ritmo de fentanilo que en ocasiones evoca a la gran Pina Bausch. En definitiva, lo nunca visto. Es un monstruo, porque es un hombre que grita y se retuerce. Si no tuviera características humanas, sería una criatura y entonces no nos estremecería de la misma manera.En las imágenes, 'Raum VI' (2010), 'Grupo de tres figuras', y 'Flur Model' (2004) ABC El monstruo es humano, igual que el rumor es sonido. Rumor: murmullo persistente, ruido de origen desconocido o inasible. Una pesadilla para alguien despierto. Cada vez que alguien abre la cortina para introducirse en la sala de proyección, los espectadores saltan asustados del banco desde el que observan, absortos, al protagonista comiendo vísceras de un animal. Saturno devorando.Desde el comienzo, la exposición de Ranner nos absorbe hacia ese mundo creado por la artista para aterrorizarnos un poco. El espectador es la carne que devoran sus obras. Cada una, a su manera, redefine el tiempo corriendo cuesta abajo hacia la muerte. Por ejemplo, la cabeza cortada que se lleva el agua del río, entonando la cantata 'BWV 82 Ich habe genug' de Johann Sebastian Bach. O la montaña de cabezas parlantes que farfullan sonidos mirando al infinito ('April', 2006), y que se entremezclan con las bandas sonoras de las piezas anteriores. Ranner deshace los espacios del sótano del CGAC generando nuevos pasillos por los que atravesar un espacio que comunica perfectamente las obras a todos los niveles: sonoro, semántico y visual. Los perfiles metálicos enmarcan paredes y huecos recortados al cartón, por los que asoman una tras otra las salas resignificadas del museo.arte_abc_0724Ranner realiza maquetas de vacío, pasillos enmoquetados con luces de oficina. Salas de espera. Llenas o vacías de personajes. Pero siempre llenas de presentimientos de derrota, catástrofe, apocalipsis, letargo y pesadillas en el sentido más clásico de la palabra. En el vídeo 'Flur' (2006), cuerpos desalmados reptan por la pared y el suelo de un pasillo atiborrado de pacientes, de nuevo cual coreografía de la pionera de la danza teatro. Cuerpos derrotados, inconscientes, moviéndose de manera tan incierta como su futuro.Alexandra Ranner 'Rumor' Lugar: CGAC (Santiago de Compostela) Dirección: C/ Valle-Inclán, 2 Comisaria: Piedad Solans Duración: Hasta el 27 de septiembre Valoración: ****La visita a la exposición es un acontecimiento pleno, un giro de trescientos sesenta grados sobre uno mismo. Al salir a la calle, todo sigue igual y todo ha cambiado. Gracias, Alexandra Ranner, por este paseo entre tinieblas.

He aquí un claro ejemplo de canibalismo contemporáneo. De cómo devorar al espectador a través de la obra de arte. De cómo absorberlo hasta hacerlo desaparecer. De cómo sacarlo del museo donde se encuentra, para arrollarlo a los suburbios del sueño y las sensaciones de ... confusión o angustia a través de escenarios, fundamentalmente, turbios.

Esta es la primera individual de Alexandra Ranner (Alemania, 1967) en España. En la actualidad, trabaja como profesora de arte en el departamento de Arquitectura de la Universität der Kunste, en Berlín, trabajo que concilia con la creación contemporánea.

En esta ocasión, la comisaria Piedad Solans selecciona fotografías, esculturas, vídeo-creaciones e instalaciones adaptadas específicamente al sótano del museo. Todas las obras, así unidas, dibujan la silueta de dos décadas de trabajo afilado como un sable.

Félix Fernández y la eterna juventud en la Fundación Granel

Si bien es cierto que las piezas pueden leerse en clave de sarcasmo o ironía, prima el desasosiego. Y elaborado a fuego lento. Runner diseña los espacios interiores y, por lo tanto, sus atmósferas, los personajes y la arquitectura siempre al servicio del ánimo de las imágenes. El vídeo 'Vorhang' ('Cortina', 2022) nos sirve de ejemplo: una ventana abierta y un hombre descendiendo enroscado en una tela.

Tal vez la obra más intensa de cuantas haya generado la artista alemana sea una de sus últimas vídeo-creaciones, 'Rumor', fechada en 2025. El decorado se elevó en el interior del estudio de la creadora y muestra un paisaje ruinoso, monstruoso, donde cada plano nocturno está tenebrosamente calculado.

El corto lo protagoniza un hombre en esmoquin, un sujeto que evoca acciones terribles, una masa humana, un Gollum, un Frankenstein bajo una coreografía a ritmo de fentanilo que en ocasiones evoca a la gran Pina Bausch. En definitiva, lo nunca visto. Es un monstruo, porque es un hombre que grita y se retuerce. Si no tuviera características humanas, sería una criatura y entonces no nos estremecería de la misma manera.

El monstruo es humano, igual que el rumor es sonido. Rumor: murmullo persistente, ruido de origen desconocido o inasible. Una pesadilla para alguien despierto. Cada vez que alguien abre la cortina para introducirse en la sala de proyección, los espectadores saltan asustados del banco desde el que observan, absortos, al protagonista comiendo vísceras de un animal. Saturno devorando.

Desde el comienzo, la exposición de Ranner nos absorbe hacia ese mundo creado por la artista para aterrorizarnos un poco. El espectador es la carne que devoran sus obras. Cada una, a su manera, redefine el tiempo corriendo cuesta abajo hacia la muerte. Por ejemplo, la cabeza cortada que se lleva el agua del río, entonando la cantata 'BWV 82 Ich habe genug' de Johann Sebastian Bach. O la montaña de cabezas parlantes que farfullan sonidos mirando al infinito ('April', 2006), y que se entremezclan con las bandas sonoras de las piezas anteriores.

Ranner deshace los espacios del sótano del CGAC generando nuevos pasillos por los que atravesar un espacio que comunica perfectamente las obras a todos los niveles: sonoro, semántico y visual. Los perfiles metálicos enmarcan paredes y huecos recortados al cartón, por los que asoman una tras otra las salas resignificadas del museo.

Ranner realiza maquetas de vacío, pasillos enmoquetados con luces de oficina. Salas de espera. Llenas o vacías de personajes. Pero siempre llenas de presentimientos de derrota, catástrofe, apocalipsis, letargo y pesadillas en el sentido más clásico de la palabra. En el vídeo 'Flur' (2006), cuerpos desalmados reptan por la pared y el suelo de un pasillo atiborrado de pacientes, de nuevo cual coreografía de la pionera de la danza teatro. Cuerpos derrotados, inconscientes, moviéndose de manera tan incierta como su futuro.

La visita a la exposición es un acontecimiento pleno, un giro de trescientos sesenta grados sobre uno mismo. Al salir a la calle, todo sigue igual y todo ha cambiado. Gracias, Alexandra Ranner, por este paseo entre tinieblas.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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