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Cuenta atrás para la Semana Santa de Málaga Humildad y Paciencia: novedades y proyectos de la cofradíaLa hermandad de Cruz del Humilladero, que ya ha aprobado el proyecto del futuro grupo escultórico, presentará este Domingo de Ramos numerosos avances en los dos tronos de sus titulares
Málaga
Domingo, 15 de marzo 2026, 00:18
CompartirLa Hermandad de Humildad y Paciencia está llamada a tener uno de los mejores grupos escultóricos de la Semana Santa andaluza. Aunque la actual cofradía ni siquiera ha acumulado cuatro décadas de historia y dio sus primeros pasos encadenando cambios constantes, incluso de templo e imágenes, la que fue conocida como la cofradía 'del Monaguillo', en alusión a su promotor, Juan Manuel Sánchez Quiñones, ha permutado en los últimos años en una corporación que cuida el más mínimo detalle en todas sus acciones, en sus cultos, internos y externos, y hasta en su forma de comunicar. El resultado del giro experimentado salta a la vista, pero si hay que destacar un aspecto claramente visible sobre lo demás este tiene que ver con su patrimonio artístico. La ejecución, a la par, de dos nuevos tronos para los titulares ya de por sí merecen el reconocimiento de la Málaga cofrade, que aplaude la valentía de afrontar casi en el mismo espacio de tiempo dos proyectos de este calado. Sin embargo, la llegada de la nueva imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia, obra del escultor malagueño José María Ruiz Montes y bendecida el 15 de octubre de 2022, puede considerarse como el motor que ha dado pie a esta revolución patrimonial de la cofradía.
Estrenos
La cofradía presentará numerosos estrenos este Domingo de Ramos:
• Dos juegos de faroles de madera y orfebrería en su color, para escoltar la cruz guía y el estandarte del Señor, obra del taller de Emilio Méndez.
• Un juego de faroles de madera y orfebrería plateada para la escolta del estandarte de la Virgen, obra del taller de Emilio Méndez.
• Barra del senatus SPQR, en madera y orfebrería de su color y remate del mismo, obra del taller de Emilio Méndez para la sección del Señor.
• Un juego de ánforas de culto y procesión en orfebrería plateada, obra del taller de Emilio Méndez.
• Equipos del cuerpo de acólitos de la hermandad de ambas secciones, confeccionados por Artesanía Cofrade, de la mano de Francisco José Segovia.
Para el trono del Cristo de la Humildad y Paciencia:
• Talla del frontal de trono del Señor, obra del tallista Juan Jiménez.
• Dorado de los arbotantes del trono del Señor, obra del taller de Alberto Berdugo.
• Talla y dorado de los pulpitos laterales del trono del Señor, obra del tallista Juan Jiménez y del taller de Alberto Berdugo, respectivamente.
Para el trono de la Virgen de Dolores y Esperanza:
• El cajillo del trono de la Virgen, diseño de Francisco Naranjo y en colaboración de Francisco Navarro
• La talla del trono corre a cargo de Manuel Molina.
▪ Los ángeles querubines son obra de Francisco Naranjo, y los relieves del imaginero D. Ángel Sarmiento
▪ La carpintería y dorado del conjunto está a cargo de Alberto Berdugo.
• Nuevos varales lacados en negro y mesa del herrero Miguel Alcántara.
• Palio confeccionado en terciopelo negro y oro por Alicia Vallejo.
Y en el capítulo musical, nuevas composiciones para el género de cornetas y tambores, dedicada al Cristo de la Humildad y Paciencia y a un hermano fallecido de la corporación, respectivamente. 'Solo Dios basta', obra de Cristóbal López Gándara, y 'Siempre', de Fernando Jiménez Cañestro.
Cambios de horario e itinerario
Este Domingo de Ramos se producirá un cambio significativo: la Hermandad de Humildad y Paciencia será el sexto cortejo en entrar en el recorrido oficial de la Semana Santa de Málaga, posición que ocupaba la Humildad hasta el pasado año. La cofradía de Cruz del Humilladero ha preferido retrasar su posición en la jornada para evitar el parón de media hora que sufrió en 2025 detrás de la tribuna oficial, a la espera de que terminara de pasar el Prendimiento, en su itinerario de regreso tras hacer estación de penitencia en la Catedral.
Este cambio de posición afectará también a la hora de salida, que será más tarde. En concreto, será a las 15.35 horas, cuando el pasado año fue a las 14 horas. La petición de venia en la plaza de la Constitución será a las 19.35 horas, llegará al final del recorrido oficial a las 21.35 horas, entrará a la Catedral a las 21.45 horas, y llegará a su casa hermandad a las 2.15 horas; es decir, 45 minutos más tarde que lo hizo en 2025.
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La Virgen de Dolores y Esperanza, en la tarde del Domingo de Ramos de 2025 Ñito SalasEl itinerario será el siguiente: Casa Hermandad, plazuela Virgen de Dolores y Esperanza, Pedro de Paz, La Unión, Edison, Mendívil, Eslava, Senador Francisco Román, La Serna, Ancha del Carmen, avenida de la Aurora, Puente de la Misericordia, Linaje, Alameda Colón, Alameda Principal, Ordóñez, Prim, plaza Arriola, Sagasta, Moreno Carbonero, plaza Enrique García-Herrera, Fernán González, Cisneros, Especería, plaza de la plaza de la Constitución, Tribuna Principal, Marqués de Larios, Martínez, Atarazanas, Torregorda, Alameda Principal, plaza de la Marina, Molina Lario, torre Sur, Postigo de los Abades, estación de penitencia en la Catedral, Patio de los Naranjos, Císter, San Agustín, Duque de la Victoria, plaza del Siglo, plaza del Carbón, Granada, plaza de la Constitución, Especería, Nueva, Puerta del Mar, Córdoba, Vendeja, Linaje, Puente de la Misericordia, avenida de la Aurora, Ancha del Carmen, La Serna, Senador Francisco Román, Eslava, Medívil, Edison, la Unión, Reboul, plazuela Virgen de Dolores y Esperanza, casa hermandad
Acompañamiento musical
La hermandad mantiene el acompañamiento musical. Así, tras el Señor marchará la banda de cornetas y tambores Nuestra Señora del Carmen y detrás del trono de la Virgen, la banda de música de Cruz del Humilladero.
