Hace unos días, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico llevó al Comité de Flora y Fauna Silvestres la propuesta de incluir la anguila europea como “en peligro de extinción” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
Eso, en la práctica, implica prohibir su pesca y comercialización. También la de la angula, su fase juvenil. Como era previsible, se ha liado la mundial.
Y no porque haya debate sobre el tema. Desde hace muchos años, los científicos tienen claro que la anguila está al límite. De hecho, hay muchas comunidades que ya prohiben su pesca (algunas desde hace más de una década). Y, sin embargo, la mayoría de ella tumbó este martes la propuesta.
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Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares, donde se explota la especie, han votado en contra. Otras como Cataluña, el País Vasco, Navarra, La Rioja, Extremadura, Aragón, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía se han abstenido. Es el tercer intento fallido tras los de 2020 y 2024.
Esto tiene muchas lecturas, pero la más evidente es sencilla: como dice Miguel Clavero, "España seguirá pescando anguilas hasta su extinción".
También es la más realista. Porque sí, se ha creado un grupo de trabajo entre el Ministerio y las CCAA para compartir datos y discutir medidas; pero los expertos dan por hecho que es solo una forma de ganar tiempo. El asunto es que es un tiempo que no tenemos.
¿Y por qué no se prohíbe la pesca de la anguila? El contexto económico también es sencillo: este pescado mueve poco volumen, pero mucho valor. Se trata de un producto premium que genera mucho dinero. Por ello, el sector solo está dispuesto a aceptar moratorias temporales (como las de este año en Euskadi), pese a que desde los 60 la población ha caído más de un 90%.
Un problema que, además, es europeo. Y esa es la otra parte del problema, claro: la gobernanza está fragmentada, el declive es multifactorial (la pesca, sí; pero también las barreras fluviales, la contaminación, la pérdida de los hábitats...) y el 'revival' de los discursos anticientíficos cuando tocan el bolsillo.
Y sin quererlo, eso es lo que ha convertido este tema en un asunto central para todo el continente europeo. Al fin y al cabo, la extinción de las anguila europea es la crónica de una muerte anunciada. Pero también un retrato de nuestra impotencia, de nuestra incapacidad para conservar lo valioso que hay en nuestros ríos.
Es un retrato de nosotros mismos.
Imagen | Phil Robston
En Xataka | China ha movilizado 1.400 barcos pesqueros para crear una "barrera" de 300 kilómetros. No son buenas noticias para Taiwán
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La noticia
España va a seguir pescando anguilas hasta que ya no nos queden anguilas que pescar
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Xataka
por
Javier Jiménez
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España va a seguir pescando anguilas hasta que ya no nos queden anguilas que pescar
Y los que están de acuerdo tienen más de mil razones por kilo para estarlo
Hace unos días, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico llevó al Comité de Flora y Fauna Silvestres la propuesta de incluir la anguila europea como “en peligro de extinción” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.
Eso, en la práctica, implica prohibir su pesca y comercialización. También la de la angula, su fase juvenil. Como era previsible, se ha liado la mundial.
Y no porque haya debate sobre el tema. Desde hace muchos años, los científicos tienen claro que la anguila está al límite. De hecho, hay muchas comunidades que ya prohiben su pesca (algunas desde hace más de una década). Y, sin embargo, la mayoría de ella tumbó este martes la propuesta.
Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares, donde se explota la especie, han votado en contra. Otras como Cataluña, el País Vasco, Navarra, La Rioja, Extremadura, Aragón, Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía se han abstenido. Es el tercer intento fallido tras los de 2020 y 2024.
Esto tiene muchas lecturas, pero la más evidente es sencilla: como dice Miguel Clavero, "España seguirá pescando anguilas hasta su extinción".
También es la más realista. Porque sí, se ha creado un grupo de trabajo entre el Ministerio y las CCAA para compartir datos y discutir medidas; pero los expertos dan por hecho que es solo una forma de ganar tiempo. El asunto es que es un tiempo que no tenemos.
¿Y por qué no se prohíbe la pesca de la anguila? El contexto económico también es sencillo: este pescado mueve poco volumen, pero mucho valor. Se trata de un producto premium que genera mucho dinero. Por ello, el sector solo está dispuesto a aceptar moratorias temporales (como las de este año en Euskadi), pese a que desde los 60 la población ha caído más de un 90%.
Y sin quererlo, eso es lo que ha convertido este tema en un asunto central para todo el continente europeo. Al fin y al cabo, la extinción de las anguila europea es la crónica de una muerte anunciada. Pero también un retrato de nuestra impotencia, de nuestra incapacidad para conservar lo valioso que hay en nuestros ríos.