- L. HARRIS.
Los emisores de bonos calificados se benefician de un tratamiento de capital favorable, transformando las participaciones en fondos de mercados privados en bonos de máxima calificación.
En los segmentos más bajos del mercado de crédito privado, los gestores más pequeños, con un historial de inversión mínimo, han ofrecido con insistencia a las aseguradoras un producto opaco.
Los emisores de bonos calificados ofrecen una solución mágica a las aseguradoras de vida que buscan activos de mayor rentabilidad: convierten las participaciones en fondos de capital privado o de bonos con las mejores calificaciones.
Esta estructura permite a las aseguradoras de vida acceder a activos de más riesgo que ofrecen rendimientos potencialmente mayores por una fracción del capital en comparación con lo que los reguladores exigirían si tuvieran directamente los préstamos o las participaciones accionariales.
Ares, Carlyle y KKR han usado estas estructuras durante años para captar capital del multimillonario sector asegurador estadounidense.
Las aseguradoras se han visto inundadas de material publicitario sobre sus productos, sobre todo de gestores de crédito pequeños y de nueva creación.
Los intermediarios de bonos calificados han tenido un gran auge, porque resuelven dos problemas: ofrecen a las aseguradoras una solución ingeniosa para sortear las normas de capital, al tiempo que ayudan a los gestores de deuda privada pequeños a captar capital sin tener un historial extenso.
Las aseguradoras que invierten en fondos de crédito privados limitados deben contar con más capital para respaldar esas inversiones, ya que la el regulador de Seguros (NAIC) las considera más arriesgadas.
Los fondos de inversión en bonos calificados son vehículos de transferencia que convierten las estrategias de crédito privado en una combinación de capital y deuda.
Las aseguradoras llevan mucho tiempo utilizando la alquimia financiera para transformar préstamos basura en bonos de alta calificación.
En una estructura de titulización, el gestor de inversiones divide los activos en diferentes tramos en función de su perfil de riesgo-rentabilidad y emite bonos respaldados por las participaciones. Las aseguradoras utilizan alimentadores de bonos calificados que crean un fondo de crédito privado, que emite bonos que luego califican agenciaa especializadaa como KBRA o DBRS, antes de ser venderlos a las aseguradoras y otros inversores.
Menos coste
La aseguradora obtiene su rentabilidad en forma de intereses sobre los bonos y el capital cuando se amortizan.
Según la NAIC, estas estructuras permiten a las aseguradoras reducir los requisitos de capital para invertir desde el 30% a solo el 10%. Es decir, que con estas estructuras, la aseguradora tiene exposición a un fondo de crédito privado similar al de un socio comanditario con un coste de capital mucho menor.
La emisión de bonos se disparó el año pasado. KBRA había calificado más de 26.000 millones de dólares en bonos de proveedores hasta septiembre pasado, en comparación con los 7.800 millones de dólares de todo 2024.
S&P Global Market Intelligence muestra que, en 2024 y 2025, las aseguradoras respaldadas por grupos de capital privado estaban entre los mayores compradores de bonos calificados con estas estructuras: entre ellas, Brook-field Wealth Solutions, la rama de seguros del gigante canadiense de capital privado Brookfield; Delaware Life, del multimillonario inversor deportivo Mark Walter, y Silac, propiedad de Hildene Capital Management.
A medida que se han popularizado estas herramientas, la NAIC se ha esforzado en cerrar la brecha: ha aumentado los requisitos de capital de las aseguradoras sobre la parte de capital de estas inversiones.
Riesgo
En diciembre, propuso crear una categoría de informes separada para los emisores de bonos calificados, y se espera que las herramientas se discutan en las reuniones de la NAIC la próxima semana.
Las estructuras más recientes han añadido mayor apalancamiento, han negado a los clientes de seguros la posibilidad de ver las estrategias subyacentes y se han basado en activos cuyos flujos de efectivo podrían agotarse en una crisis financiera.
Varios analistas están preocupados por la posibilidad de que los fondos incluyan deuda con estructuras de pago en especie y otros préstamos con cláusulas que podrían poner en peligro el flujo de caja durante períodos de tensión económica.
Las aseguradoras que han rechazado estos productos hablan de su preocupación por la falta de transparencia.
"Es la táctica fácil de los directores de inversiones para acceder al crédito privado", según la gestora 1823 Partners. "Si no eres una gestora de activos de primer nivel y quieres vender productos a compañías de seguros, creas un intermediario con calificación crediticia".
Para las agencias de calificación puede resultar un desafío descifrar el valor de estas estructuras. "En algunos casos, podría ser prácticamente una hoja en blanco", reconoce Thierry Grunspan, analista de finanzas estructuradas de S&P.
S&P exige que el fondo haya existido durante al menos tres o cuatro años o, si se trata de un fondo nuevo, que el gestor haya operado versiones anteriores de la misma estrategia durante al menos cuatro años para poder emitir una calificación.
El responsable de inversión de una aseguradora reconoce que no puede analizar los fondos individuales, porque se trata de fondos hipotéticos. Realmente no tienes ni idea de lo que está pasando".
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