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"Esperando al rey": Trump domina Davos

"Esperando al rey": Trump domina Davos
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El foro empresarial de élite alcanza un récord de asistencia, pero la política exterior del presidente estadounidense genera tensión y abandonos. Leer
Financial Times"Esperando al rey": Trump domina Davos
  • ORTENCA ALIAJ, MERCEDES RUEHL, STEPHEN MORRIS Y ARASH MASSOUDI
23 ENE. 2026 - 23:47El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en el Foro Económico Mundial de Davos.Krisztian BocsiEXPANSION

El foro empresarial de élite alcanza un récord de asistencia, pero la política exterior del presidente estadounidense genera tensión y abandonos.

Incluso antes de que los ejecutivos se reunieran en los Alpes suizos para la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, estaba claro que el evento no estaría a la altura de su lema oficial: el espíritu de diálogo.

El evento fue dominado por Donald Trump. Desde la seguridad hasta el comercio y la tecnología, cualquier debate estuvo marcado menos por ideas contrapuestas que por la cuestión primordial de cómo el presidente y su país podrían modificar el orden global.

"Es una lástima que Trump haya tomado a Davos como rehén. Ninguna otra voz importó", señala un consejero delegado europeo.

El evento anual, que ya celebra su 56ª edición, registró una asistencia récord: 70 jefes de estado y casi 1.000 consejeros delegados de empresas. Incluso Elon Musk apareció el jueves, aunque anteriormente había declarado repetidamente que nunca asistiría a Davos.

En medio de las amenazas del presidente estadounidense de usar la fuerza para tomar el control de Groenlandia e imponer aranceles a los socios comerciales europeos, las condiciones en Davos fueron más gélidas dentro del centro de congresos que fuera.

El secretario del Tesoro Scott Bessent lanzó reprimendas diarias a los líderes europeos y otros. Y la tensión alcanzó su punto álgido en una cena el martes, donde la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, abandonó la sala tras los comentarios sobre Europa del secretario de comercio estadounidense Howard Lutnick.

Las relaciones se descongelaron el miércoles por la noche, cuando Trump se retractó de sus amenazas sobre Groenlandia y de los aranceles a los países europeos que se oponían a sus ambiciones de apoderarse de la isla ártica. Lagarde incluso bromeó en una cena de BlackRock ese mismo día: "Prometo que no me iré esta noche".

Para los ejecutivos, la ansiedad y la inquietud se convirtieron rápidamente en confusión ante el giro radical del presidente estadounidense sobre Groenlandia. Muchos también expresaron su frustración porque la visita de Trump absorbió toda la energía de la cumbre, generalmente famosa por sus oportunidades para hacer negocios.

"Fue posiblemente el Davos más destacado de la historia en términos de concentración de poder político y económico, pero estuvo dominado por la crisis de Groenlandia, que surgió de la nada. Muchos otros temas esenciales, como Ucrania y el cambio climático, no recibieron la atención suficiente", señala David Bach, presidente de la escuela de negocios IMD.

En una recepción para Trump el miércoles por la noche, más de 100 altos ejecutivos esperaron una hora su llegada y escucharon un discurso extenso que fue muy parecido a su discurso anterior. Algunos, como el consejero delegado de JPMorgan Chase Jamie Dimon y el de Shell Wael Sawan, se marcharon antes de que Trump llegara, pero a quienes se quedaron se les impidió salir de la sala durante casi 30 minutos después de su partida debido a los protocolos de seguridad.

"Había gente como Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, que necesitaba salir para tomar un avión, pero se vieron obligados a quedarse", comentó una persona presente en la sala. Un consejero delegado que asistió describió el retraso antes de la llegada de Trump como "esperando al rey".

Pocos consejeros delegados estadounidenses estaban dispuestos a enfrentarse públicamente a Trump. "Está rodeado de aduladores", declaró un importante inversor de capital riesgo europeo.

