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Internacional

Feliz dirige al Real Madrid a la final tras ganar al Valencia en un festival ofensivo

Feliz dirige al Real Madrid a la final tras ganar al Valencia en un festival ofensivo
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Los blancos jugarán la final de la Final Four ante Olimpiacos tras ganar a un Valencia que no se rindió hasta los instantes finales de un gran partido

Euroliga | Final Four

Feliz dirige al Real Madrid a la final tras ganar al Valencia en un festival ofensivo

Los blancos jugarán la final de la Final Four ante Olimpiacos tras ganar a un Valencia en un gran partido y en el que lamentó la que parece una grave lesión de Garuba

Regala esta noticia Añádenos en Google Andres Feliz, durante el partido de Final Four ante el Valencia. (Efe)

Héctor García Salido

22/05/2026 Actualizado a las 22:24h.

El Real Madrid selló su billete para la final de la Final Four tras derrotar al Valencia, uno de los equipos más ofensivos y brillantes ... de la competición. Sin embargo, pesaron la experiencia de los blancos y el liderazgo de Feliz (15 puntos), decisivo tanto en los buenos momentos de los de Scariolo como en los más delicados, especialmente tras la lesión de Garuba.

7 de 12 en triples ante un Valencia que nunca se rinde

Si el primer cuarto estuvo marcado por el intercambio constante de golpes, el segundo lo estuvo por el acierto del Real Madrid desde la línea de tres: siete triples convertidos en doce intentos. Esa precisión exterior, especialmente de Hezonja y Lyles, unida al liderazgo de Feliz, disparó a los de Sergio Scariolo hasta una ventaja de doce puntos.

Era la primera situación crítica para el Valencia, que corría el riesgo de descolgarse ante un Real Madrid prácticamente imparable. Pero el conjunto Taronja está más que acostumbrado a jugar al límite, como ya demostró en los cuartos de final frente al Panathinaikos. Primero logró contener el acierto madridista y después fue reduciendo poco a poco la diferencia hasta dejarla en solo seis puntos al descanso, en un auténtico festival ofensivo de récord: 118 puntos entre ambos equipos, la primera parte más anotadora de la historia de la Final Four.

A mil revoluciones, el descanso apenas sirvió como una breve pausa antes de retomar el mismo guion. Continuaron los aciertos, pero también algunos errores, especialmente en el Valencia, incapaz de cerrar el rebote defensivo y concediendo segundas oportunidades al Real Madrid. Los blancos ya no tenían el mismo acierto exterior del segundo cuarto —fallaron sus cuatro primeros triples tras el descanso—, pero compensaron esa falta de puntería con un mayor protagonismo del juego interior para volver a acercarse a una ventaja de dos dígitos.

Por supuesto, el Valencia volvió a responder. La aparición de Montero y el esfuerzo colectivo permitieron a los valencianos mantenerse con vida en el marcador. Sin embargo, el Real Madrid volvió a imponer su ley, esa que tantas veces le ha permitido dominar los terceros cuartos para romper los partidos. Y así sucedió de nuevo, con un Feliz todavía más protagonista en la dirección para ampliar la distancia hasta el 73-86.

La lesión de Garuba, la peor noticia de un gran partido

La diferencia era considerable al entrar en el último cuarto de una semifinal de la Final Four, especialmente en un encuentro en el que el ritmo ofensivo parecía no tener freno. Sin embargo, en medio del espectáculo llegó la peor noticia de la noche: la lesión de Garuba, aparentemente en el tendón de Aquiles.

El golpe afectó tanto en lo emocional como en lo táctico al Real Madrid, que vio cómo se abría un agujero defensivo inexistente hasta entonces. Lo que parecía un partido prácticamente sentenciado se convirtió de repente en unos últimos cinco minutos llenos de tensión, con el Valencia sobreviviendo una vez más.

Feliz devolvió la tranquilidad a los blancos con un triple a falta de cuatro minutos y medio que volvió a elevar la ventaja por encima de los diez puntos (80-91). Una acción decisiva para que los de Scariolo pudieran gestionar el tramo final ante un Valencia cada vez más desesperado en su intento de reengancharse al partido. Sin embargo, no lo consiguió.

El Real Madrid jugará la final ante el Olympiacos, el anfitrión, con todo lo que eso supone en un escenario como Atenas. Y lo hará, además, sin Garuba, es decir, sin pivots. Condicionantes importantes, sí, pero si algo volvió a demostrar este partido es que la pizarra de Scariolo suele aparecer en los momentos decisivos. Los blancos mantienen el sueño de la duodécima.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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