- MARTIN WOLF
¿Deberíamos pensar en esta tecnología como una bendición, una maldición o una burbuja?
¿Cómo debería alguien que prácticamente no sabe nada sobre inteligencia artificial reflexionar sobre sus implicaciones para la humanidad? Si bien resulta atrevido usar la formulación del sabio judío Maimónides al abordar la relación entre revelación y filosofía, no es absurdo. Después de todo, ni siquiera el más grande sabio puede comprender totalmente la divinidad. Por lo tanto, el hecho de que no comprenda las implicaciones de la IA no debería impedirme esforzarme por hacerlo. Quizás mis esfuerzos también ayuden a otros.
Así pues, vamos con ello. La pregunta que deseo considerar es: "La IA: ¿bendición, maldición o burbuja?". Además, una vez que hayamos considerado las respuestas, ¿hay alguna opción que la humanidad pueda tomar de manera realista para asegurar que sea mucho más lo primero que lo segundo, o estamos condenados a ser arrastrados por el carro de la IA, queramos o no, adondequiera que vaya?
La respuesta a la pregunta de si se trata simplemente de una burbuja ayudará a sentar las bases para responder también a estas cuestiones. Entonces, ¿qué podría significar que la IA sea una burbuja? Hay dos posibilidades.
Una es que algo importante está sucediendo. Pero los mercados no pueden estimar las ganancias y se ven arrastrados a un frenesí especulativo. Esto, a su vez, está alimentando un aumento insostenible (y hasta cierto punto no rentable) de la inversión. Tarde o temprano, esta burbuja estallará, los precios de las acciones se desplomarán, muchas empresas, tanto veteranas como nuevas, quebrarán y la inversión disminuirá. Pero nos quedará, como sucedió tras, por ejemplo, el boom de los ferrocarriles del siglo XIX y la burbuja de las puntocom de la década de 1990, una infraestructura útil: vías férreas en el primer caso, y cable de fibra óptica en el segundo. Este tipo de burbujas pueden transformar el mundo.
La otra posibilidad es que la IA sea una sandez. Vienen a la mente las burbujas del Misisipi y de los Mares del Sur a principios del siglo XVIII en Francia e Inglaterra: estallaron, arruinaron a algunos y cambiaron poco.
Entonces, ¿lo que está sucediendo con la IA es realmente una burbuja y, en ese caso, de qué tipo? El consenso, que comparto (con reservas), es que la IA es real. Desconozco si estamos en el umbral de la inteligencia artificial general, como argumenta Demis Hassabis de Google DeepMind. Sin embargo, los modelos actuales parecen impresionantes, especialmente en su función de "agentes".
Además, como señala el inversor de capital riesgo Rubén Domínguez Ibar en su boletín The AI Corner, algunos proveedores, en particular Anthropic, están generando enormes aumentos en sus ingresos, lo que ayuda a explicar las elevadas valoraciones esperadas en sus ofertas públicas de venta. Por lo tanto, el mercado muestra rasgos de burbuja, pero esto parece basado en la realidad.
Algunos han comparado el espectacular auge de las acciones de Nvidia con el comportamiento similar de Cisco durante la burbuja de las puntocom. Pero señalan una diferencia: los beneficios de Nvidia se han disparado, mientras que el beneficio neto de Cisco apenas se duplicó en los dos años previos a julio de 2000. Además, un análisis del Peterson Institute for International Economics sugiere que la IA ya está generando un enorme impulso oculto en el PIB real de Estados Unidos.
Es imposible afirmar que los mercados "acierten" al juzgar la rentabilidad de los actuales y futuros líderes de la IA. También es posible que las ganancias que estamos viendo en Nvidia (o incluso los ingresos de Anthropic) no se mantengan cuando disminuya el auge de las inversiones y la euforia en torno a la IA. Pero la IA no es sólo una burbuja, tiene una base real.
Esto nos lleva a la cuestión de si es "una bendición o una maldición". Tuve una conversación con ChatGPT (¿cómo no?) al respecto. Tras un intercambio de ideas, terminamos enumerando las principales ventajas y desventajas de la siguiente manera:
Primero, las ventajas: mejor atención médica; aceleración de la ciencia; mayor productividad; educación a gran escala; progreso más rápido en materia de clima y energías limpias; mayor accesibilidad e inclusión (conversión de voz a texto y traducción automática); mejores servicios públicos; mejor transporte y entornos laborales más seguros; mejoras en la creatividad y la expresión cultural; y mayor acceso al conocimiento humano a nivel mundial.
Luego, las desventajas: pérdida de control y responsabilidad humanos; nuevas armas letales (sobre todo patógenos, pero también de otro tipo, algunas en manos de terroristas); desempleo masivo; enormes concentraciones de poder en manos de monstruos; vigilancia masiva y control autoritario; aún más desinformación y manipulación; enormes amenazas a la ciberseguridad; arraigo de prejuicios y discriminación disfrazados de "objetividad"; erosión de la intervención y las habilidades humanas; y los costes ambientales de sistemas enormemente intensivos en recursos.
¿Qué podemos deducir de estas listas (totalmente plausibles)? Mi primera conclusión es que la IA no es una tecnología cualquiera de "propósito general". Si evoluciona por los cauces que parecen probables, podría cambiarlo casi todo: la IA es, en efecto, existencial. Si la humanidad tuviera algún sentido colectivo (que no tiene) y la capacidad de autocontrolarse (que tampoco tiene), creo que pararía todo.
En segundo lugar, la IA ha desatado inevitablemente una competencia entre empresas y gobiernos. Parto de la base de que todo lo que esta tecnología pueda hacer se hará. Por lo tanto, veremos una carrera competitiva tanto por los beneficios como por los perjuicios.
Mi tercera conclusión es que los controles relativamente exitosos sobre la proliferación nuclear y la disponibilidad de nuevos fármacos no pueden servir como precedentes. Esto se debe a que la IA no será propiedad exclusiva de los Estados, como lo han sido (hasta ahora) las armas nucleares, y no se limita a una sola clase de productos, como los fármacos. Es polivalente.
ChatGPT sugirió que la humanidad debería dejar de considerar la capacidad tecnológica como sinónimo de progreso, que debería significar prosperar en condiciones de "seguridad, libertad y legitimidad". El papa León XIV coincide: construir "para el bien común", afirma en su encíclica. Pero, ¿es esto posible y, de ser así, cómo? Lo analizaré la semana que viene.
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