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"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar"

"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar"
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Los expertos explican por qué está costando estabilizar el incendio de Madrid-Ávila y el de la La Vall d'Uixó. Leer
Salud y Ciencia"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar"Actualizado 27 JUL. 2026 - 10:26Las llamas del incendio forestal activo este viernes 24 de julio entre las localidades abulenses de Burgohondo y Navaluenga.RAÚL SANCHIDRIÁNEFESeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Los expertos explican por qué está costando estabilizar el incendio de Madrid-Ávila y el de la La Vall d'Uixó.

"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar. Son incendios que queman con la intensidad de varias bombas atómicas y, por tanto, su extinción es muy compleja", explica Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio, en la plataforma científica SMC España.

"Queman con tanta intensidad por toda la energía almacenada en los montes, en forma de biomasa, y por toda la energía desecante de la atmósfera, fruto de quemar combustibles fósiles de manera indiscriminada. A ello se le suma unas condiciones meteorológicas y topográficas adversas",

Más que asumir este tipo de incendios que exceden la capacidad de extinción, Resco de Dios recalca que la pregunta que habría que hacerse es "a cuántos muertos estamos de que se tomen medidas efectivas".

Este experto, que ya adelantó la semana pasada que estábamos a punto de empezar a sufrir megaincendios de 100.000 hectáreas, destaca que pocos días más tarde el complejo de incendios de Burgohondo ya va por las 70.000 hectáreas abrasadas:el incendio más grande en la península ibérica.

"Cuando un paciente que sufre una infección va al médico principalmente tiene dos opciones: o seguir la pauta de medicación que le ha indicado el médico o no tratarse", explica este profesor. Si no se medica, probablemente la infección le acabe matando. Nosotros ahora mismo somos ese paciente que no está tomando la medicación. No tenemos que acostumbrarnos a esta situación, ya que con la prevención y otras medidas podemos doblegar a los incendios".

Recalca que "si el incendio está fuera de capacidad de extinción, se pueden atacar las partes que están dentro de capacidad, como los flancos o la cola. Según las circunstancias, la única opción es evacuar la zona, incluso para los bomberos, pues corren grave peligro".

"Podemos mejorar en el establecimiento de una cultura de riesgo y mejorar en la inteligencia de la extinción, esto es, en la capacidad de análisis y en incorporar analistas de incendios y y a especialistas en planificación y logística en la cadena de mando. Algunas comunidades de España ya lo han hecho, pero no todas", apunta.

"Pero todo esto será en vano si no gestionamos el combustible. Nadie está preparado a enfrentarse con incendios que tienen la potencia de 23 bombas atómicas, que es la energía de este complejo de incendios".

Un helicóptero colabora en las labores de extinción del fuego cerca de El Castañar de El Tiemblo el pasado 24 de julio de 2026, en El Tiemblo, Ávila, Castilla y León (España).Gabri Solera / Europa PressEXPANSION

"Sabemos que el área quemada está aumentando y que lo seguirá haciendo. Cabe destacar que aún no nos encontramos en una cifra récord. Es decir, aunque durante la década anterior, la media anual fue de 100.000 hectáreas quemadas a lo largo de todo el verano, lo que hemos visto en las temporadas de 2022 y 2025 ha sido un repunte del área quemada y en el año 2022, por ejemplo, el área quemada era superior a la actual en este momento del año".

"Podemos predecir que el área quemada va a seguir aumentando en los próximos años si no se toman medidas, porque la intensidad de los incendios está aumentando. Las zonas en las que previsiblemente veremos mayores aumentos en el área quemada son zonas montañosas, de gran altitud, que tradicionalmente no se quemaban porque estaban muy húmedas".

"Estamos hablando de zonas como los Pirineos, el sistema Central, o la cordillera Cantábrica, por poner solo tres ejemplos", prosigue. "A medida que aumente el combustible por el abandono rural, y que ese combustible se seque cada vez más por el cambio climático, nos vamos a encontrar con una mayor probabilidad de desarrollar megaincendios o incendios extremos, porque en esas zonas es donde hay mayores acumulaciones de combustible", añade.

