"Desde el momento en que fue concebido, ya se puso de manifiesto la finalidad bastarda, delictiva de todo el operativo. Nada tenía que ver con la investigación del caso Gürtel, sino todo lo contrario. Estaba dirigido a obtener información y documentación que pudiera resultar comprometedora para el Partido Popular y sus máximos dirigentes, y dirigida precisamente a boicotear, a obstaculizar aquella investigación judicial".
Así se ha pronunciado la Fiscalía Anticorrupción en los primeros compases de su informe final de más de tres horas en el juicio por la operación Kitchen. El fiscal César de Rivas considera probado que los seguimientos al ex tesorero del PP Luis Bárcenas y su entorno se activaron a principios de 2013, tras destaparse la fortuna suiza de Bárcenas y divulgarse los papeles en los que anotaba la contabilidad b del partido. La principal preocupación era, según el fiscal, "las grabaciones" que según Bárcenas había hecho, entre otros, a Mariano Rajoy, que reflejarían que el ex presidente del Gobierno y del partido estaba al tanto de la contabilidad paralela.
Los informes finales de acusaciones y defensas llegan después de que ayer concluyera la fase de prueba del juicio con la declaración de los últimos acusados. La Fiscalía anunció entonces que mantenía el escrito de acusación con el que había llegado a la vista oral que se ha desarrollado desde hace meses en la Audiencia Nacional. Eso supone ratificar la petición de 15 años de prisión para el ex ministro del Interior con el PP Jorge Fernández Díaz y su entonces número dos, el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez.
La línea de defensa de algunos acusados, entre ellos el ex comisario José Manuel Villarejo, es que se trataba de una operación de inteligencia destinada a localizar más cuentas de Bárcenas en el extranjero y a proteger a altas instituciones del Estado que pudieran verse salpicadas por las conexiones bancarias del caso, en referencia al Rey emérito.
"Negamos la mayor. No se llevó a cabo ningún operativo de inteligencia dirigido a completar la investigación del caso Gürtel", ha afirmado el fiscal, resaltando que los acusados "jamás tuvieron la interlocución" con el juez instructor del caso Gürtel, ni tampoco con la Udef, que investigaba el caso a las órdenes del magistrado Pablo Ruz.
Sin ese contacto, ha resaltado el fiscal, no era posible para los mandos acusados saber qué podía faltarle a la investigación. A eso se suma que la información bancaria de Suiza ya había llegado a la Audiencia en diciembre de 2012, antes de ponerse en marcha la operación Kitchen. Fue, de hecho, su llegada la desencadenó los acontencimientos que se han juzgado.
Además de emplear a decenas de agentes en las vigilancias, principalmente a la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, los acusados captaron a su chófer, hoy también en el banquillo. Sergio Ríos alega que creía estar ayudando en una operación policial legal. Llegó a entregar a los acusados los dispositivos electrónicos del matrimonio, según ha reconocido. Lo que no ha quedado claro es si alguno de los mandos en el banquillo llegó a hacerse con los audios que supuestamente salpicaban a Rajoy. Para mantener la acusación, ha dicho el fiscal, resulta irrelevante.
El cuanto a la dirección política del caso, el representante de Anticorrupción ha afirmado que "se ha acreditado en el plenario la participación, ya desde el momento de la captación de Sergio Ríos, tanto de Francisco Martínez, secretario de Estado, como de Jorge Fernández Díaz en su condición de ministro del Interior. Se acreditó a través de los mensajes precisamente incorporados a la causa, enviados por Jorge Fernández Díaz a Francisco Martínez".
La defensa del ex ministro ha cuestionado la autenticidad de los mensajes, que son la pieza clave para la eventual defensa de Fernández Díaz. Su número dos los llevó a un notario y acabaron incorporados a la causa. El fiscal les da validez. "Se trata de mensajes de contenido absolutamente incriminatorio. Tanto es así, que Francisco Martínez no solo los conservó para poder utilizarlos cuando tuviera por conveniente, sino que además procedió a su protocolización en el correspondiente acta notarial".
"Ha quedado acreditado en el plenario el control o manejo por parte de Jorge Fernández Díaz, identificado en las agendas o diarios del acusado José Manuel Villarejo como número uno", ha afirmado el fiscal.
También refuerzan la hipótesis las anotaciones incautadas a Villarejo que mencionan a Francisco Martínez. Sobre audios referidos a la investigación, el fiscal acepta que el ex comisario pudiera "fanfarronear", pero no cuando escribía. "Cuando escribe en sus agendas o diarios, desde luego José Manuel Villarejo no se engaña a sí mismo, es decir, plasma exactamente lo que está viviendo, lo que está ocurriendo en cada momento. Y ya desde principios del año 2013 plasmó en sus agendas o diarios el interés y la preocupación de los encausados por hacerse con la documentación que pudiera tener Luis Bárcenas vinculada con el caso Gürtel y que pudiera resultar comprometedora para el Partido Popular y para sus máximos dirigentes".
Además del fiscal, ejercen la acusación el PSOE y el propio Bárcenas, que intervendrán después del fiscal. Les seguirán los informes finales de las defensas antes de quedar el juicio visto para sentencia.