Ambas formaciones son hermanas de honor de la corporación.
Proyectos a futuro
La cofradía se encuentra inmersa en la realización de los dos tronos de sus titulares. Sin embargo, el gran proyecto de la corporación es, sin duda, el grupo escultórico del Cristo de la Humildad y Paciencia, confiado al escultor malagueño José María Ruiz Montes. Además del Señor, este conjunto lo formarán cuatro figuras y un caballo, cuya simbología conlleva un trasfondo espiritual y teológico muy profundo.
Tal y como se observa en la maqueta ya realizada por Ruiz Montes, el grupo se articula mediante un cerco de cuatro figuras que actúan como puntos cardinales de opresión, estrechando el espacio vital de Cristo y transformando el Calvario en un ámbito asfixiante. Para dotar de veracidad histórica a la escena, el escultor ha huido de la imagen popular del soldado romano. No estamos ante legionarios romanos étnicos, sino ante tropas auxiliares, concretamente miembros de la Primera Cohorte de Sebaste, reclutada entre samaritanos y poblaciones helenizadas de Cesarea Marítima. Este dato, avalado por fuentes como Flavio Josefo, resulta clave para comprender la psicología del conjunto, ya que la enemistad histórica entre samaritanos y judíos justifica la crueldad y la indiferencia que se refleja en los rostros de los verdugos.
Estas figuras responden al protocolo romano del 'quaternio', encargado de ejecutar legalmente el suplicio, custodiar el lugar y ejercer el derecho de la pannicularia, que les permitía apropiarse de las pertenencias menores del reo. Al frente de este dispositivo aparece el 'Exactor Mortis' o centurión, responsable de certificar la muerte ante la autoridad romana. Su jerarquía se manifiesta a través de la armadura ('lorica musculata'), la crista transversa del casco y el privilegio de portar la espada (el 'gladius'). Ruiz Montes aplica aquí el concepto renacentista del decoro: frente al esfuerzo físico de los subalternos, el centurión gobierna la escena desde una compostura serena y superior.
El casco del oficial, decorado con la imagen del dios Marte, establece una clara oposición simbólica entre la soberbia de la guerra y la humildad de Cristo. Esta autoridad alcanza su máxima expresión en la figura ecuestre del centurión, montado sobre un caballo inspirado en el pura raza española. El animal es captado en una levade contenida, con una tensión que remite a Bernini o a Pietro Tacca, y cuyo gesto de apartar la mirada del reo puede interpretarse como un rechazo instintivo a la injusticia que se está cometiendo, ha afirmado José Rueda, que, además, eleva la escena a la categoría de monumento histórico-artístico.
Dentro de esta compleja arquitectura de cuerpos, cada figura incorpora una carga moral diferenciada. El soldado que porta el 'titulus crucis', envuelto en un voluminoso sagum –especie de manto cuadrado que no pasaba de las rodillas y se ponía encima de los demás vestidos ajustándose por medio de un broche–, encarna un naturalismo extremo. Aquí se rompe la asociación clásica entre belleza y bondad; el mal deja de ser una máscara y se convierte en una realidad psicológica inquietante.
De igual modo, el auxiliar arrodillado que ofrece a Cristo el vino mezclado con mirra o hiel, que el Señor rechaza para asumir plenamente el sacrificio, se convierte en una poderosa catequesis visual. Su gesto de aparente servicio se transforma en una genuflexión involuntaria ante Cristo Rey. Destaca la inclusión de una filacteria con la sentencia de Filipenses 2,8 como símbolo de cómo el poder que pretende humillar acaba rindiendo pleitesía y doblando la rodilla ante el Rey de Reyes, en una analogía inversa a la Adoración de los Magos.
El alarde técnico se hace especialmente visible en el sayón encargado de perforar la madera con la barrena. Despojado de su armadura para liberar el movimiento, muestra una anatomía de gran potencia, inspirada en la 'terribilità' de Miguel Ángel y en la captación del instante propio del Barroco. El gesto del rostro, con el labio inferior mordido por la concentración extrema, establece un diálogo directo con el David de Bernini.
La disposición del conjunto rehúye la frontalidad y apuesta por una escultura plenamente multifacial, concebida para ser rodeada por el espectador. Funciona como un monumento público que exige una contemplación activa, similar a referentes como el Saturnalia de Ernesto Biondi.
Por último, la composición adopta una estructura helicoidal que el artista resignifica como una espiral del mal, en la que la actividad frenética de los verdugos contrasta con la serenidad de Cristo, situado en el vértice superior de una pirámide visual. Así, el Señor se convierte en el eje inamovible del Bien, elevado sobre la gravedad del pecado que se agita en la base.
Cada gesto y cada músculo responden a la teoría de los 'affetti' (los que sufren), de modo que el virtuosismo técnico se pone al servicio de la psicología y la narración. La profundidad del conjunto se nutre de fuentes evangélicas, del Salmo 22 y de las visiones de la beata Ana Catalina Emmerich, conectadas con fidelidad exegética.
Su estreno al completo podría ser en 2032, según apunta la hermandad.
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