"Aunque sea difícil predecir hasta dónde podemos llegar, dentro de poco ya no podremos descartar escenarios dantescos como los que se viven en California o en Australia, con incendios o complejos de incendios que llegan a los cientos de miles de hectáreas o incluso al millón de hectáreas. El año pasado, por ejemplo, tuvimos una sincronización de frentes de distintas decenas de miles de hectáreas que, si se hubieran juntado (y algunos estuvieron a punto de hacerlo), hubieran dado lugar a estos complejos de incendios de más de 100.000 hectáreas, la situación en la que nos encontramos actualmente".

Este experto recalca que "lo que queda de verano va a venir determinado por las condiciones meteorológicas y las igniciones. Por ejemplo, el año pasado, a partir del 8 de agosto se desató una simultaneidad de frentes porque nos encontramos con una serie de tormentas eléctricas que proporcionaron muchos puntos de ignición y que había sido precedido por una ola de calor que había secado el combustible".

"Por tanto, si este año se repite el escenario de tormentas eléctricas, junto con el de olas de calor, cabe esperar que nos encontremos con un verano parecido al del año pasado o peor si llegan a juntarse varios frentes".

Recuerda que, históricamente, "la región mediterránea ha sufrido sus peores incendios a principios de julio y la del noroeste, en agosto, por lo que "cabe esperar un desplazamiento de los incendios del este hacia el noroeste (aunque algunas comunidades autónomas mediterráneas, como Andalucía, han sufrido también megaincendios en septiembre). Ahora bien, si empieza a llover y a remojar el combustible, veremos cómo la estación de incendios entra en letargo, por lo menos durante unas semanas".

Jesús S. Notario del Pino, profesor Titular del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna, coincide en que "si no se trata el asunto de la carga de combustible, creo que vamos a tener que acostumbrarnos este tipo de incendios. Como suelen repetir muchos especialistas e ingenieros de montes: lo que no gestionemos nosotros, lo gestionará el fuego. El problema es que la masa de combustible ha crecido mucho a lo largo de las últimas décadas, como consecuencia, sobre todo, del abandono del medio rural y algo así no se arregla fácilmente a corto plazo; no creo que existan soluciones milagrosas (como tampoco económicas) para un problema de esta magnitud".

Este experto aboga por "eliminar combustible allí donde sea factible hacerlo de manera que, cuando llegue el frente de llama, no tenga mucho que quemar y disminuya la intensidad del fuego, lo que haría posible enfrentarse a él. Sobre el papel parece sencillo, pero en la práctica puede ser tremendamente complicado por la elevada velocidad de propagación del fuego (que supera las líneas de defensa, a veces, con mucha facilidad), así como la generación de focos secundarios debido a la emisión de rescoldos incandescentes (pavesas) que se propagan por el aire, pueden superar dichas líneas y poner en peligro al personal de extinción".

Notario del Pino lamenta que "desde la distancia, tengo la impresión de que no estamos preparados del todo (a estos megaincendios). "Basta mirar a nuestro entorno geográfico más cercano (Portugal, Francia, Italia, Grecia) para darse cuenta de que es un problema de ámbito supranacional".

Combustible, relieve, clima y viviendas, en la zona crítica

Zonas quemadas en los alrededores de el embalse de El Burguillo, Ávila.RAÚL SANCHIDRIÁNEFE

"Cuando un incendio es tan difícil de controlar, la causa más frecuente suele ser la conjunción de los siguientes factores", explica Jesús S. Notario del Pino, de la Universidad de La Laguna:

  • Alta carga de combustible vegetal
  • Condiciones meteorológicas muy desfavorables (alta temperatura, baja humedad relativa, vientos fuertes y secos)
  • Relieve abrupto y/o accidentado
  • Viviendas, poblaciones o urbanizaciones (es decir, interfaz urbano-forestal), objetivo prioritario en las tareas de evacuación y extinción, "lo que obliga a distraer una cantidad variable de recursos, aunque sea temporalmente".
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Fuente original: Leer en Expansión
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