Incluso Dimon, posiblemente el ejecutivo más franco de Wall Street y un defensor de la globalización, no critico la política exterior del presidente estadounidense. Subió al escenario de Davos el miércoles por primera vez en años y atacó a los "medios liberales" y su necesidad de un "titular", así como al propio foro económico de Davos: "Llevo años viniendo a Davos y escuchando charlas. Y no ha hacho un trabajo particularmente bueno para mejorar el mundo", un comentario que provocó risas en la sala.

Pero la diplomacia de Dimon no logró evitar la ira de Trump el jueves, cuando el presidente estadounidense presentó una demanda contra JPMorgan y solicitó 5.000 millones de dólares en daños y perjuicios.

Larry Fink, el presidente de BlackRock que asumió la co-presidencia interina de la junta directiva del Foro de Davos en agosto, reconoció públicamente las críticas que señalan que el evento es demasiado elitista y está desfasado del panorama actual. También debatió en privado si era necesario cambiar de sede.

Quizás la única voz disidente entre los influyentes ejecutivos estadounidenses fue la del fundador de Citadel, Ken Griffin, quien se dirigió a los delegados el miércoles: "¿Por qué nos estamos peleando por un trozo de roca cubierto de hielo? Hemos deteriorado las relaciones con nuestros aliados europeos de maneras que no entiendo".

Pero Griffin y Dimon coincidieron en que las acciones de Trump han galvanizado a los líderes europeos y han animado al continente a desarrollar su ejército y hacer crecer su economía.

Para quienes buscaban un poco de frivolidad, otra ruptura dominaba las conversaciones en fiestas y pasillos: la familia Beckham. David Beckham estuvo en el Foro Económico Mundial cuando su hijo Brooklyn hizo una larga declaración detallando su distanciamiento de sus padres, con los asistentes ansiosos por saber de qué lado estaba cada uno.

Otros se centraron más en los negocios, como las empresas de inteligencia artificial y sus financiadores, debido a la gran inversión en este campo y la posibilidad de enormes salidas a bolsa.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, organizó un evento en el paseo marítimo mientras finalizaba una nueva ronda de financiación de 350.000 millones de dólares antes de una posible OPV. Los ejecutivos de su archirrival OpenAI, que está recaudando hasta 80.000 millones de dólares con una valoración de 750.000 millones, pasaron la conferencia presentándose a clientes y hablando con banqueros sobre su OPV, que sería una de las más grandes de todos los tiempos.

"El tema principal aquí ha sido obviamente la IA, lo que subraya el entusiasmo de los clientes. Esto es solo el comienzo", declaró Brad Lightcap, director de operaciones de Open IA. Su optimismo fue compartido por los banqueros que quieren participar en sus salidas a bolsa.

"Había cierta ansiedad antes de Davos debido a la imprevisibilidad y la dinámica geopolítica, pero en la práctica todo parece seguir igual. Se producirán sorpresas geopolíticas, pero creo que las empresas se han acostumbrado a esta situación", declaró Kim Posnett, codirector global de banca de inversión de Goldman Sachs.

Scott Nauttall, co-consejero delegado de KKR, declaró que este año "la percepción es más cautelosa respecto a EEUU y al dólar, pero la opinión colectiva en Davos a menudo no refleja la realidad".

Pero al contrario del año pasado, este año en Davos no todos estaban convencidos de la prosperidad de EEUU. "Me preocupa un poco el optimismo que la gente tiene sobre EEUU. Existe la opinión de que Trump seguirá estimulando la economía hasta las elecciones de mitad de mandato, pero no estoy seguro de que suceda" , declaró un alto ejecutivo de un banco estadounidense. Otro afirmó que la dependencia de EE UU del auge de la IA equivale a "apostarlo todo a los números rojos y esperar lo mejor".

Pero algunos siguen dispuestos a arriesgarse. "EEUU puede que sea un caballo de batalla con la IA, pero es un increíble caballo de carreras y yo apostaría por él", declaró el consejero delegado de un banco importante.

Opinión / Gillian Tett Lo que las empresas deberían pensar sobre el mundo posterior a Davos / Página 51

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Fuente original: Leer en Expansión
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